La autosuficiencia de Eduardo Benavente

Por Diego Puicercús.

 

Para muchos “El acto” de Parálisis Permanente es el disco más importante de la llamada movida madrileña y, aunque yo no lo comparto, puedo entender perfectamente a los que así piensan. Grabado en julio de 1982, cuando Eduardo Benavente y Ana Curra aún formaban parte de Los Pegamoides, su aparición probablemente supuso la puntilla definitiva para el grupo aunque en lo musical le abrió un camino que bajo el manto de su banda madre no tenia cabida. Es cierto que desde la marcha de Carlos Berlanga el control del grupo estaba en sus manos pero, a pesar de eso, se encontraba mediatizado por un repertorio que no le pertenecía y con el que cada vez se encontraba más incómodo.

 

La incorporación de Eduardo a Los Pegamoides se produjo cuando, tras el concierto homenaje a Canito en febrero de 1980, Berlanga y Canut se dieron cuenta de que la caja de ritmos (la habían utilizado por la marcha de Juan Luis Vizcaya a los Ejecutivos Agresivos de Poch y Urrutia) no resultaba efectiva y necesitaban un batería. El cantaba en Plástico y la casualidad hizo que apareciese por los locales de ensayo de la banda en el momento adecuado. Inmediatamente quedó fascinado con Alaska, lo que hizo que se ofreciese para el puesto y aprendiese a tocar el instrumento en apenas cuatro días para poder viajar con ellos a su siguiente concierto en Valladolid.

 

Los roles dentro del grupo estaban muy definidos por lo que su aportación inicial se limitó a ser músico de acompañamiento, recayendo la composición exclusivamente en el binomio Berlanga/Canut. Todo empezó a cambiar tras un viaje de la banda a Londres (excepto Carlos) en octubre de 1980 en el que, tras ver en directo a Killing Joke, empezaron a hablar de buscar sonidos diferentes. El nacimiento de Parálisis Permanente fue la alternativa que Nacho encontró para dar salida a sus nuevas inquietudes y para la que decidió contar con su hermano Johnny que quería tocar la batería. Pidieron a Eduardo que le enseñara y, como él estaba aprendiendo a tocar la guitarra, entre los tres con el añadido de la voz de Javier (el hermano de Eduardo que enseguida los abandonaría) empezaron a ensayar algunas canciones que habían escrito juntos.

 

Grabaron una maqueta con seis temas a principios de 1981 e inmediatamente “Autosuficiencia” empezó a sonar en “Onda Dos” en el programa del gran Jesús Ordovás. Dieron su primer concierto poco tiempo después en “El Jardín” pero la máquina Pegamoide, que llevaba dormida unos meses, volvió a despertar aunque ya se intuyera que las cosas no iban a ser como antes. El inicio de la grabación de su primer y a la postre único disco grande (se alargaría diez interminables meses entre mayo de 1981 y marzo de 1982) y una larga gira veraniega hicieron que el proyecto pasase a un segundo plano, lo que no impidió que sacasen tiempo para grabar algunos temas que Nacho y Eduardo habían compuesto ex profeso para Parálisis.

 

Su debut discográfico se produjo en un single compartido con Gabinete Caligari a finales de 1981 en el que se incluían “Autosuficiencia” y “Tengo un pasajero”, y continuó a principios del año siguiente con el EP Quiero ser Santa. En ambos como cuarto miembro de la formación figuraba Jaime Urrutia en la segunda guitarra. Una prueba de que las cosas estaban cambiando dentro de Los Pegamoides es que el tema que titulaba ese EP estaba firmado por todos sus miembros menos Carlos Berlanga, que empezaba a sentir que las diferencias con el resto de sus compañeros eran insalvables. Parte de la culpa la tenía el hecho de que la grabación del LP se estuviese alargando tanto y que inevitablemente fuesen apareciendo temas nuevos escritos por otros miembros de la banda que el resto quería tocar. Muchos de ellos acabaron finalmente incluidos en Grandes éxitos (aunque no éste que, como ya he comentado, se publicó bajo el nombre de Parálisis Permanente) lo que hizo que el disco sonase de una forma bastante distinta a como en un principio había sido concebido.

 

Estas diferencias llevaron a Berlanga a dejar Los Pegamoides (aunque acabó de grabar el disco) para crear Dinarama y generar un dilema en Nacho Canut que, de repente, se encontró ente dos fuegos que le llevaron, finalmente, a optar por seguir a su socio de tantos años. No participó en la grabación de “El acto” (de hecho su nombre aparece como coautor sólo en cuatro de las canciones) y se fue alejando poco a poco de las dos bandas que había fundado (aunque el éxito de “Bailando” hizo que aguantara la gira del verano del 82 y parte de la de otoño) hasta que un buen día anuncio su marcha definitiva. Era evidente que sin ellos los días del grupo estaban contados y más cuando Eduardo estaba cada vez más entregado a su proyecto personal y Alaska empezaba a dudar de si la rueda a seguir era la de Carlos y Nacho. Con todas estas premisas el 26 de noviembre de 1982 en la “Sala Yoko Lennon’s” de Bilbao dieron su último concierto tras el cual cada uno siguió por su camino.

 

Con el control absoluto de Parálisis y acompañado de Johnny, Ana Curra y Rafa Balmaseda al bajo (que ya participaron en la grabación de “El acto”) entró por última vez a un estudio el 3 y 4 de marzo de 1983 para registrar el single “Nacidos para dominar” que se editó con una preciosa portada en la que aparecía Marlene Dietrich. El 14 de mayo, mientras viajaban en coche desde León a Zaragoza para dar un concierto, una fuerte tormenta les sorprendió a la altura de Alfaro. Ana, que conducía el vehículo, perdió el control en una curva y tras varias vueltas de campana el coche acabó empotrado en un terraplén. Ella y Toti Arboles (antiguo compañero en Plástico y que había sustituido a Johnny en la batería) apenas tuvieron unos rasguños pero Eduardo murió instantáneamente. Tenía veinte años.

 

Muchos piensan que esta muerte prematura permitió pasar a la posteridad a un grupo con un recorrido tan corto como el de la mayoría de los aparecidos durante esos primeros 80, pero yo no lo tengo tan claro. Seguramente sus inquietudes le habrían hecho evolucionar como lo hicieron sus compañeros, aunque por desgracia eso nunca lo sabremos. Nos queda una imagen eternamente joven y un puñado de magníficas canciones repartidas en un LP, un par de singles, un EP, una maqueta con seis temas y un concierto grabado para Radio 3 unos pocos días antes del fatídico accidente… Poco para lo se esperaba de él, pero mucho más de lo que muchos consiguen en toda una vida…

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