Horacio Otheguy Riveira.

Muchas situaciones de esta obra sobrevuelan la angustia de Luigi Pirandello desde los años 20 del pasado siglo, pero no la acatan por completo, la plantean en el germen del conflicto entre realidad e imaginación, como si esta última no reinventara la primera, según quien la asume, la explica, la sufre…

Y en el vaivén de emociones, la necesidad de inventar para no morir, aquello de Mayo del 68, «La imaginación al poder» ya estaba en las raíces de las humanas triquiñuelas para burlar el horror de las guerras en un alarde de supervivencia. Como en El gorro de cascabeles, donde un buen ciudadano en un pueblo siciliano, prefiere pasar por loco para que todos le disculpen el adulterio de su esposa…

En la isla de San Miguel: ficción, locura, ingenio…

La guerra civil acaba, pero hay quienes viven como si se estuviera ganando en manos de una República con hombres valientes, todos «los muchachos» que auxilia la psiquiatra doctora Garay, como si ella misma fuera uno de ellos, navegando a diario envuelta en sus temores, audacias y perros imaginarios que hay que cuidar y vender al mejor cliente, que los cuide y ame de las misma manera.

 

Todo sucede en el jardín quemado del hospital psiquiátrico de la isla de San Miguel. Los seis personajes andan sobre jardín poblado de cenizas: ¿por qué es así, por qué no crece nada en él, salvo un escuálido naranjo?, ¿qué ha sucedido en el pasado?… Para ello se enfrentan dos mujeres: la doctora que se hermana con sus pacientes, y la joven arrogante aspirante a sucederla, «desenmascarando» lo que allí sucede, al margen de toda norma. Implacable en nombre de un régimen democrático que reclama el fin de la locura… con todos los así diagnosticados en libertad, convivientes con el mundo real.

Tal el paradigma del conflicto, desarrollado con una rica dramaturgia con sublime respeto por los presuntos enfermos mentales. Si sumamos la actitud de las dos mujeres podemos encontrar un borrador muy interesante en torno a la teoría emprendida desde 1967 por la Antipsiquiatría: «Toda crisis mental, surge para defenderse de un ambiente hostil».

 

Nadie sabe el pasado que le espera

 

Pero esta obra no hace planteamiento teórico alguno, sino que expone a cada uno de los personajes y los entrelaza entre preguntas y respuestas, bien servidas -excelentemente servidas a cargo de un reparto extraordinario- para el noble ejercicio de pensar entre emociones: una grandeza propia del arte escénico, apuntalada por la luminosa escenografía de Elisa Sanz -luminosidad que brota de tenebrosos ecos, acompañada estremecedoramente por la iluminación de Gómez Cornejo-.

Un Mayorga magistral escribiendo y dirigiendo a un grupo de intérpretes muchas veces aplaudidos por separado, formando un equipo de conmovedora compenetración en la musicalidad del texto y la música del espacio sonoro, junto a las miradas, el silencio sublime de quienes observan la escena del compañero/compañera. Armonía de talentos para la consagración del autor, quien escribió en el programa de mano, algo esencial para entrar de lleno en este espectáculo tan especial:

Creo que El jardín quemado es una obra sobre el tiempo y su misterio —el pasado es imprevisible; no sabemos qué nos deparará el pasado; nadie sabe el pasado que le espera— y por eso llevo tanto tiempo escribiéndola. También he tardado mucho tiempo en atreverme a llevarla a escena…

 

Loreto Mauleón, Juan Mayorga  y Adriana Ozores: el autor y las actrices que protagonizan su misteriosa aventura..

 

De izquierda a derecha: Adriana Ozores, Joserra Iglesias, Jesús Barranco, Mariano Llorente, Miguel Hermoso, Loreto Mauleón.

 

Texto y dirección: Juan Mayorga

Ayudante de dirección: Virginia Rodríguez
Escenografía y vestuario:
 Elisa Sanz (AAPEE)
Diseño de iluminación: Juan Gómez-Cornejo (AAI)
Música y espacio sonoro: Jaume Manresa
Diseño gráfico y fotografía: Javier Naval
Asistente de dirección: Mel·lina Algarra
Ayudante de vestuario: Mariana Cordero 
Ayudante de producción: Rocío Peláez / Marta Gabaldón
Material audiovisual: David González | 2VISUAL
Jefa de maquinaría: Elisa Araúz
Programador luces: Álvaro Guisado
Microfonía y sonido: Ismael Aguilar
Confección de vestuario: Prendería ES
Realización escenografía: Mambo Decorados
Director técnico: Daniel Alcaraz
Producción ejecutiva: Jair Souza-Ferreira
Director de producción: Miguel Cuerdo
Distribución: Julio Municio
Agradecimientos a Ana Barceló
Producción: Teatro de La Abadía y Lazona Teatro

TEATRO DE LA ABADÍA HASTA EL 12 DE JULIO DE 2026