¿Quién asesinó a Kurt Cobain?

Por Diego Puicercús.

El 8 abril de 1994 los teletipos de todo el mundo echaban humo. El cuerpo sin vida de Kurt Cobain, alma del grupo más importante del momento, había aparecido en su casa con un disparo en la cabeza y todo apuntaba al suicidio como causa del fallecimiento. Al shock inicial le siguió la incredulidad, y de eso a poner en duda la versión oficial sólo había un paso. En todos estos años es mucho lo que se ha escrito al respecto y la semilla de la duda se ha instalado entre miles de fans de la banda que parece que no tienen ninguna duda de el asesinato fue la causa real de la muerte de su ídolo. Sus argumentos giran en torno a determinados hechos que sucedieron en sus últimas semanas de vida, revelaciones de gente que lo conocía y algunos datos de su autopsia y del atestado policial. Pero, ¿cuáles son las pruebas a las que se agarran para defender con tanto ahínco esa teoría?

El 1 de marzo de 1994, tras su concierto en el Terminal Einz de Munich, le fue diagnosticada una bronquitis y laringitis muy fuerte. Esa sería la última actuación de la banda ya que, aunque al día siguiente partió hacia Roma donde debía continuar su gira europea, un coma provocado por la mezcla de champaña y Flunitrazepam (un medicamento que hace perder la consciencia, incoloro, sin sabor y que el cantante no utilizaba) lo impidió. Ese medicamento se lo habían recetado curiosamente a Courtney Love a su llegada a Roma un día antes del percance. Era 4 de marzo. Inmediatamente fue ingresado mientras su esposa filtraba a algún medio amigo que se había intentado suicidar, cuando en realidad se había tratado de un accidente. El día 8 salió del hospital por su propio pie y enseguida cogió un avión que lo devolvió a Seattle.

Apenas diez días después, el 18 de marzo, Courtney llamó a la policía diciendo que su marido se había encerrado en una habitación con una pistola y se quería suicidar. Cuando se presentaron en su domicilio, tras requisar varias armas, descubrieron (como hacen constar en su atestado) que la razón por la que se había encerrado era porque tenía miedo de su mujer y que en ningún caso había pensado en suicidarse. Cuando la policía le preguntó sobre el tema ella admitió que Cobain nunca había mencionado que quería suicidarse y que no lo había visto con un arma.

El día 25 Love reúne un gabinete de crisis con las drogas como único punto del día y a la que asistieron sus músicos más cercanos, el manager de la banda, ejecutivos de la discográfica y Dylan Carlson (miembro de Earth y uno de los mejores amigos del artista). El ex-representante de Nirvana, Danny Goldberg, contó a posteriori que Cobain se había mostrado “extremadamente escéptico” y que en todo momento “negó que estuviera haciendo algo realmente autodestructivo”. Sin embargo, tras varias horas de discusión, aceptó incorporarse a un programa de desintoxicación, cosa que hizo el 30 de marzo en el Centro de Recuperación Exodus de Los Angeles.

El primero de abril recibió en la clínica la visita de Frances Bean (su hija) acompañada de su niñera durante aproximadamente una hora. Esa noche con un cigarrillo en la mano salió del edificio, salto una reja de 1,80 metros y en taxi se dirigió hacia el aeropuerto para coger un vuelo en dirección a Seatle. Pasó por su casa, habló con Michael DeWitt (antiguo novio de Love y camello de la pareja) y los días siguientes los dedicó a deambular por Seatle aunque a nadie de entre la gente cercana con la que se encontró le pareció que hubiese razones para preocuparse de nada. El 3 de abril Courtney contrató los servicios del investigador privado Tom Grant para que encontrase a su marido y al día siguiente rellenó una denuncia de persona desaparecida con el nombre de la madre de Cobain (sin el consentimiento de esta) agregando que quería suicidarse y portaba un arma de fuego.

Por fin el día 8 su cuerpo fue hallado por Gary Smith, un empleado de Veca Electric contratado para instalar un sistema eléctrico de seguridad, en un cuarto sobre el garaje de una casa que poseía el cantante cerca del lago Washington, con un disparo en la boca y salida por el oído. Al parecer al principio le costó darse cuenta por la falta de sangre, llegando a pensar que se trataba de una muñeca tirada en el suelo en un primer momento y que estaba dormido después. La autopsia determinó que la muerte se produjo por “herida de bala auto-inflingida en la cabeza” y que probablemente llevase allí desde el día 5 de ese mes de abril de 1994. Su cuerpo se incineró rápidamente y las cenizas fueron repartidas entre un templo budista de Nueva York, su hija y su esposa a la que ya empezaba conocerse como la viuda negra del grunge.

Con este pequeño resumen ya se puede ver que cuando menos existen algunos puntos oscuros en el desarrollo de los acontecimientos, y el primero que puso en duda la versión oficial fue el investigador Tom Grant al que habían encargado localizarle. El destapó que la autopsia decía que se habían localizado en su cuerpo tres fuertes dosis de heroína (letales por si mismas) y una de la droga Diazepam, que hacían imposible el hecho de empuñar un arma. Además tenia tres pinchazos en el codo (un sitio poco habitual para pincharse a menos que se quisiese ocultar), no se encontraron huellas en toda la estancia (ni siquiera de Cobain) y la herida de bala que le había destrozado la mejilla y el oído izquierdo, aunque mortal, no era instantánea, por lo que la poca sangre que se encontró debería estar en otra posición. Su conclusión fue que probablemente le mató la heroína y que fue otra persona (la misma que se la había suministrado) la que se encargó de hacer que pareciese un suicidio.

Desde ese momento empezaron todo tipo de elucubraciones (libros, películas, foros de internet se han hecho eco de ellas) aunque la mayoría coinciden con que la responsabilidad material recae en Michael DeWitt o Dylan Carlson (ambos adictos a la heroína a los que podría haber convencido una cuantiosa suma de dinero) y la ideológica en su mujer Courtney Love. Una de las pruebas que presuntamente la inculpan es la declaración de un tal Eldon Hoke que, ante un detector de mentiras que confirmó que decía la verdad con un 99,7% de posibilidades, afirmaba que le había ofrecido dinero por asesinar a Cobain (Hoke apareció asesinado menos de un año después de esto). Curiosamente además el 1 de abril había cancelado todas las tarjetas de crédito de su marido con la excusa de que no tuviera acceso a dinero con el que comprar  drogas, aunque para los malpensados ese detalle unido a que se encontraron las ruedas de su coche pinchadas significa que alguien no quería que tuviese manera de moverse de Seatle.

Otro argumento gira en torno a la carta de despedida. Tal y como está enunciada más parece una despedida de sus fans que una nota de suicidio, ya que se rumoreaba (y luego lo confirmó Dave Grohl) que estaba a punto de anunciar que dejaba la música por no poder soportar durante más tiempo la presión y porque aspiraba a una vida tranquila con su hija. De hecho se sabe que la ruptura con Courtney también era inminente y que había solicitado la custodia de Frances Bean. Eso, unido a que tenían separación de vienes, hacia que en caso de divorcio y sin la custodia de la niña Love no hubiese visto un duro de la fortuna de Cobain. Solo las últimas líneas de la carta, esas sacadas le una canción de Neil Young que dicen que “es mejor quemarse que oxidarse”, pueden hacer pensar en el suicidio, pero grafólogos que han tenido acceso a la carta sostienen que, aunque idéntica a la del artista, esa letra pertenece a otra persona. Se habla también de que existía otra carta, esta si dirigida a su mujer y que ella destruyo al acabar de leerla, en la presuntamente la comentaba su decisión de abandonarla. Además, y como curiosidad final, el cierre de la investigación se hizo en base al informe del forense Nikolas Hartshorne que, cosas que tiene la vida, era amigo de Courtney Love.

Ya han pasado ya 17 años y es probable que dentro de otros tantos se siga escribiendo sobre esto (como se sigue haciendo con sus compañeros del club 27. Visto con la perspectiva que da el tiempo y la dureza con la que ha sido gestionado su legado, es evidente que Cobain valía más muerto que retirado, aunque también es cierto que de entrada a nadie le sorprendió del todo la versión oficial cuando se conoció. Las cartas están sobre la mesa y cada uno puede elegir con cual quedarse. Suicidio u homicidio, he ahí la cuestión…

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One thought on “¿Quién asesinó a Kurt Cobain?

  • el 12 abril, 2011 a las 6:51 pm
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    A lo largo del artículo se puede leer entre líneas que Courtney Love fue casi la autora material de la muerte de Kurt, pese al intento de objetividad del último párrafo. Recomiendo la biografía “Heather than Heaven” donde relatan con más precisión el incidente de Roma, que no es como lo muestra el artículo.

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