Ignacio del Valle por “Caminando sobre las aguas”: «Tener esperanza significa capacidad de resistencia»

 

Por Benito Garrido.

 

Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) es un escritor que cuenta sus libros por premios. Ha publicado novelas tan reconocidas como Busca mi rostro (2012), la serie de Arturo Andrade, conformada por El arte de matar dragones (2003, Premio Felipe Trigo), El tiempo de los emperadores extraños (2006, Prix Violeta Negra del Toulouse Polars du Sud, Premio de la Crítica de Asturias, mención especial Premio Dashiell Hammett, Premio Libros con Huella), y Los demonios de Berlín (2009, Premio de la Crítica de Asturias), El abrazo del boxeador (2001, Premio Asturias Joven), De donde vienen las olas (1999, Premio Salvador García Aguilar). Además cuenta en su haber con más de cuarenta galardones de relato. Su obra ha sido traducida al varios idiomas y colabora con diversos medios de comunicación. Caminando sobre las aguas es su último libro.

 

Caminando sobre las aguas, de Ignacio del Valle.

Caminando sobre las aguas, de Ignacio del Valle.

Caminando sobre las aguas.  Ignacio del Valle.  Editorial Páginas de Espuma, 2013.  152 páginas.  15,00 €

 

¿Qué tienen en común un doble de Lorenzo di Medicis, un francotirador o un astronauta perdido en el espacio? ¿Qué comparten la Florencia renacentista, el frente ruso o un bosque fantástico? ¿Dónde convergen tu historia y la Historia? Los personajes y los cuentos de Ignacio del Valle se sitúan en la encrucijada en la que todos nos vemos envueltos, en la que caminamos sobre las aguas del tiempo y de nuestra época. Libro directo, desgarrado, valiente, en ocasiones visceral, Del Valle no rehúsa descender a los infiernos, mostrarnos lo que no queremos ver de nuestra Historia. Un libro compuesto por piezas en las que los personajes viven atrapados por el curso de los acontecimientos que les ha tocado vivir en la Historia. Y estos personajes están emparentados con aquellos que viven bajo el peso de su propia historia.

 

Preguntas:

 

P.- Acostumbrado últimamente el lector a tu faceta de novelista, ¿cómo es que te planteaste hacer un libro de cuentos? ¿cómo se cimentó la idea origen del libro?

Porque yo he sido cocinero antes que fraile. Mi carrera se inició como cuentista y tenía una cantidad importante de cuentos escritos y la necesidad de que fuesen públicos. No obstante, necesitábamos un criterio de selección para que el libro no fuese artificial.

 

P.- ¿Cuál es el nexo que puede aglutinar esta selección de relatos?

Pues el leitmotiv lo hallamos en el territorio donde fueron escritos, un interregno, un intervalo donde todo cambia, pueden ser transiciones emocionales, morales, históricas, políticas… Todos los protagonistas están sufriendo por una u otra causa crisis personales, que a veces se mezclan con las de su tiempo, y cómo responden ante ese reto, como gestionan a partir de entonces la realidad. Un astronauta perdido en el espacio, un divorcio, una repentina iluminación amorosa, una venganza, un reportero acorralado por un francotirador, la posibilidad de redimirte de una mala decisión en el pasado…

 

Ignacio del Valle.

Ignacio del Valle.

P.- Los temas que tratas en el libro siguen parejos tus pasos en el mundo de la novela: amor, identidad, miedos…

Los grandes temas que recorren mi obra son fácilmente reconocibles: la búsqueda de la identidad, la fascinación por la belleza, las consecuencias de la ideología, la crudeza de la guerra, la mecánica de la Historia, el amor, el cine… Lo que confirmo con los años es que, a la hora de tratarlos, lo que más esfuerzo y recursos requiere es ser claro y profundo al mismo tiempo, y que la autocomplacencia es una de las trampas más recurrentes del talento. Hay que tener mucho cuidado con las trampas del ego.

 

P.- ¿Los personajes en el relato tienen que tener mucha más entidad que en la novela por el hecho de tener un recorrido más corto? ¿Tener más personalidad si cabe?

El trabajo y la intensidad es la misma en cinco folios que en quinientos, y el objetivo también: busco hacer pensar, que el lector pueda reconocerse en ellos, porque la literatura no es más que eso, el proceso de reconocimiento de uno mismo. A veces la literatura resulta un lugar seguro, y en otras ocasiones puede ser un perro que te muerda los tobillos, pero siempre tiene que implicarte.

 

P.- El héroe como protagonista que se representa en un soldado, un astronauta o una mujer torturada, pero siempre personajes muy humanos, rozando quizás la línea marcada por los extremos…

En efecto, pero son personajes que siempre aspiran a la luz en medio de sus violentas contradicciones, a un poco de esperanza. Y todos sabemos que tener esperanza significa capacidad de resistencia.

 

P.- ¿Te ha pasado que de un cuento te surja un personaje tan interesante que decidas trasladarlo a una novela?

Habitualmente navego entre dos aguas, novela y cuento, y muchas veces se produce una contaminación, cuentos que son semillas de novelas, como es el caso de Círculos respecto a Busca mi rostro o Gott mit uns respecto a El tiempo de los emperadores extraños, y también sucede que mientras escribes una novela te encuentras con una historia que no casa en el devenir del texto, por su intensidad, por su esfericidad, y tienes que sacarla y cumplir un cuento.

 

caminando sobreP.- ¿Son más importantes los silencios y las elipsis en las distancias cortas marcadas por el cuento?

No necesariamente, cada historia requiere sus técnicas, hay que tener un trabajo técnico definido, y luego el instinto de las ideas. No te tienes que obsesionar, deja que fluya, que sea orgánica. Lo importante es que el cuento no sea consciente de sí mismo, no hay nada peor que un cuento o una novela que lo es.

 

P.- Un autor tan reconocido como tú, ¿se forja en la escritura de relatos o éstos se presentan como una liberación ante la presión que supone trabajar la estructura más compleja que puede tener la novela?

El reto es exactamente el mismo. Ambos géneros son como esas profundidades abisales en las que cada diez metros descendidos, la presión aumenta una atmósfera, o sea, un kilo. Cuanto más aguantes, más posibilidades tienes de hacer algo perdurable, y siempre teniendo meridianamente claro que cada proyecto será insatisfactorio, da igual lo que hayas trabajado, pero esa misma insatisfacción te servirá de energía para el siguiente.

 

P.- Eres un escritor muy visual, diría que muy cinematográfico. ¿Es algo buscado? ¿Escribes quizás las imágenes que tienes en la cabeza?

Es algo muy natural, soy un gran aficionado al cine, y cuando estoy escribiendo en mi configuración mental las imágenes brotan en cadena. Es como si tuviese una cámara en la cabeza buscando distintos ángulos de la misma escena.

 

P.- Cuentos de gran intensidad, ¿dónde buscas referencias a la hora de escribirlos? ¿La realidad puede ciertamente llegar a superar la ficción?

Sinceramente creo que es más radical: la ficción no puede competir con la realidad.

 

P.- ¿Nuevos proyectos literarios?

De momento promocionar Caminando sobre las aguas. Y en el futuro, lo que sí tengo claro es que habrá dos líneas de montaje en mi cabeza, una línea más épica, Arturo Andrade, thrillers políticos… y otra de novelas más intimistas, con menos páginas, pequeñas piezas de orfebrería.

 

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