Horacio Otheguy Riveira.

Desde la espectacularidad singular del Festival de Mérida, al gran escenario de la Sala Roja del Canal de ahora, todo lo que sucede en escena refleja el fervor de gente de teatro, del flamenco, la danza, la palabra escénica… La obra escrita en 1986 es la primera vez que se monta completa, y su director, Manuel Canseco, es hoy gloria viva que nos retrotrae a sus muchos montajes de clásicos que, sin pretenderlo, ya rendía homenaje al genio de Guerrero Zamora: estudioso de las artes escénicas, autor de siete volúmenes de la más completa Historia del Teatro, además de otros ensayos, en una larga lista de creaciones, también poderoso talento en el concierto de los llamados «Posibilistas» dentro de la dictadura, abriendo caminos insólitos en la realización de TV, desde su estreno en 1953 con Antes del desayuno, monólogo de O´Neill, con una inédita visión de una mujer casada incómoda en su matrimonio.

Vida y literatura se fusionan indisolublemente en el mito. Guerrero Zamora

Guerrero y Canseco se sienten partícipes directos, como si una mágica hermandad entre la sabiduría de uno y la del otro se fusionaran. El autor murió a los 75 años en 2002, y el director ya cumplió 85: edades alternas para hacer del tiempo un caprichoso antojo de la naturaleza.

Muy valiosa unión para dar vida a este universo de memoria, tradición y venganza, llevando la tragedia de Electra a un cortijo donde la música creada e interpretada por José Luis Montón es un eje por el que pasa la voz de la cantaora Teresa Hernández. Por su parte, la Compañía Ibérica de Danza formó un coro de doce bailarines que entrelaza de forma perfecta el baile y el texto dramático, pues cada movimiento corporal tiene una fuerza significativa, lo mismo en las alegrías que en la intriga persistente, rumbo a la tragedia que conlleva la cruel venganza de Electra, poniéndose en la misma altura que sus enemigos.

Intriga persistente, digo, pues la función conforma esa zona fantástica del gran teatro que nos permite asombrarnos, aunque conozcamos el desenlace.

Atemporal, Electra Jonda tiene la formulación contemporánea que el autor se propuso, ya que el modo en que la hija de Agamenón crece, desde el primigenio dolor ante el cadáver de su padre hacia la constatación del crimen cometido por su madre, Clitemnestra junto a su amante Egisto.

El proceso adquiere formas del realismo de los 70-80, enriquecido por el aporte de los quejíos del flamenco en el centro de bailarines y bailarinas que toman diversa apariencia, según les exija cada intervención, con el común denominador de cierta voluptuosidad: esa bullente sexualidad de los apasionados amantes y de la propia Electra, fatalmente enamorada de su padre.

 

José Luis Montón, en escena desde el comienzo. Un gran artista al que conocimos en Madrid en una inolvidable creación de El lazarillo de Tormes, junto al gran Antonio Campos.

 

Carolina Lapausa es una Electra desesperada ante la tumba de su padre, pero luego compone un personaje muy frío que en su interior masculla la ruta de la venganza final. Magnífico trabajo.

 

Juan Gea, es el Ciego que revela a Electra la prueba del asesinato en la manipulación de la montura del bravo jinete arrollado por el ganado que tanto amaba. El actor infunde conciencia y respeto sumo con su porte y su voz de imponente cadencia.

 

Alejandra Torray -hija del autor y de Nuria Torray, de quienes heredó el amor por el teatro- es una sensual Clitemnestra segura de sí misma, y entregada al fracaso una vez que matan a su amante. Notable creación de un personaje que Guerrero Zamora comprende frente al feroz universo patriarcal. Aquí, madre e hija frente a frente: la mirada de Electra dice mucho sobre su capacidad de aguante hacia la venganza final.

 

Una de las muchas escenas de formidable comunión con la danza.

Reparto (por orden de intervención):
Clitemnestra – Alejandra Torray
Electra – Carolina Lapausa
Crisótemis – Paula Colorado
Casandra (cantaoras) – Teresa Hernández (del 5 al 12 de septiembre) / Gabriela Giménez (del 13 al 18 de septiembre)
Ciego – Juan Gea
Aya – María Garralón (del 5 al 11 de septiembre) / Natalia Jara (del 12 al 18 de septiembre)
Orestes – Daniel Migueláñez
Egisto – César Lucendo
Un vaquero – Jaime Puente
Niño – Ainhoa Molina
Guitarrista: José Luis Montón
Coro Ibérica de Danza: Raquel Ruiz, María Muñoz Gurria, Marta Mármol, Alejandra Rodríguez, Begoña Pérez-Marsá, Adriana Dávila, Ariadna Craviotto, Yolanda García, Jaime Puente, Alejandro Mármol, Mario Mingueza, José Luis Gil

Dirección: Manuel Canseco
Composición y dirección musical: José Luis Montón
Dirección coreográfica: Manuel Segovia
Escenografía y figurines: Anselmo Gervolés
Diseño de iluminación: Ion Aníbal López
Diseño de sonido: Manuel Solís
Ayudante de dirección: Cristina Palomo
Adjunta a la dirección: Aitana Galán
Coordinadoras de intimidad: Aitana Galán y Cristina Palomo
Coordinación técnica: The Patanes Lighting Studio (Raúl Baena y Eduardo Vizuete)
Jefatura de producción: Natalia Ortega Chíes
Dirección de producción: Olvido Orovio
Producción ejecutiva: Producciones Teatrales Contemporáneas
Talleres: Readest Montajes, Carpintería El Molino, Utileria & Atrezo
Caballo: LMA Horses S.L.

Una producción de la Comunidad de Madrid para Teatros del Canal

TEATROS DEL CANAL DEL 5 AL 18 DE SEPTIEBRES 2026