Raquel Martínez.
Cuatro años después de pasar por quirófano, Jon Bon Jovi cerró el 9 de septiembre en Wembley la primera gira de su regreso. Dos horas y media de clásicos, un estadio lleno hasta la bandera y un anuncio que nadie esperaba: esto no era una despedida.
Durante cuatro años, Bon Jovi fue una banda en pausa. Su líder se sometió en 2022 a una cirugía de cuerdas vocales con implante, seguida de una rehabilitación larga y muy pública, sin ninguna garantía de volver a sostener un concierto de estadio. La pregunta no era cuándo volverían, sino si podrían. La respuesta empezó a llegar en octubre de 2025, con el anuncio del Forever Tour: una residencia en el Madison Square Garden y un puñado de estadios europeos. Las entradas volaron y entre los fans se instaló una sospecha que nadie decía en voz alta: aquello sonaba a despedida.

- Nueva York, la prueba de fuego
La gira arrancó el 7 de julio en el Garden con una versión de «With a Little Help from My Friends», de los Beatles, como declaración de intenciones. Nueve noches, todas con el cartel de no hay entradas. En la octava, el 23 de julio, Jon tuvo que parar tras unos noventa minutos por una sinusitis: pidió al público que guardara las entradas y cerró con «Livin’ on a Prayer» apoyado en Pat Monahan, de Train. El fantasma de una voz que no aguantara la gira volvió a sobrevolar Manhattan. Tres días después, la residencia terminó según lo previsto.
- Europa, siete años después
A finales de agosto la banda volvió a Europa, donde no actuaba desde 2019, el año de aquel concierto en el Wanda Metropolitano de Madrid en el que la voz de Jon ya mostró señales de agotamiento. Murrayfield, en Edimburgo, y Croke Park, en Dublín, abrieron camino hasta Wembley, el estadio que la banda llenó tres noches seguidas en 1995. Treinta y un años después, repitió la hazaña.
- 9 de septiembre: la última noche
James Bay calentó el ambiente como telonero, con la pierna rota. Después, una cuenta atrás en las pantallas, coreada de veinte a cero por todo el estadio, y la banda en escena. Jon abrió solo, con una versión acústica de «Blood on Blood» que alcanzó tonos que hace unos años parecían perdidos para siempre. Un «two, three, four» de manual con un «Born to be my baby» y los primeros acordes de «You Give Love a Bad Name» devolvieron Wembley a 1986.
Y entonces llegó «These Days», y el estadio se desarmó. Miraras donde miraras había gente llorando: parejas abrazadas, padres con hijos a hombros, desconocidos agarrados del brazo. Poco después, «Hey God» se cantó a pleno pulmón, como si noventa mil personas quisieran asegurarse de que se las oía allá arriba. Hubo también una deuda saldada. «Captain Crash & the Beauty Queen from Mars», la canción que Jon no pudo cantar en el Metropolitano en 2019, sonó entera en Wembley. Sonó también «Love Is the Only Rule». En «Keep the Faith» la voz le falló un poco, y no importó: el público la sostuvo por él.

En «Livin’ on a Prayer», Jon cedió la primera estrofa al público: noventa mil voces contando la historia de Tommy y Gina antes de que Phil X arrancara el riff con la talk box. Tras dos horas llegó el primer bis, «I’ll Be There for You», y pocas veces una canción ha descrito tan bien lo que pasaba en un estadio: gente llegada de todos los rincones del planeta, convencida de estar viviendo la última gira mundial de Bon Jovi.
Muchos habían cruzado medio mundo precisamente por eso, para cumplir un sueño antes de que fuera tarde. Y aquella noche, noventa mil personas volvieron a tener la edad a la que descubrieron a la banda.
Pero no lo era. Cuando el final ya se intuía, Jon se plantó frente al público y lo gritó al cielo de Londres: «Ain’t not done». No habían terminado: el año siguiente habría gira mundial. Wembley estalló en abrazos, lágrimas y gritos de gente que no sabía muy bien qué gritaba. El rugido probablemente se oyó en Buckingham. «Always» cerró la noche y la gira de 2026, y esta vez nadie volvió a casa con sabor a despedida.
- El mundo quiere un bis
El 19 de octubre la banda confirmó las primeras fechas de 2027: Melbourne y Sídney en marzo, el BST Hyde Park de Londres el 24 de junio y, en verano, estadios en Nueva Jersey, Chicago, Boston y Toronto. Las entradas para Hyde Park salieron a la venta el 23 de octubre y se agotaron en cinco minutos, mientras miles de fans que llevaban una hora en la cola virtual se quedaban fuera. Queda un consuelo: la banda ya ha dejado caer que habrá más ciudades y más fechas.
El mundo quiere un bis. Quiere volver a cantar los himnos que han forjado a más de una generación. Bon Jovi es de esas bandas que se heredan: en muchas familias la escuchaban los padres, la adoptaron los hijos y hoy la cantan los nietos. Por eso el título de su último disco no es una frase hecha, sino una descripción. Bon Jovi, Forever.

