Por Sergio Vargas /
Las Palmas de Gran Canaria ha vuelto a convertirse en un puerto donde no solo atracan barcos, sino también canciones. El Granca Live Fest 2026 ha demostrado, una vez más, que los festivales no se miden únicamente por el número de escenarios o por la magnitud de sus carteles, sino por su capacidad para transformar una ciudad durante unos días. La capital grancanaria ha vivido hasta ahora un desfile de estilos, generaciones y emociones que han encontrado un punto de encuentro bajo el cielo atlántico.
El festival ha reunido a miles de asistentes llegados de distintos puntos de Canarias y de la Península, convirtiendo el recinto en una pequeña ciudad efímera donde conviven la expectación, el reencuentro y esa liturgia colectiva que solo existe cuando las luces se apagan y comienza la música.
Uno de los momentos más esperados llegó con Ms. Lauryn Hill, figura imprescindible de la música contemporánea. Su presencia aportó al festival el peso de una artista cuya influencia trasciende géneros y generaciones. Cada interpretación fue recibida con el respeto que merece quien ha escrito algunas de las páginas más relevantes del soul, el hip hop y el R&B de las últimas décadas.
La emoción tomó otro camino con Viva Suecia, ya de madrugada, que volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las grandes referencias del rock alternativo español. Sus canciones fueron coreadas de principio a fin por un público que encontró en cada estribillo una forma de celebrar el presente sin olvidar la melancolía que siempre acompaña a las buenas composiciones.
Al día siguiente, Carlos Rivera y su “vozarrón” llevó el romanticismo al escenario con una actuación elegante y cercana. Su capacidad para conectar con el público convirtió el concierto en una sucesión de emociones compartidas, donde las baladas encontraron un inesperado aliado en la multitud que acompañó cada letra.
La energía cambió de registro con Danny Ocean, uno de los que mejor conectó con el público, que transformó el recinto en una auténtica pista de baile. Sus ritmos urbanos y su repertorio de éxitos encendieron a un público entregado desde los primeros acordes, demostrando que la música latina sigue ocupando un lugar privilegiado en los grandes festivales internacionales.
Si hubo un artista capaz de poner de acuerdo a varias generaciones, ese fue Juan Luis Guerra. Su repertorio, convertido desde hace décadas en patrimonio sentimental de millones de personas, hizo que merengues y bachatas dejaran de pertenecer al Caribe para instalarse, por una noche, junto al Atlántico canario. Fue uno de esos conciertos en los que el escenario desaparece y todo el recinto termina cantando como si se tratara de una celebración familiar y con muchas bendiciones.
El cierre de esta primera parte del festival llegó con la fuerza escénica de la seductora Lola Índigo, que confirmó su condición de una de las grandes estrellas del pop español actual. Un espectáculo visualmente cuidado, respaldado por un sólido cuerpo de baile y una colección de éxitos que mantuvo al público en movimiento durante toda la actuación.
La tercera gran noche mantuvo el listón muy alto. Grupo Frontera abrió la velada con una actuación festiva en la que la música regional mexicana se mezcló con el pop latino, logrando una conexión inmediata con el público. Después, Dani Martín convirtió el recinto en un enorme karaoke al recuperar algunos de los himnos que han marcado su trayectoria, en un concierto cercano y cargado de complicidad.
El momento más esperado llegó con Alejandro Sanz, que ofreció una actuación sólida y emotiva, alternando clásicos de su repertorio con interpretaciones especialmente celebradas por un público completamente entregado. El broche final lo puso Aitana, que confirmó su condición de una de las grandes figuras del pop español actual con un espectáculo dinámico, visualmente cuidado y repleto de éxitos que mantuvieron la energía hasta el último minuto y que no se olvidó de Quevedo.
El Granca Live Fest pondrá esta noche el broche final con la esperada actuación de Maroon 5, prevista para las 21:00 horas. La banda liderada por Adam Levine llega a Gran Canaria después de mantener una gira en la que ha combinado los grandes éxitos que la convirtieron en una referencia del pop internacional —como This Love, She Will Be Loved, Sugar o Moves Like Jagger— con temas de su etapa más reciente. En sus últimos conciertos, el grupo ha apostado por un espectáculo de ritmo constante, con un repertorio orientado al gran público y una puesta en escena sobria pero eficaz, en la que la conexión con los asistentes y la sucesión de himnos han sido los grandes protagonistas.



