Amour (2012) de Michael Haneke

 

Por Iván Arjona

 

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Amour (2012) de Michael Haneke

El dicho dice que la primavera la sangre altera. Ya sabéis, la caída del invierno, las hormonas, el amor y Michael Haneke. Provocador como el que más, esta vez el director de El séptimo continente (1989) se atreve adelantándonos la estación del amor y compungiendo los corazones de cientos de personas que aún así salen entusiasmadas del cine. Digo gran parte porque Amor (2012), su última película que no para de recibir premios (incluido Cannes y Premios del Cine Europeo), me ha parecido un auténtico tostón, así de claro.

Reconozco que Haneke no es santo de mi devoción, me quedo con Caché (2005), La cinta blanca (2009) y poco más. No negaré su virtud para brindar a sus actores con personajes potentes que realizan actuaciones de escándalo como Isabelle Huppert en La pianista (2001) o los perturbados Ulrich Mühe y Frank Giering de Funny Games (1997). Tampoco negaré su arte y visión tras la cámara (magistral última escena donde aparece Huppert apenada en un comedor reluciente y al otro lado un pasillo oscuro donde descansa en paz el cuerpo de Emmanuelle Riva), y realmente es admirable el magnetismo del austríaco consiguiendo peli tras peli que muevas tu culo a la butaca pero es desesperante la pachorra que se toma este hombre para narrar historias, historias que en este caso te la sabes de memoria. Es vox populi que su cine no se caracteriza por un acelerado ritmo sino más bien por el método keep calm que te planto la cámara y ya si eso vuelvo más tarde. En ese sentido, el espectador entra concienciado al cine sin esperar a Vin Diesel al volante pero considero que no se puede fardar por conducir un clásico 127 si el coche no sube de tercera porque el copiloto y demás pasajeros se dedicarán a bostezar durante todo el viaje.

¿Qué pasa con Amor? Que la historia gusta porque habrá quién se sienta identificado (el propio director vivió una situación parecida con su tía), el espectador agradece que no se le vacile anticipando el final desde el minuto uno, y si a eso le sumas dos entrañables protagonistas y que por regla general las películas sobre enfermedades acaban calando al público te sale del horno una película que huele a Oscar. Gran parte de culpa la tienen los actores Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, que están de muerte (una más que el otro) e incluso no da la sensación de estar viendo una película sino la cruda realidad de un matrimonio de ancianos enfrentados a la muerte, lo cual dota de una enorme verosimilitud a la cinta en contraste al efecto del somnífero que Haneke nos inyecta.

En definitiva, Amor.SI, Amor.NO. La respuesta la tenéis vosotros.

 

Amour (2012) se estrenó en España el pasado 11 de enero de 2013

 

 

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Una respuesta a Amour (2012) de Michael Haneke

  1. Solo diré una cosa. Para escribir sobre HANEKE y su cine hay que manejar un cierto nivel (muy alto, diría yo), y Arjona claramente no lo tiene; así que, por favor señor, no nos haga usted perder el tiempo. Gracias.

    alejandro
    9 febrero 2013 at 1:30 am

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