Horacio Otheguy Riveira.
Vicente Blasco Ibáñez murió a loas 60 años en un pueblo de Francia, exiliado tras el final de la guerra civil. Periodista y político republicano, en gran parte de su abundante obra sembró justa ira ante la desigualdad imperante. Dado al naturalismo, a menudo bajo un techo de realismo social puro, como muchos de sus colegas franceses del XIX, a su vez influyó en escritores posteriores, como Máximo Gorki y Marcel Pagnol con obras de contenido similar e idéntica ideología.
Político ferviente defensor de los más desfavorecidos y -en consecuencia- un escritor de gran intensidad. Cuando escribe La barraca, lo hace en medio de una angustiosa persecución en su tierra valenciana, de escondite en escondite. De allí que esta tragedia tenga culpables señalados, sin ningún interés por los rasgos psicológicos o sentimentales de sus personajes, pues solo se arroja en brazos de un líder machacado hasta el final.
Versión desangelada con un gran protagonista
La garra del autor -a menudo desprolija, como periodista de calle que novela a todo gas- solo se hace presente en esta puesta en escena a través de Daniel Albaladejo en una colosal creación como padre de familia hambrienta que renueva su esperanza con solo mirar los verdes campos por delante. Sonríe, abraza a su esposa, un mundo nuevo a sus pies. Allá va, se empeña, lo da todo, y lo pierde todo. La carga emocional del actor expande la dolorosa existencia de millones de hombres y mujeres, a merced del autoritarismo de sus empleadores, gobernantes, tiranos de turno. y el desprecio al forastero por parte de otros campesinos.
Novela rural valenciana de 1898 es adaptada al teatro por primera vez (existen previas adaptaciones al cine y la televisión) con un buen tratamiento de diálogos y breves monólogos, aunque muy descompensados personajes, y solo uno con largo y potente recorrido.
Desde la dirección de un talento ampliamente demostrado como el de Magüi Mira, se ha creado una suerte de espacio atemporal donde podrían caber -perfectamente- barbaries de hoy en día. Para ello ha contado con un reparto idóneo, excelentes intérpretes de los cuales destaca Daniel Albaladejo, como el protagonista Batiste.
SINOPSIS La barraca cuenta el rechazo al que se ve sometida la familia de Batiste Borrull al instalarse en una barraca y en unas tierras de la huerta valenciana de las que fue desahuciada por impago otra familia que vivió y trabajó en ellas durante varias generaciones. Los hortelanos de la zona, arrendatarios todos ellos, pretenden mantener yermas esas tierras como símbolo de poder frente a sus arrendadores. El conflicto irá creciendo de intensidad hasta convertirse en tragedia.
El resultado final es un espectáculo desangelado, frío, con inverosímiles coreografías y general plasmación de un drama prendado de gritos y confusas situaciones, pues perjudican en gran medida las idas y venidas del reparto en distintos personajes. Todos los buenos intérpretes se ven limitados por el artificio de la concepción escénica, anulando la tensión histórica y el estilo naturalista de la novela.
A su favor, La barraca cuenta con dos pilares muy potentes: el diseño de escenografía de Curt Allen y Leticia Gañán, y el diseño de iluminación de José Manuel Guerra, valiosos artistas, habituales en las producciones dirigidas por Magüi Mira.
Grandes espejos móviles y abundante tierra roja -terrenal espacio de siembra y destrucción- sitúan la obra en varias secuencias donde la duplicidad de los cuerpos, agotados o violentos, generan un poético enlace con el visceral estallido de la obra original. Los matices en la iluminación enriquecen generosamente cuanto ocurre fuera y dentro de las imágenes espejeadas.

Vigoroso Albaladejo en el comienzo de las grandes ilusiones y también en la humillante derrota. Siempre en alza, honesto y valiente.

Junto al ciego (muy breve personaje a cargo del excelente Antonio Sansano) que le advierte de futuras desgracias. A la manera de Tiresias frente a Edipo Rey.
Texto: novela homónima de Vicente Blasco Ibáñez
Versión teatral: Marta Torres
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Daniel Albaladejo, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez, Jaime Riba
Ayudante de dirección: Guillermo Delgado
Composición musical: Santi Martínez
Diseño de escenografía: Curt Allen y Leticia Gañán
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Coreografía: Marta Gómez
Producción ejecutiva: Jesús Cimarro
Distribución: Rosa Sainz Pardo, David Ricondo y Eva Esteban
Jefe técnico: Ignacio Huerta
Comunicación y prensa: Javier Antolín y Hellen Perdomo
Diseño gráfico: David Sueiro
Video promocional: Clip Multimedia
Jefe de producción: Juan Pedro Campoy
Secretaría de producción: Lola Sánchez
Una producción de Teatro de Malta, Pentación Espectáculos y Olympia Metropolitana


