Ester Bellver: hombre, niña, mujer, fantasma de sí misma

Por Horacio Otheguy Riveira

Del desnudo integral de protAgonizo al vestido negro con piernas desnudas, de este Todas a la una, homenaje a García Calvo, al amor desinteresado, a la pasión por el teatro sin red.

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Su voz envuelve hablando, susurrando, cantando a capella, tocando el pandero, entre romances, textos con musicalidad de tiempos añejos, y otros con la modernidad de lo que nunca muere. En 2012, Agustín García Calvo llegó a ver este espectáculo pocos días antes de morir. Estaba enfermo. Tenía 86 años, y Ester Bellver estrenaba función que aquella noche fantástica se pobló de la propia voz del poeta recitando completo el último soneto de la representación. Ahora regresa a Madrid por pocos días para continuar recorriendo país: mensaje de solidaridad, de juego y de conmovedor homenaje al mero acto de vivir… y sus pasiones, vaivenes, delicias e incongruencias.

 Si en protAgonizo nos brindaba su cuerpo desnudo invadido de post-its, mujer al fin saturada de promesas y propuestas, con capacidad para reírse de sí misma, en este Todas a la una, la palabra es la que está desnuda y su cuerpo vestido de negro, moderadamente escotado, con las piernas descubiertas, la voz entre susurros, los pies en tacones, y el mensaje preclaro, envolviendo el encuentro en la intimidad de espectadores necesitados de su calidez y su inquietante deambular por la vida y la muerte, las eternas apetencias y las mortales desavenencias.

  Va hilando historias en una pequeña pista, junto a un telón rojo muy hermoso, y un montón de libros en el suelo… y de esos libros brotan las palabras como enjambre de preciosas aves que acarician nuestra piel y danzan en nuestros oídos. El gran escritor que sólo una vez fue estrenado en un escenario (Teatro de la Abadía, Baraja del rey Don Pedro, 1999) tiene aquí un brindis mágico que retorna a Madrid, después de una brillante temporada de Bellver en Montenegro, en el papel de una prostituta valleinclanesca, es decir, llena de brío y consagración del placer.

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Todas a la una comienza con voz muy baja en el papel de un hombre que fuma tabaco imaginario, lo mismo que luego beberá un vino ausente: las manos de la actriz, y su cuerpo entero le son más que suficientes para invitarnos a una cita donde por momentos se integra el fantasma de Agustín, ella misma espíritu travieso que se cubre del entrañable dolor de un hombre ante el último aliento de una mujer que alguna vez amó, y más tarde es niña que deja el columpio para planear la dulce muerte de una inesperada competencia en el meollo del amor, y esta otra y aquel que subyace en el espacio para renombrar un viaje eterno entre la vida y la muerte.

 Oportunidad única de ver a una mujer en un escenario intimista. Una actriz que no monologa, sino que expande versos y relatos como si fuera capaz de dominar el mundo palabra a palabra entrelazada. Es ella sola y las luces del maestro Gómez Cornejo, enfrentándose al desafío del poeta, su palabra, sus historias, con gestos demudados o fascinantes, con maniobras físicas divertidas y un final de musical con coreografía a lo Judy Garland para elevar a una nueva cumbre un espléndido soneto de quien antes de irse para siempre nos dejó montañas de mensajes para cada día de nuestra vida, y la siguiente…

 Yo soy el acto de quebrar la esencia:

Yo soy el que no soy. Yo no conozco

Más modo de virtud que la impotencia.

 

Pero no cejes; porque no se sabe

Cuándo pierde el amor, dónde la tierra

Volteando camino, ni qué encierra

Mensaje del que nadie tiene clave.

 

Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave)

Del Debe y el Haber nunca se cierra,

Y acaso acierte el que con tino yerra;

Ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe…

Si te dicen que Dios es infinito,

Di que entonces no es; y su finito,

Que lo demuestre pues y que concluya.

 

Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza

No se pueda bailar. Tu muerte es tuya

Tu no saber es toda tu esperanza…

 Enorgullécete de tu fracaso.

 

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Todas a la una

 Texto: Agustín García Calvo

 Dirección e interpretación: Ester Bellver

 Iluminación: Juan Gómez Cornejo

 Espacio escénico: Juan Gómez Cornejo, Ester Bellver

 Realización telón: Elena González

 Fotografías: Rosa Herrera

 Lugares: Teatro Guindalera, Madrid, del 3 al 13 de abril de 2014. Jueves, viernes y sábados, 20,30 horas. Domingos, 19 horas.

 Teatro Victoria Eugenia del 15 al 17 de abril de 2014. San Sebastián (se presenta en programa doble junto a protAgonizo).

 Teatro de la Estación, Zaragoza, 17 y 18 mayo de 2014.

 Teatro Zircó de Valencia, del 22 al 25 de mayo de 2014, en programa doble junto a protAgonizo.

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