‘The Walking Dead’ y la sociedad de masas

Por Georgina Sala Amorin

La lucha por la supervivencia entre hombres y zombis es el tema central de la serie ‘The Walking Dead’ (2010), que ha logrado un gran éxito y se ha convertido en un fenómeno mundial rompiendo los esquemas sociales sobre seguridad y convivencia. 

Desde un inicio, la serie traslada al espectador a un paisaje roto y alejado de lo cotidiano. Las ciudades, generalmente definidas como lugares regidos por leyes de conducta, un gobierno y normas de convivencia que aseguran la seguridad del individuo dejan de ser un refugio y se convierten en el infierno de los protagonistas mientras que la naturaleza, es decir, la vida primitiva y salvaje es la única salida. 

Tradicionalmente, los valores sociales del paisaje urbano y del paisaje natural son muy distintos, esto es, cada uno de ellos denota un grado distinto de confianza y seguridad haciendo que, por instinto, todo individuo elija una ciudad o un pueblo antes que un espacio natural como lugar vital. 

En las dos primeras temporadas, Frank Darabont desarrolla a partir de la historia de Robert Kirkman y Tony Moore un gran contraste entre ambos espacios y genera mediante la vida de los protagonistas sensaciones de inseguridad y incertidumbre. Darabont reflexiona de este modo sobre las consecuencias de la conversión de una ciudad en el principal foco de destrucción y peligro convirtiéndose en un lugar en el que no se puede vivir. El paisaje individual tradicional se rompe mediante el virus zombi y las ciudades dejan de ser el principal refugio del hombre. 

En la tercera temporada, de nuevo los individuos se afrontan a esta dualidad pero, esta vez las connotaciones del concepto “ciudad” son muy distintas. La introducción del personaje del gobernador, interpretado por David Morrissey, permite ver como una ciudad es un lugar controlado, dirigido por altos cargos que actúan sobre los demás con el pretexto de mantener la seguridad y el bienestar. No obstante, este exceso de control contrastado con la precaria vida del grupo dirigido por Rick (Andrew Lincoln) sigue denotando inseguridad en lo que atañe al individuo, de forma que uno no puede ser libre y estar seguro si no hay unas normas de control y conducta. 

Así pues, el dialogo ciudad-naturaleza, es un diálogo abierto que invita al espectador a la reflexión haciendo que no solo éste sienta miedo e interés sino también, de algún modo, identificación. ¿Son los zombis la imagen virtual de la sociedad de masas?

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