‘Entre Marta y Lope’, el martirio de una historia de amor

Por Horacio Otheguy Riveira

Lope de Vega en sus últimos años junto a Marta de Nevares, quien se convierte en el eje de su vida. Impresionante trabajo de Montse Díez en el centro de una tragedia circular, con Gerardo Malla como generoso partenaire.

El hombre que fue desesperado amante de muchas mujeres en busca de una sola, encuentra al fin, ya con 55 años, un portentoso romance que le reconcilia con la vida eterna, enamorado del talle y el candor de una muchacha que casaron a los 13 años con “un hombre que trata igual al ganado, a los sirvientes y a su esposa”.

Lope y Marta se enamoran perdidamente, sacerdote él, casada ella. La repentina muerte del marido les une para siempre en una condición de pecado condenada por colegas y por la Iglesia, pero que la vida misma les entrega una culpa y un castigo superior con la terrible enfermedad que Marta ha de padecer hasta la muerte.

Entre Marta y Lope transcurre en el despacho del escritor en un ambiente bastante fiel al real que se puede visitar en su casa-museo, a pocas calles del teatro. Ya llevan 15 años juntos y él necesita que el duque de Sessa que le protege y subvenciona lo haga de verdad, ya que sólo recibe calderilla. Pero no hay respuesta. Por ninguna parte una mano tendida. El rey Alfonso IV, “el más grande de toda la cristiandad”, adora en el autor de El castigo sin venganza, la libertad de los creadores, lo mismo que el conde duque de Olivares, siempre muy apresurado, metido en mil fregados palaciegos… Ninguno de los dos —los más poderosos de la corte— considera que el poeta ha de necesitar leña para el duro invierno, ni comida abundante, ni dinero para pagar al médico que nada puede hacer más que recomendarles descanso.

Entre Marta y Lope

El autor Santiago Miralles asegura algo que muchos compartimos:

 “No hay nadie como Lope de Vega en nuestra literatura: nadie tan completo, tan inspirado, tan tierno en los afectos y eficaz en las tramas, tan abrumador. Detrás de una obra que no deja de sorprendernos, se esconde una personalidad no menos apasionante. Mujeriego y pendenciero que escribía comedias con pasmosa rapidez, llevaba un espíritu orgulloso y humilde que le permitía ser un vividor de ferviente religiosidad…”.

Con esta pasión en su mochila, Miralles se lanzó a recorrer muchos de los senderos de su admirado creador y entró por la ventana de los últimos años. La obra transcurre en un amanecer de 1630, cuando Lope le da vueltas al borrador de una carta en la que suplica un sueldo con que mantenerse por la mínima, mientras su pareja se revuelve entre las sábanas sin poder dar ojo, hasta levantarse tropezando con los muebles, ciega desde hace tiempo, víctima de una ceguera que la va enloqueciendo y le facilita el dar rienda suelta a los mil y un reproches al pasado de su hombre, y él que se defiende, que la hace reír, que la mima y abraza, y vuelve a enamorar y ella que se relaja para al rato recuperar odiosas fuerzas, desesperada angustia en un círculo de horrores incesantes a merced de la demencia que la domina.

En una puesta en escena muy sobria, llama la atención la generosidad de Gerardo Malla, quien como coautor, actor y director, se ha dejado para sí un Lope con poca fuerza, al servicio de su Marta. Un protagonista que ya se siente demasiado abrumado entre la derrota en los teatros que le inflige la arrolladora juventud de Calderón de la Barca y las circunstancias nada favorables de una realidad implacable: empresarios que se enriquecen a costa de los autores, el desprecio de antiguos amigos, y finalmente la angustia de este doloroso amor tras una existencia colmada de maravillosas comedias e invadida de amores conflictivos.

La acción alterna la tragedia pertinaz con momentos de ligera comedia. Conviene saber que dos años después morirá ella, y tres años más tarde el poeta. Drama lacerante entre las pasiones carnales y las exigencias de la fe, entre la infinita ternura de dos que bien se entienden y el odio acérrimo de una mujer profundamente herida clamando en el desierto, auténtica protagonista de la obra donde Montse Díez realiza un trabajo apasionante, muy difícil, lleno de matices, gracias a lo cual nos hacemos cómplices de la pareja y comprendemos, detestamos, amamos y tememos a Marta de Nevares.

Entre Marta y Lope, un homenaje doliente a una gran personalidad femenina de la época de la que nada sabríamos si no hubiera caído encandilada por los versos y las caricias del más grande comediógrafo, cuyo puro teatro le da alcance ahora que ella va muriendo, mal alimentada y pasando mucho frío. A su lado él la protege cuanto puede y resiste todos los improperios que le lanza, porque es sabio y muy valiente. A tal punto que cuando empieza la función asegura que “Sabido es que la mocedad gusta y la vejez enfada cuando no repele”, punto de partida de una trama que identifica los dramas sociales de entonces con los de hoy.

Entre Marta y Lope

Autores: Santiago Miralles y Gerardo Malla.

Dirección: Gerardo Malla.

Intérpretes: Gerardo Malla, Montse Díez, César Diéguez.

Asesor musical: Juan Carlos Demulder.

Coreografa: Patricia Ruz.

Lugar: Teatro Español. Sala Pequeña.

Fechas: Del 21 de noviembre al 22 de diciembre de 2013. 

Related Posts with Thumbnails

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.