Por Mila Parente
Hay canciones que marcan el espectáculo deportivo más visto del planeta y terminan definiendo una generación entera. Por eso “La Copa de la Vida”, de Ricky Martin, sigue viva en estadios y celebraciones décadas después, mientras que muchos himnos oficiales apenas sobreviven al último partido del torneo. Probablemente es la canción más perfecta que ha tenido un Mundial. No por producción moderna ni por marketing, sino porque capturó exactamente lo que el fútbol provoca: adrenalina, celebración y ese caos feliz. Cada vez que Ricky Martin gritaba “Go, go, go! Allez, allez, allez!”, parecía que estaba empezando una Final. ¿Sucerá lo mismo con “Dai Dai” de Shakira?
DAI DAI: REFERENCIAS FUTBOLERAS Y GOL A PIQUÉ
Ahora regresa Shakira con “Dai Dai” y ha entendido algo que la FIFA había olvidado: un himno mundialista no debe sentirse como una campaña publicitaria, si no como una celebración cultural. Y quizás, por eso, su nueva canción para el Mundial 2026 está generando mucho más ruido que varios temas oficiales de los últimos Mundiales.
Esta composición, hecha junto a Burna Boy, mezcla pop latino, afrobeat y percusión de estadio con una intención muy clara: sonar global sin perder personalidad. Y eso es importante, porque muchas canciones recientes han caído en el mismo error, querer gustarle a todo el mundo y terminar sin identidad propia.
En “Dai Dai” sí hay identidad. Hay referencias futboleras, menciones a leyendas como Pelé, Maradona, Messi e Iniesta, y hasta guiños a Carlos “El Pibe” Valderrama, detalle que muchos seguidores descubrieron días después del estreno. Además, el videoclip fue grabado parcialmente en el Estadio Maracaná, un símbolo absoluto del fútbol mundial. Incluso la colombiana le ha metido un gol directo a su ex, Gerard Piqué, al ver las imágenes de Cristiano Ronaldo firmándonos un tanto después de un fallo del catalán en el Mundial de Rusia de 2008. Y ahí está precisamente lo interesante, Shakira no intenta hacer simplemente una canción pegajosa, intenta construir una atmósfera mundialista.
Por eso recuerda a “Waka Waka (This Time for Africa)”. Y, aunque probablemente nunca alcance ese nivel, sí recupera algo que la FIFA perdió durante años, esa sensación de batalla por la gloria deportiva. Porque “Waka Waka” no fue sólo una canción oficial, fue el sonido de Sudáfrica 2010. Sonaba en los estadios, en las fiestas, en colegios, en bares y en publicidad. Además, gente que no veía fútbol la conocía, y eso ocurre muy pocas veces.

Shakira y sus bailarinas en el videoclip oficial de Dai Dai desde el Estadio Maracaná, en Río de Janeiro
CANCIONES CON DIVISIÓN DE OPINIONES
Porque el problema de muchos himnos modernos es que podrían funcionar igual para una marca de ropa deportiva, un anuncio de verano o un videojuego. “Live It Up” de 2018, por ejemplo, tenía nombres enormes como Will Smith y Nicky Jam, pero jamás logró conectar emocionalmente con el torneo. Era una canción correcta y completamente olvidable. Lo mismo pasó con “Hayya Hayya” en Qatar 2022, de Trinidad Cardona, Davido y RedOne, buena producción, sí, pero memoria colectiva, no.
Años antes hubo canciones que dividieron opiniones. “Boom”, de Anastacia, para 2002 hoy suena como que se ha quedado atrapada en su época. “The Time of Our Lives” en 2006, de Il Divo, tenía potencia vocal, pero nunca terminó de convertirse en himno popular. Y “We Are One (Ole Ola)”, de Pitbull, JLo y Claudia Leitte para Brasil 2014, logró funcionar más por el ambiente brasileño que por la canción en sí.
Curiosamente, muchas veces las canciones no oficiales terminan dejando más huella que las oficiales. En 2010, por ejemplo, muchísima gente recuerda más “Wavin’ Flag”, de K’naan, que varias canciones avaladas por la FIFA.
Eso demuestra algo importante: las canciones mundialistas no se vuelven eternas porque la FIFA lo diga, es porque el público las hace suyas.
DAI DAI VS. WAKA WAKA
Y ahí es donde “Dai Dai” tiene una ventaja enorme. Shakira ya forma parte del imaginario futbolero global. Para toda una generación, su voz está asociada automáticamente a los Mundiales: en 2006 interpretó Hips don’t lie en la ceremonia de clausura, en 2010 sacó Waka Waka, en 2014 La La La y ahora Dai Dai en 2026. Esto la convierte en la artista más ligada al fútbol del siglo XXI.
Además, hay un detalle simbólico interesante: mientras muchas canciones recientes intentan sonar “internacionales” borrando cualquier raíz cultural, “Dai Dai” hace exactamente lo contrario. Abraza lo latino, lo africano y lo festivo sin miedo, y quizás por eso conecta más con la gente.
Claro, también existe el riesgo de la nostalgia. Mucha gente escucha “Dai Dai” buscando revivir 2010, y eso es casi imposible. Sudáfrica no fue sólo un Mundial, fue una experiencia emocional colectiva irrepetible, sobre todo para nosotros como españoles que recordaremos siempre ese “Iniesta de mi vida” y que nos hizo olvidar por unos instantes cualquier problema de aquel 11 de julio de 2010, en el minuto 116 de partido. La Roja hacía historia al ganar su primer Mundial, nosotros nos sentíamos campeones y también levantábamos alguna que otra copa para celebrarlo. Ninguna canción puede competir contra los recuerdos idealizados de una generación.
Quizás el mérito de “Dai Dai” no está en superar “Waka Waka”, sino en devolverle alma a las canciones mundialistas. Y es que durante un tiempo, demasiado, parecían hechas por algoritmo. Y el fútbol, igual que la música, necesita imperfectamente emoción, no perfección corporativa.
Por primera vez en muchos años, una canción oficial del Mundial se siente y se canta, y no es sólo algo que la FIFA necesita promocionar. Ahora falta que el resultado para España sea igual que en 2010.

