Entrevista a Julio Baquero Cruz

Categoría: Entrevistas a autores,Novela |

Por Cristina Consuegra.

Gracias a Compañeros de Piso (2004), el escritor y traductor palentino, Julio Baquero Cruz, consiguió que buena parte de los focos del escenario literario nacional dirigieran su atención hacia él. En este libro, el autor ya dejaba entrever buena parte de sus “obsesiones” (la contemplación de la Belleza, el compromiso con la vida, el peso del tiempo, la identidad (real o irreal), el amor). Ahora, esos elementos se renuevan y adaptan a un nuevo contexto literario, en el que Baquero Cruz parece sentirse realmente cómodo. El resultado de ese proceso de renovación y adaptación es El viaje de un nihilista (menoscuarto, 2009), un libro que desorganiza categorías narrativas, ignora tendencias editoriales, y apuesta, de manera firme y contundente, por la esencia de El viaje sentimental, de Laurence Sterne, “es la escritura la que posibilita el viaje”.

Este es el eje central de El viaje de un nihilista. Viajar porque se escribe, y escribir porque se adquiere un compromiso con la vida. En este libro, Baquero Cruz nos cuenta la historia de su protagonista, quien decide emprender un viaje, desde Luxemburgo hasta Estambul, y que lo lleva a recorrer el centro y este de Europa. Una trayectoria a través de la cual se muestran contrastes, apariencias ontológicas, de unos países aturdidos y menospreciados, reflejo fiel de un protagonista que busca la Belleza, sin saberlo; que huye de sí mismo, a conciencia, pero sobre todo espera que el amor de Eliza, excusa para la huída, desaparezca entre el camino recorrido.

Un libro para lectores activos que anhelan encontrar tras cada página el instinto literario. El viaje de un nihilista ha sido concebido para que el lector encuentre su propio viaje, ya sea real o ficticio.

  1. 1. ¿De dónde surge El viaje de un nihilista?

El libro tiene dos puntos de partida principales. El primero, el más concreto, un viaje real que hice en tren en la primavera de 2001, desde Luxemburgo hasta Estambul y vuelta, y las notas que tomé durante el mismo. Esas notas, completadas y deformadas por la imaginación y la memoria, son la base del libro. El segundo, la figura del “viajero nihilista”, que veo como heredero y contrafigura del “viajero sentimental” de Sterne. El libro es, en cierto modo, una versión actual del Viaje sentimental, pasada por el filtro de la literatura viajera del periodo Heian y adaptada a mi temperamento.

  1. 2. ¿Cómo ha cambiado el autor desde Compañeros de Piso?

No sé si ha cambiado entre esos dos libros. Compañeros de piso y El viaje de un nihilista pertenecen en el fondo a la misma época y responden a planteamientos parecidos. Donde sí creo haber cambiado es en el siguiente libro, mi cuarta novela, que he terminado hace poco. La empecé hace muchos años, cuando ya escribía El viaje de un nihilista, pero responde a un planteamiento distinto. En el fondo es la obra de otro escritor.

  1. 3. En su libro, apuesta por la literatura de viajes, posiblemente, la más antigua e inspiradora. Sin embargo, usted le concede al viaje otros significados: es búsqueda, fin y motivo. ¿Cómo concibió, originariamente, este concepto?

No creo que pueda encasillarse este libro como “literatura de viajes”. En realidad es una novela en la que se cuenta un viaje. Hay viajes en muchas novelas, y novelas en las que sólo se viaja. El Quijote, sin ir más lejos. Y hay “literatura de viajes” como género, igual que hay “literatura de ciencia ficción”, “novela histórica”, etc. Como digo, las etiquetas y los subgéneros no me interesan. En este libro quería contar un viaje, lo que el viajero ve y cómo le afecta. Todo viaje genuino es, en el fondo, sobre todo un viaje interior. La escritura también es movimiento, también es viaje.

  1. 4. En El viaje de un nihilista parece que la encrucijada de géneros es la mejor manera para narrar su historia. ¿Es esta encrucijada, este mestizaje literario, el lugar por el cual debe pasar el futuro de la Literatura?

Como digo, me parce que el libro es sobre todo una novela. La novela es multiforme. En una novela cabe de todo. No creo que haya un concepto canónico de novela, ni es términos de extensión ni en cuanto a métodos narrativos, contenido y otros elementos formales o materiales. Cuando un género se convierte en una norma, el mismo se petrifica, pierde su mayor virtualidad, que es la de ser un vehículo neutro para cosas de la naturaleza más diversas. No creo en la muerte de la novela. La novela sigue viva, en parte, por su carácter abierto. El viaje de un nihilista parece un diario, un libro de viaje, una confesión, a veces un poema, pero todo eso cabe en una novela.

  1. 5. Además de escritor, es traductor y jurista. ¿Qué le proporciona cada una de estas profesiones?

La primera, que no es una profesión sino más bien un modo de vida, no me da nada concreto. Soy más bien yo quien le da a la escritura una parte de mi tiempo y de mi energía, quitándosela a otras cosas. Siempre he escrito. Creo que la escritura no da nada en particular, pero al mismo tiempo conforma el ser del escritor de una forma particular, como una máquina que contempla, capta y siempre está transformando las cosas en literatura. La segunda, que tampoco es una profesión, ha sido otro modo de acercarme a la literatura, es decir, a ese modo de vida del que hablaba. He traducido poco y sólo obras que me gustaban. Digamos que era una forma de dar rienda suelta a cierto exceso de energía literaria que tenía. También una forma de aprender de los autores que traducía. Hoy en día, con menos tiempo y menos energía, no traduzco. Me conformo con traducirme a mí mismo. Mi trabajo como jurista, que sí es una profesión, sí me da algo: los recursos económicos necesarios para pagar el alquiler, comprar ropa, comida, algún libro, etc.

  1. 6. Su personaje narra el viaje y las distintas relaciones que establece en su avance, Esto implica un profundo trabajo en la construcción del personaje, ¿cómo nace el protagonista?

No hay mucho trabajo detrás de este libro. No creo que el trabajo, entendido como esfuerzo, dé buenos frutos en literatura. Creo más bien en un “trabajo” interior: el que hace el escritor para transformar su ser en la máquina de la que antes hablaba, que es lo que le permite traducir directamente su experiencia y su imaginación en literatura. El protagonista/narrador de El viaje de un nihilista tiene mucho de mí, pero también otras cosas. Digamos que es una caricatura y exageración de ciertas tendencias que están en mí, de cierta visión que tengo de las cosas. Pero mi forma de verlas no se reduce a eso.

  1. 7. En El viaje de un nihilista, además de contar la historia de su protagonista, se narra la historia de la vieja y cansada Europa. Ud. habla, de forma honesta, sobre la situación de un continente, de la encrucijada que supone Turquía, etc. De hecho, el territorio puede parecer un protagonista adicional. ¿Cómo llega a influir/determinar el lugar (o no lugar) en su obra?

Europa está muy presente, sí, como un continente cansado, aburrido en su bienestar, demasiado acomodado, en cierto modo como lugar por excelencia del nihilismo. Sólo en Estambul, a las puertas de Asia, encuentra el “viajero nihilista” algo que le hace salir de su estado. Esa contraposición entre el punto de partida y de llegada y Estambul es central para el libro. Los otros lugares son de transición, de paso. Lo mismo sucede con las partes en el tren.

8.   En los últimos años, parece que la figura del escritor ha perdido cierto compromiso con la sociedad. Ud., debido a su profesión, puede considerarse espectador privilegiado de la evolución de la sociedad… ¿A qué cree que se debe esta pérdida de confianza y compromiso?

Debo decir que la expresión “literatura comprometida” y los escritores que se meten en política y opinan sobre esto y aquello me ponen los pelos de punta. La figura del escritor sólo se entiende desde su independencia, creo yo, y esa independencia implica una cierta distancia, un alejamiento, y una falta de “compromiso”. Al menos en lo literario. Otra cosa es lo que haga con el resto de su vida, si hay un resto. Por otra parte, creo que sigue habiendo “escritores comprometidos” que defienden ciertas ideas con su literatura, que opinan sobre todo, que son figuras públicas, etc. Como digo, es algo que no me interesa. El único compromiso del escritor debe ser con su obra literaria.

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Una respuesta a Entrevista a Julio Baquero Cruz

  1. Un escritor que responde como tal.

    Isabel Gallego
    1 noviembre 2010 at 15:55 pm

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