Horacio Otheguy Riveira.

Desarrollada en 17 escenas muy cercanas al público de hoy, con sus vestigios de comedia costumbrista, su botella de vino, su cocina y su cama… como un personaje con mucho que contar y calla, lógicamente discreta.

Si así comienza, muy pronto desencadena una serie de nuevas situaciones en torno a elecciones de vida que, siempre, deben resolverse en soledad, estableciendo diálogos profundos con uno mismo, más allá de la ambición de crear una dependencia amorosa que habitualmente lleva a un estado de frustración exasperante…

Cambios de piel

Jesús Sarmiento actor, dramaturgo, productor en Teatro Sin Red, escribe esta pieza como síntesis de su larga travesía por los cuatro años de la escuela de interpretación de Juan Carlos Corazza, y su larga temporada trabajando, viendo, aprendiendo del teatro contemporáneo en Estados Unidos: de todo ello nace su propia voz, su camino sembrado de nobles influencias, por ejemplo, de Harold Pinter, el londinense que creó un lenguaje dramático premiado con el Nobel de literatura en 2005. Maestro en el uso de la sutileza, las conversaciones aparentemente triviales, la reticencia e incluso el silencio para transmitir la esencia del pensamiento de un personaje.

En este Archipiélago, se produce una ligera lluvia de sentimientos distribuidos en una escalada de escenas por las que el triángulo amoroso que se desarrolla, lo hace sutilmente, a través de gestos y palabras esculpidas -antes que escritas- en el cambio de piel que provoca en los tres personajes un flechazo inesperado.

En efecto, si el matrimonio se cree a salvo de rupturas, la presencia de un tercero genera en el marido una sensación rápidamente entendida por él mismo como atraído por primera vez, ante un admirado escritor, sexualmente dado a «la variedad de aromas».

Lo que sucede a continuación, hasta el sugestivo final, son secuencias de tres vidas en conflicto, con distintas aspiraciones. El proceso a la vista de quien lea, sugiere preguntas en un camino muy interesante. Tal vez sobren algunos monólogos en que ellos se explican al margen de la acción, pero en realidad llegan a ser muy necesarios, pues en el comienzo de esta edición se lee la letra de una canción que luego se hará muy presente en la trama:

Mike Oldfield, Islas

[…] Cuando la noche esté en su punto álgido, mantendrás la vela encendida?

Aférrate al deseo de tu corazón

Cuando ves a un pájaro volando hacia el viento, otro se da la vuelta

Y los dos pueden volar mucho más alto.

Somos islas, pero nunca demasiado lejanas

Somos islas

Y yo necesito tu luz esta noche

Y yo necesito tu luz esta noche.

En tanto islas que deben retroalimentarse, incluso en compañía, surgen propósitos y enmiendas para crear un inesperado circuito de caricias.

 

Diez años de matrimonio en un brindis de bienvenida al nuevo hogar. A la izquierda, un vecino nuevo: germen de un cambio radical. (Foto de la representación en Nave 73, 2023)

 

Óscar […] Recuerdo que una vez, cuando tenía catorce años, David, un amigo y yo tuvimos nuestro pequeño “experimento” en las duchas. Nos empezamos a masturbar el uno al otro y, al acabar, él intentó darme un beso. En ese momento, le pegué un empujón, lo tiré al suelo y salí corriendo. Ante el miedo de que pudiera contarlo, me adelanté y les conté a todos que David era maricón y que había intentado meterme mano en las duchas, con lo que todo el grupo le dio la espalda. No volví a ver a David. A veces me siento culpable por él, pero no supe hacerlo mejor.

 

Cartel de la representación, con Jesús Sarmiento también como intérprete, junto a Pablo Castañón y Ángela Villar. Colaboración especial de María Besoy. Dirección de Jorge Gregorio.

 

Estupenda publicación de la editorial VdB, sello con gran dedicación a obras teatrales.