JOSÉ LUIS MUÑOZ

No nos dejemos llevar a engaño por el You Tuber Curry Barker y su película Obsesión que, en sus treinta primeros minutos, parece una estúpida sit com de teenagers norteamericanos que puede tentarnos a abandonar la sala de proyección. Un tipo bastante pasmado llamado Baron Bear (Michael Johnston), que de oso solo tiene el nombre, recurre en una tienda esotérica al Sauce del Deseo (una barra vegetal que tiene efectos mágicos al quebrarse) para que su compañera de trabajo en la tienda de instrumentos musicales, en donde ambos trabajan, Nikki Freeman (Inde Navarrette), de la que está enamorado desde el instituto, lo desee y lo ame más que a nadie en el mundo.

La película se convierte en una advertencia de que nunca tengas un deseo imposible porque puede convertirse en realidad, y efectivamente el sortilegio mágico da resultado y Nikki no solo se enamora perdidamente de Baron Bear, sino que se obsesiona con él de tal modo que acaba anulándolo por su dependencia extrema y convirtiendo su vida en una pesadilla. Es a partir de esa primera media hora de inanidad casi absoluta, cuando la película vuela alto y se convierte en una comedia de tintes siniestros —Baron Bear observado por una Nikki emboscada en la esquina oscura de la habitación mientras duerme — y hasta gores —la impactante muerte a ladrillazos de Sarah Harper (Megan Lawless)— en la que Bear se siente atrapado por la posesiva Nikki de la que no pude desprenderse.

Obsesión, con su aire de gamberrada bien urdida y rodada con un presupuesto mínimo, es un inquietante cuento de terror sobre la toxicidad en las relaciones sentimentales. Un exceso de amor, dependencia, deseo y pasión puede echarlo todo a perder en una pareja. El film de Curry Barker tiene una aliada extraordinaria que es la actriz Inde Navarrette, capaz, en una misma secuencia, de pasar de la dulzura más empalagosa a la ira más espeluznante con cambios de voz incluidos. Aguanten estoicamente esa primera media hora insulsa y no se arrepentirán del esfuerzo.