Ainhoa Escarti

Nos vamos al 2012. Tras la exitosa primera temporada de American Horror Story, Ryan Murphy se consolida con la segunda, Asylum, en la que su universo se vuelve mucho más obsesivo y vemos ya su propia mitología de personajes plagada de sus actores fetiche. Ejemplo de ello es Jessica Lange, a la que le regala un personaje hecho para brillar: la hermana Jude. En el capítulo 10 nos regala uno de los momentos musicales de la famosa serie, The Name Game. En un ejercicio casi surrealista donde lo patético y lo tétrico se mezclan, Jessica, histriónicamente caracterizada de la época, nos canta la canción mientras su personaje trata a través de ella de recordarse. Lo mejor es cómo las filias de Murphy pueden dejarse ver incluso en una canción popular sin aparente malicia. Pero Murphy es capaz de enrarecer lo más puro y llevarlo con cierta vileza a su universo cada vez más manierista.

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