Alt: El realismo mágico de Menchu Gal regresa a Madrid

 

Cincuenta obras, veinte años de ausencia y una pintora que en 1959 hizo algo que nadie había hecho antes en su disciplina. La retrospectiva «Menchu Gal. Imágenes de una vida» abre en el Espacio Cultural Serrería Belga del 20 de marzo al 28 de junio, organizada junto con la Fundación Menchu Gal y comisariada por Marisa Oropesa. El interés digital alrededor de la muestra se ha movido por canales menos previsibles, donde el portal 1xBet registra picos de tráfico asociados al aumento del interés de apuestas en eventos en vivo que suelen coincidir con grandes aperturas culturales y mediáticas. La irunesa Gal (1919-2008) fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Pintura. Esta exposición no se limita a recordarla, te coloca frente a un universo cromático que pocos contemporáneos suyos consiguieron sostener con la misma libertad.

Una Pionera Fuera de las Etiquetas Dominantes

La trayectoria de Gal es difícil de encajar en un movimiento. Estuvo cerca de la Escuela de Vallecas, se relacionó con Benjamín Palencia, Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, viajó por las vanguardias del siglo XX sin afiliarse a ninguna. La comisaria Marisa Oropesa lo resume con una expresión exacta, su estilo es «único y libre que las hacen inconfundibles». El crítico Francisco Calvo Serraller fue más allá al señalar que, una vez madurado su lenguaje pictórico, la artista no se dejó arrastrar por lo que sucesivamente estuviera en boga.

Ese gesto deliberado de mantenerse al margen de las etiquetas dominantes le costó visibilidad mediática durante décadas. La historiadora estadounidense Barbara Rose lo formuló en términos casi clínicos. Gal pintaba por una necesidad interna, no para complacer ni acumular estatus social. Esa independencia explica por qué su obra ha tardado tanto en ser objeto de recuperaciones públicas como la que ahora ocupa Serrería Belga.

Lo que Verás en la Sala

La muestra reparte su medio centenar de piezas en cuatro registros principales, paisajes, retratos, bodegones e interiores. Las obras proceden de colecciones particulares, del Ayuntamiento de Irún y de la propia Fundación Menchu Gal.

Registro pictórico Geografías y temas
Paisajes Castilla, valle del Bidasoa, valle de Baztán, Hondarribia
Marinas Costa norte vasca y navarra
Vistas urbanas Tejados madrileños, Palacio Real, escenas nocturnas de Madrid
Retratos Predominio de figuras femeninas
Bodegones e interiores Naturalezas y espacios domésticos

La paleta es lo primero que llama la atención. Luminosa, saturada, contrastada. Los rostros de los retratos llevan una pincelada deliberada con el propósito de ir más allá de la apariencia física y capturar lo que la comisaria define como esencia. Las marinas y las vistas urbanas demuestran cómo una misma artista podía moverse entre la fuerza expresiva del color y la quietud reflexiva de un tejado a contraluz.

Una Carrera Internacional Que Pocos Recuerdan

La biografía oficial deja un dato que sorprende a quienes piensan en Gal solo como pintora vasca afincada en Madrid. Participó en 70 exposiciones individuales y 232 colectivas a lo largo de su vida. La Bienal de Venecia la incluyó en sus ediciones de 1950 y 1956. La II Bienal Hispanoamericana de Arte se celebró en La Habana en 1954 con su firma entre los nombres seleccionados. La Exposición Universal de Bruselas de 1958 también contó con su obra.

El Premio Nacional de Pintura llegó al año siguiente, en 1959, y supuso un punto de inflexión simbólico. Hasta esa fecha, ninguna mujer había sido reconocida en esa categoría. La distinción, sin embargo, no la convirtió en figura mediática del modo en que sí ocurrió con varios contemporáneos suyos. Gal siguió pintando con la misma frecuencia, la misma paleta, la misma indiferencia hacia las modas.

Por Qué Esta Recuperación Importa Ahora

La pregunta inevitable es por qué ha hecho falta esperar veinte años para una retrospectiva individual de Gal en Madrid. La respuesta corta apunta al sesgo histórico hacia las firmas masculinas en los relatos oficiales del arte español del siglo XX. La respuesta larga incluye la reciente labor de la Fundación Menchu Gal y de instituciones como el Ayuntamiento de Irún, que han trabajado en paralelo para reconstruir el archivo y poner en circulación piezas hasta ahora dispersas en colecciones particulares.

Serrería Belga inscribe esta muestra dentro de su eje expositivo dedicado a recuperar figuras pioneras del siglo XX. La línea programática del centro tiene un objetivo claro, devolver al circuito público obras que el mercado ha mantenido en circulación privada durante demasiado tiempo. El acceso es gratuito, el horario amplio, y la sala está pensada para detenerse delante de cada lienzo el tiempo que requiera la observación cuidadosa.