Flatpack Film Festival, probablemente el festival de cine más cool de Inglaterra

 

Por Pilar R. Laguna.

flatpack film festivalLa semana pasada se celebraba el festival de cine de Birmingham, o “The Second City” como los ingleses llaman a esta ciudad. Se trata del Flatpack Film Festival, una feliz semana no solo para los que disfrutan del cine sino también para aquellos amantes de la música, de la danza y del arte en general, en lo que se podría llamar uno de los festivales de cine más genuinos y experimentales del panorama actual. Con 130 eventos en total, seguir el certamen necesita planificación y algo de dinero. Un pequeño esfuerzo a cambio de vivir una experiencia sin igual en una de las ciudades más incipientes de Inglaterra.

Flatpack nació como una pequeña noche de cortos mensual en un pub de Digbeth, el barrio artístico de la ciudad por excelencia. Hoy día se ha convertido en un festival del que se hacen eco medios como Sight and Sound y que va ya por su décima edición, en una ciudad que destaca por una vibrante escena musical y una amplia red de artistas locales. Contando con esta materia prima, no es de extrañar que el Flatpack se traduzca en una excelente mezcla de disciplinas artísticas cuyos límites quedan difuminados por la idea de la imagen en movimiento.

Entre los espacios en los que se desarrolla el festival encontramos algunos tan curiosos como el Electric Cinema (el cine más antiguo de Inglaterra), el Action Space, una cápsula inflable en el centro de la ciudad que conmemora el grupo de artistas del mismo nombre, o la IKON Gallery, espacio de arte contemporáneo que durante esta semana acogía además la obra del artista americano Dan Flavin. También aúna fuerzas con las universidades locales con las que organiza numerosos eventos que van desde talleres, charlas y proyecciones, hasta una noche temática con cena y película incluida (Little Italy Movie Night) organizada por un grupo de estudiantes de la UCB.

Este año el festival abría con Vampyr (1932) de Carl T. Dreyer, proyectado con un novedoso acompañamiento musical en vivo. El cuarteto Minima hizo las delicias de todos los presentes e incluso resultando a veces una auténtica distracción por el ingenio con que los músicos producían todo tipo de sonidos. Una opening night  que además quiso rendir homenaje al antiguo Conservatorio Musical de la ciudad, que será derruido el próximo Junio.

Durante los siguientes cinco días, el Flatpack ofreció a los asistentes una inmensa selección de cortos, tanto de estudiantes como procedentes del circuito internacional de festivales o recopilaciones de Channel 4. Pero lo más sobresaliente es la ya mítica competición de cortos, en la que este año 39 directores internacionales  (divididos en cinco programas según el tema y estilo de sus trabajos) se jugaban un premio de 4.000 libras.

Britt-Hatzius-BlindCinema_flatpackAsí mismo, numerosos artistas que colaboraban con Flatpack acudieron para hablar sobre sus obras o hacer demostraciones en directo. Un ejemplo es el artista francés Boris Labbè, cuyas pinturas, cortos y vídeos estaban presentes en varios eventos y quien además se dejó ver por la mayoría de las proyecciones del festival. La danza tuvo su hueco en este festival en forma de cortos principalmente. La selección de películas premiadas sobre el género (Ballet Spital, Freefall, Yasushi Shoji…) conjugaba con un taller en el que los participantes aprendían técnicas para capturar la danza en vídeo.

El género documental ha gozado también de una gran presencia. Siete documentales en total, entre los que destacan Chuck Norris vs Communism (2015) de Ilinca Calugareanu sobre la irrupción ilegal de Hollywood en la Rumanía comunista; Sympathy for the Devil (2015) de Neil Edwards sobre The Process Church of the Final Judgment durante los ’60 y Ng83: When We Were B-Boys (2015) de Claude Knight sobre el movimiento breakdance en Inglaterra.

Entre los eventos de este año ha sobresalido ampliamente la obra de la artista belga Britt Hatzius Blind Cinema, una experiencia totalmente novedosa, íntima e inspiradora, en la que los asistentes se vendaban los ojos al comienzo de la película para que más tarde, algunas decenas de niños de un colegio local les narrasen al oído lo que sucedía en el film. En esta misma línea, la noche Seeing Sound, Hearing Colour (Viendo el sonido, escuchando el color) exploraba la multisensorialidad gracias a los trabajos de Len Lye (A Colour Box, 1935) y Oskar Fischinger (An Optical Poem, 1938).

Otro de los puntos fuertes del festival han sido las numerosas proyecciones con acompañamiento musical en directo, destacando la exhibición de La Jetée con música de Ondes Positives Recordings o La Joi de Vivre con acompañamiento musical compuesto e interpretado por estudiantes del conservatorio de Birmingham. Además destaca el gusto de este festival por recuperar algunas joyas cinematográficas que raramente se tiene la oportunidad de volver a ver en la pantalla grande, entre ellas Shy Girl (1924) o The Fabulous World of Jules Verne (1958).

El broche de oro lo puso Fausto  (1926) de F. W. Murnau, de nuevo acompañado por una interpretación musical en vivo. Una emotiva noche con la que el festival se daba por terminado dejándonos a todos con ganas de más Flatpack, pero sabiendo que no queda más remedio que esperar otro año entero para la siguiente edición.

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