Horacio Otheguy Riveira.

Por solo cuatro funciones, un espectáculo insólito en el que una actriz tan versátil que pasa de ser una antropóloga forense especialista en huesos, a ser una más de las voces de gente llana, de ambiente rural con animales que revuelven la tierra donde enterraron a miles de muertos los agentes del orden y la paz mundial.

En este caso, sucede en Argentina cuando el primer gobierno democrático tras la tiranía militar, supo juzgar y condenar a los artífices de sus muchas «Revoluciones libertadoras», y tras el informe detallado de sus crímenes titulado Nunca más, se contrató a especialistas en trauma óseo.

Los Huesos es un trabajo escénico de gran originalidad, inspirado en los hechos reales narrados por RL, siglas de una antropóloga que debe mantener su anonimato, dado que aquellos ejecutores de Argentina, y de numerosos países, conviven con sus comunidades como crueles especialistas al mejor postor.

La función comienza con el escenario poblado de atriles, como si fuéramos a asistir a un concierto, y entra en escena una tímida antropóloga forense abrumada por el impactante teatro, preguntándose qué hacer: el tono es de comedia encantadora en la que se presenta como la actriz que interpreta a la responsable científica, y relajadamente divertida nos va introduciendo en el espinoso, tremendo panorama de crímenes de estado que ha recorrido de África a América, pasando por algunos países europeos.

A cargo de exitosos resultados para identificar a las personas dadas por desaparecidas -mayoría de 17 a 20 años-, así como también ineludibles fracasos que continúan en cajas a buen resguardo. Todo circula por cuerpo  voz -en diversas tonalidades de memorable actriz-, dejando que  los atriles se conviertan en huesos diseminados por el escenario, evitando siempre el menor sensacionalismo, pues aunque muchos nos tememos proyecciones de algunas situaciones narradas, éstas nunca se producen…

Un discurso teatral que tiene alma de teatro con distanciamiento para la reflexión y la capacidad de imaginar para recomponer en el corazón de cada espectador.

Hasta que al final sí llega, pausada, entrañable, la emoción profunda al descubrir el nombre y la personalidad de una de las jóvenes víctimas.

Agradezco, sin duda alguna, la importancia de esta participación del Centro Dramático Nacional, dirigido por Alfredo Sanzol al ofrecer esta función de sorprendente importancia sociopolítica.

 

 

Texto: Manuela Infante, Marcela Salinas y Michael de Cock (en conversaciones con R.L.)
Dirección Manuela Infante
Reparto Marcela Salinas
Música en directo Kristian Orellana
Escenografía e iluminación Rocío Hernández
Vestuario Elizabeth Pérez
Música Matthew Herbert
Sonido Manuela Infante y Víctor Muñoz
Coreografía Dian C. Guevara
Diseño de cartel: Emilio Lorente
Fotografía Franco Barrios
Producción Ejecutiva Carmina Infante Güell
Producción Centro Dramático Nacional, KVS, Centro Cultural Matucana 100, Riksteatern, NAVE y FITEI
Con el apoyo de Universidad Academia de Humanismo Cristiano y Espacio Diana
Distribución Luisa Cienfuegos y Cecilia Kuska

 

 

TEATRO MARÍA GUERRERO. HASTA EL 18 DE OCTUBRE 2026