Horacio Otheguy Riveira.
En febrero 2018, el teatro Maravillas alojó a Amparo Larrañaga y María Pujalte -dirigidas por Gabriel Olivares- en El reencuentro, una fecha importante para la prolífica producción de su autor, Ramón Paso, habitualmente con su propia compañía PasoAzorín. En esta ocasión su pieza llegaba al público con actrices populares, en un contexto nuevo. Con el tiempo, otras piezas propias (Drácula en el FFGómez) y ajenas (Sueños de seductor, Woody Allen) aterrizaron con mucho éxito en grandes salas, siempre con sus estupendas actrices (Ana Azorín, Inés Kerzan y Ángela Peirat) junto a profesionales como Natalia Millán, Jacobo Dicenta, Antonia Paso…
Entre tanta actividad como dramaturgo y director, El reencuentro obtiene un interés fuera de lo común en países con una cultura teatral propia de notable prestigio y éxito popular. Con el mismo título de Madrid, por orden de aparición, se llevó a cabo en República Dominicana, Panamá y Costa Rica.
Cada versión que se hizo fuera siempre introdujo los giros en la forma de hablar. Pero el cambio que para mí fue más significativo lo hizo Manuel González Gil cuando cortó la bola de demolición del final, y terminó con las dos hermanas reconciliadas, lo cual me parece un hermoso hallazgo que he mantenido en la actual edición de «Dos locas de remate».

El complejo reencuentro entre hermanas muy resentidas, en una comedia cuyo conflicto se explaya con situaciones tan hilarantes como conmovedoras.
La segunda temporada, que llevó como título Dos locas de remate «recargadas» se estrenó el 14 de agosto de 2024 en el Nuevo Teatro Libanés, protagonizada por Biby Gaytán y Dalilah Polanco, bajo la dirección de Manuel González Gil.
Gente de teatro que trabaja sobre nuevos proyectos, mientras Paso continúa escribiendo, emocionado ante el interés despertado en Hispanoamérica, tal y como sucedió con su bisabuelo, Jardiel Poncela, y su abuelo Alfonso Paso.





