Horacio Otheguy Riveira.
La tragedia de Edipo, Rey de Tebas, ha dado pie a toda clase de versiones en ensayos, novelas, obras de teatro y películas, y, desde luego, corazón de la raíz del psicoanálisis —disciplina fundada alrededor de 1896 por el neurólogo austríaco Sigmund Freud—, planteando el Complejo de Edipo como conflicto esencial; lo que fue tragedia griega es, desde entonces, el amor absoluto de los hombres por su madre, y el deseo de matar al padre como obstáculo insalvable, todos circuitos del inconsciente que inciden en la existencia de cada uno a lo largo de la vida.
Abundan no pocas tragedias a partir de creer que se toman decisiones o se conciertan con los dioses, cuando en realidad se vive con los despojos que nos deja la portentosa riqueza de los poderosos: ese poder que se alimenta de las necesidades de los pueblos. Tal es la base de este fantástico viaje por las violencias y ternuras de una travesía excepcional.
Todos los recuerdos que se tengan de Edipo, desde Sófocles a Pasolini, así como las representaciones en este mismo Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, se van diluyendo en la memoria a medida que avanza este espectáculo con intérpretes que forman parte del Coro como gran narrador, y a la vez los mismos «coristas» se transforman en los grandes personajes. Unidad compacta que revitaliza una visión sumamente enriquecedora.
Los espectadores nos sentimos cómplices de todos ellos, tras la sucesión de cuadros en que se alternan pasiones descontroladas con íntimos encuentros, toques de ironía política de actualidad -ejecutados con formidable elegancia-, revelaciones impactantes en sorprendentes efectos escénicos, con notable acompañamiento musical y canciones en directo… más una canción de cuna que va y viene con la constancia de volver a empezar en la denodada lucha por romper las ataduras del poder establecido.
Un gran director y su muy querido reparto
Este Viaje de Edipo comienza muy arriba, con Edipo radiante por la admiración del pueblo, pero, ante una feroz epidemia, envía a Creonte a consultar el Oráculo de Delfos. Este dice que los malos tiempos solo cederán cuando se encuentre al asesino de Layo, el padre de Edipo.
En este emocionante comienzo, José Antonio Lucia es un Edipo pletórico que saborea las mieles del éxito hasta que cae rendido ante el amargo sabor de la derrota al enterarse de que él es el asesino de su padre que además se acostó con su madre. Empieza el espectáculo con estas escenas que presenciamos como si acabáramos de enterarnos de todo, acaso como el propio personaje. Y la acción interior-exterior no para de crecer hasta el final, en manos de unos intérpretes que se entregan, momento a momento, al exigente ambiente creado por el director y coautor, Emilio del Valle: un mundo donde hombres y mujeres en cuestión de minutos se transforman a la vista del público. Con pocos aditamentos, alteran voz y movimientos, dando espléndido tributo al teatro en su capacidad de inventar, y en su invención ofrecer esencias ideológicas y estéticas de la Historia. Todo sin discursos, a lo largo de una representación vital, entusiasta en la acción constante a manera de un thriller sin fecha de caducidad.
Marcial Álvarez en Creonte y Mamen Godoy en varios personajes entre los cuales destaca Edipo Viejo, junto a Luna Mayo en Antígona adulta, son tres figuras emblemáticas del arte escénico nacional que se desempeñan en conmovedor desafío con personajes y situaciones que les exigen una entrega plena. Y es tan fuerte el cariño y admiración del director por todos que consigue irradiar talento a todo el elenco, un animoso grupo de actrices, actores y pianista para festejar en equipo, sufrir en la misma medida y avanzar en creaciones de rara armonía.
[…] Todo nace del coro, y todo termina en el coro. Con la sencillez de un cambio es el vestuario a vista de público un ciudadano sin nombre será Edipo, Creonte, Tiresias, Yocasta, Antígona, Ismene, Hemón, Polinices, Eteocles o Teseo… Después, se desharán de esa pieza de vestuario y regresarán a su estado natural, ciudadanos y ciudadanas que sufren o disfrutan del ejercicio del poder del rey: el coro. Quién cuenta este viaje es Ismene, la que sobrevive a la tragedia, la última. ¿La última? No sabemos si Ismene tendrá descendencia; creemos que sí, que tiene una hija, y que la llama Antígona, y que esta a su vez se reproduce, y así hasta el presente en el que donde hay una injusticia, hay una Antígona dispuesta a luchar por subsanarla.
Para contar esta historia recurrimos a Sófocles —Edipo rey, Edipo en colono y Antígona—, y a Esquilo –Los siete contra Tebas—. A Isidro Timón y a mí nos gusta pensar que ellos también la escribieron a cuatro manos, como nosotros. Emilio del Valle, dramaturgo y director
[…] .— Es la muerte la que nos hace iguales.
.— Eso me gusta. Pero ya lo he escuchado antes…
.— Y lo vas a escuchar después, bobo.
.— Lo va a decir Hamlet en los teatros.
.— Y un tal Segismundo.
.— Sí, pero falta mucho para que digan eso.
.— Da igual antes o después. La inteligencia sobrevuela los tiempos.
.— Y la belleza.
.— Y la guerra.
.— Creo que no lo entiendo.
.— La guerra provoca la muerte.
.— El hombre necesita reflexionar sobre la muerte.
.— Y encuentra soporte en la belleza de las palabras, de las formas, de los colores.
.— Eso se llama arte.
.— Arte y muerte.
.— El arte es la belleza que enmascara la tragedia. […]
Reparto
Coro/Antígona Luna Mayo
Coro/Creonte Marcial Álvarez
Coro/ Pastor / Edipo viejo / Nodriza Mamen Godoy
Coro / Edipo / Extranjero José Antonio Lucia
Coro, Yocasta, Hemón, Mensajero de Eteocles Sara Jiménez
Coro, Tiresias, Polinices Jorge Muñoz
Coro, Ismene Camila Almeda
Coro, Mensajero de Corinto, Teseo, Eteocles Fermín Núñez
Coro, Antígona joven Vega del Valle
Montse Muñoz (pianista)
Cuadro artístico técnico
Creación y dirección: Emilio del Valle (Ade, Aat)
Dramaturgia: Isidro Timón y Emilio del Valle
Ayudante de dirección: Cristina Charro
Escenografía y vestuario: Luisa Santos
Iluminación: José Manuel Guerra
Movimiento escénico: Sara Jiménez
Música: Montse Muñoz
Espacio sonoro: Jorge Muñoz
Sonidista: Mario Panadero
Confección vestuario: Isabel Trinidad
Construcción escenografía: Taller El Molino
Producción ejecutiva: Salvador Sanz (A Fuego Lento G&C)
Ayudante de producción: Elena de Lucas
Diseño técnico: Íñigo Benítez
Prácticas: Valentina Benítez, Miguel Timón
Una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Inconstantes Teatro y Almor Movimiento
HASTA EL 23 DE AGOSTO EN EL 72 FESTIVAL DE MÉRIDA 2026








