Horacio Otheguy Riveira.
Solo tres funciones a comienzos de mayo, y quien las haya aplaudido sabe que se trata de un espectáculo digno de repetirse, la mayor cantidad de fechas posible.
Un espectáculo que invita al espectador a habitar las imágenes creadas por los cuerpos en escena.
Mujeres que viajan por diferentes momentos interconectados por una estética y una poética propias.
Inspirada por la obra de artistas feministas como Judy Chicago o el activismo de las Guerrilla Girls, y sus reivindicaciones sobre la presencia de las mujeres en los museos no solo como musas, CICLOS busca acercar el lenguaje físico y visual a las narrativas del cuerpo; adentrarse en la incomodidad de temas tabús; explorar la rabia y el deseo; provocar un estado de caos y de belleza.
Caminar, brincar, bailar, decir, señalar…
Con cromática exposición de cuerpos vestidos o semidesnudos, el colorido encuentro es, en todo momento, un diálogo de las frustraciones y esperanzas de mujeres retratadas desnudas por célebres pintores, o apenas vestidas con bombillas como árboles de navidad… En todo caso, objetos de deseo, canciones principescas, poses envidiables y, en el fondo -un fondo que salta al espacio principal- niñas que descubren su menstruación mientras juegan, «esos hilos de sangre que recorren mis muslos».
Con un espacio sonoro muy bien escogido, música instrumental y canciones, las cinco intérpretes brindan situaciones muy atractivas con una apuesta común por «ser el ser que se es» y avanzar en línea recta con todos sus talentos por bandera.
Son ellas: Laura Cortón, Marta Repullés, Cristina Feito, María Uruñuela y Paula Ratia de la Gala, quien firma a su vez la dirección.
Más allá de su arquitectura, programación o enclave, cada teatro está definido por las personas que lo crean y lo habitan. Espacio Zafra Teatro llega tras una larga trayectoria de trabajo del Estudio Corazza para la Actuación, montajes, giras y muestras con alumnos durante décadas. Aunque la actividad de esta sala de exhibición es independiente de la escuela, es también fruto de ella. – Juan Carlos Corazza
Valioso aporte cinematográfico
Sissy Spacek tres veces. Al comienzo, cuando en la ducha del Instituto, desnuda bajo la ducha descubre con horror su insospechada menstruación bajo las burlonas risas de sus compañeras.
Hacia el final de la función, regresan dos secuencias con la misma actriz en su interpretación de CARRIE, película de Brian di Palma de 1976, dos años después de la primera edición de la novela homónima de Stephen King.

Tan hermosa, tan feliz, la joven invitada a la fiesta de fin de curso, junto al muchacho más guapo. A ella, tan inocente, prisioneras de una madre fanática religiosa.

Un baño de sangre que despierta las carcajadas del nutrido salón de baile. Entonces, desespera. Y de su desesperación, brota una fuerza sobrenatural que espanta a la concurrencia, a su madre, al pueblo… Pero CICLOS acaba sin mostrar esa faceta, creando un simbólico final sin palabras.




