Horacio Otheguy Riveira.

Una estudiante de arquitectura de 20 años muere asfixiada por su pareja. Su hermana mayor, Cristina Rivera Garza escribe una novela autobiográfica, después de vivir y padecer un duelo de 36 años. Vive en Houston, Texas, vuelve a México, y en 300 páginas recorre memoria y presente, de oficina en oficina en busca del expediente de aquel suceso. El asesino fue buscado por la policía, pero consiguió huir…

El difícil empeño  de adaptación al teatro va por cuenta de Amaranta Osorio, quien logró recrear la atmósfera íntima, emotiva y social del texto original. Un monólogo espléndido en matices, para que lo protagonice Cecilia Suárez con delicada tensión, dejando que las palabras lleguen como una cascada acariciante, dolorosa y a veces explosiva, airada, volcánica, porque en nombre de Lili, todas las mujeres acosadas, heridas y asesinadas permanecen en busca de justicia con una fortaleza que trasciende las fronteras.

De hecho, este acontecimiento de 1990 en México, país de América del Norte con 134 millones de habitantes, reproduce un crimen que se suma a los numerosos casos similares de países como España con sus casi 50 millones, y gran parte del mundo donde la brutal herencia del patriarcado permanece, haciéndose ciega de furia ante la creciente libertad femenina.

El título hace referencia a una frase de Albert Camus en un ensayo de 1954: «En medio del más duro invierno descubrí que había en mí un invencible verano». Liliana hace suya esta frase y la escribe en una de sus muchas notas…

Liliana, fuerte, sensible, hermosa, va y se enamora de un tipo rabiosamente celoso. Aquí y ahora, en Madrid, palabra a palabra, gesto a gesto -asumiendo las voces de los personajes que rodearon a la desdichada- Cecilia Suárez pone en pie al público que asiste muy emocionado al recorrido de un viaje en el que se reconocen miles de mujeres de cualquier procedencia o estatus social.

La vida corre por las venas de la extraordinaria actriz para narrar la muerte dentro de una armónica prestancia para contar el paso a paso de una hermana afligida hasta que, al final obtiene lo que busca. Tal vez no el castigo que ansiaba, pero sí una reacción muy afinada en la que la muerte es otra experiencia vital: «los muertos nunca nos abandonan» y llegan a ejecutar justas sentencias.

Un espectáculo formidable que dirige Juan Carlos Fisher con la elegancia que le caracteriza: una elegante manera de ceñirse al dolor y la esperanza que circula por un espacio escénico de gran belleza.

 

Obra basada en la novela de: Cristina Rivera Garza

Adaptación teatral: Amaranta Osorio

Intérprete: Cecilia Suárez

Dirección: Juan Carlos Fisher

Asistente de dirección: Rómulo Assereto

Escenografía e iluminación: Ingrid SAC

Diseño audiovisual: Emilio Valenzuela

Diseño de vestuario: Juan de Dios Ramírez

Estilismo: Blancopop

Diseño y realización: Maison Mesa

Composición original y diseño de espacio sonoro: Alex Aller

Diseño de cartel: Ernesto Moncada

Fotografía: Valero Rioja

Construcción: Mambo Decorados

Comunicación: María Díaz

Distribución: Fran Ávila

Coordinación de producción: Giulia Gabetta

Producción ejecutiva: Rosa Fernández Cruz (COART+E)

Productora asociada: Cecilia Suárez

Gerencia y regiduría: Rosa Fernández Cruz y Giulia Gabetta

Jefatura técnica: Juan Ignacio Arteagabeitia

Producción: TRESILLO En colaboración con Contemporánea Condeduque.

Producción General: Claudio Sodi, Giulia Gabetta, Óscar Carnicero

 

Centro Cultural Conde Duque. Auditorio. Del 3 al 13 de septiembre de 2026