Horacio Otheguy Riveira.

Donka, una carta a Chejov, 2011; La Veritá, 2017 son los últimos espectáculos que tuve el placer de aplaudir a la Compagnia Finzi Pasca: funciones que han recorrido numerosos países, en gran medida gracias al lenguaje universal del humor y el drama audiovisuales en los que se conjugan teatro-circo-variedades… y el lenguaje mágico que domina el creador de lo que él mismo denomina Teatro Total: «Es la mejor definición que se me ocurre, aunque lo esencial es que hago teatro por el placer de perderme un poco, de experimentar esa sensación de desorientación que, paradójicamente, permite descubrir quiénes somos realmente. Es una visión del arte como espacio de búsqueda y transformación».

 

Un espectáculo sobre la figura mítica de Ícaro, quien se puso alas de cera y plumas y voló hacia el sol. Tras su última representación en España en 2023, Ícaro regresa ahora al país con una nueva gira que hará parada en Bilbao (29 de abril, Teatro Campos Elíseos), A Coruña (2 de mayo, Teatro Colón), Barcelona (6 de mayo, Teatro Borrás) y Madrid (8 y 9 de mayo, Teatro Circo Price).

La obra se ha interpretado más de 700 veces en seis idiomas en todo el mundo. El escritor, director e intérprete Daniele Finzi Pasca, originario de la región de Suiza de habla italiana, fusiona el mito clásico con elementos de la tradición del payaso italiano, alternando la alegría y la tristeza extremas para retratar al memorable hijo que se atrevió a surcar los cielos sin reservas.

“La esencia del mito está absolutamente presente”, dijo Finzi Pasca. “Esta es una historia dedicada a la libertad y al poder de los sueños”.

En el relato griego, Dédalo y su hijo Ícaro quedan atrapados como prisioneros en un elaborado laberinto en la isla de Creta. Ideando una forma de escapar, Dédalo fabrica alas de cera y plumas para que ambos puedan salir del laberinto y volar a Sicilia.

El tema de la fuga de la cárcel inspiró en parte a Finzi Pasca a reinterpretar el mito. Él mismo cumplía una breve condena de prisión cuando escribió Ícaro hace más de 20 años. Por negarse a participar en el servicio militar obligatorio suizo. En su versión aporta una fábula ante el peligro de volar demasiado cerca del sol, pero siempre sondeando otros peligros «más humanos, más cercanos», porque nunca debemos dejar de soñar con la imperiosa fe en que las situaciones más difíciles pueden superarse.

Aunque la historia pueda evocar imágenes de una tragedia, este autor, director y esta vez intérprete, le da un giro a la fábula advirtiendo que no volar demasiado cerca del sol, no impide en absoluto dejar de soñar en grande, y mantener la fe en que las situaciones difíciles pueden superarse.

Enfermos hacia una sanación mágica

Espectáculo ideado para representarse en hospitales, fue felizmente capturado por el público multitudinario que acepta las reglas del juego, todos en el fondo con alguna anomalía, especie de enfermedad con la que se lucha a diario, sin necesidad de llegar a la diagnosticada por los médicos, que, sin embargo, en escena, la dinámica padre/hijo está representada por un paciente que lleva mucho tiempo en el hospital y que acoge bajo su protección a un recién llegado.

Ayudando a su protegido a desenvolverse en el laberinto de la enfermedad y realizando algunos trucos entretenidos por el camino, el veterano del hospital mantiene el ánimo de Ícaro y le infunde la fuerza para creer en una futura liberación.

Todos le tenemos un poco de miedo a la oscuridad, todos soñamos, todos nos enamoramos, todos luchamos por una idea. Para mí, esa es la poesía.