Quinta temporada con un Tarzán que canta y baila para toda la familia

Por Horacio Otheguy Riveira

La novela del estadounidense Edgar Rice Burroughs (1875-1950) se editó en 1914 con el título “Tarzán de los monos”, y cuatro años después ya se estrenaba la primera película muda. Fue tan grande el éxito que el propio autor escribió una veintena de secuelas, y la cantidad de versiones cinematográficas en versión sonora bate récords, más de treinta, incluidos largometrajes y series de animación. Tarzán El Musical cumple su quinta temporada en un teatro de Madrid, después de haber recorrido todo el país con risas y emociones que se comparten en familia, pues sus creadores —con amplia experiencia en musicales— han sabido encontrar el punto justo en el que se une la inocencia de los niños y el deseo de recuperarla por parte de los mayores.

 

Un héroe anda suelto sin saberlo: el huerfanito criado entre los animales de la selva se convertirá en el  buen salvaje que enamorará a una chica tan guapa como despistada, criada entre algodones, y más tarde se transformará en el valiente que abatirá a los perversos cazadores que vienen con ella. Pero todo sucede entre animales de mentirijilla, propio del teatro, para disfrute de los más pequeños, entre números musicales con suficiente imaginación como para tener sujetos en la butaca a los mayores que les acompañan: una araña-vedette (con homenaje a Lina Morgan incluido), la célebre Mona Chita, y sorpresas de todo tipo.

Todo se consigue a base de bien. Y no es para menos, el equipazo que está detrás de esta producción lo integran tres artistas que ya han dado magnífica muestra en otros espectáculos como, por ejemplo: Hércules y La Bella Helena, música y canciones de Ferrán González y Xenia Reguant, dirigidos por Ricard Reguant (afamado director de muy variadas funciones, como Chicago, La huella, La ratonera o La habitación de Verónica); en otras ocasiones Ferrán y Xenia fueron además formidables intérpretes con otros directores, como en Pegados y Mierda de artista. La suma de talentos hace posible que hoy, ya en cuarta temporada, Tarzán El Musical resulte un delicioso espectáculo en el que, de pronto, todos los espectadores se convierten en los animales que necesita “el hombre mono” para afrontar la lucha definitiva contra el enemigo: niños y adultos dan la vuelta al programa de mano y hacen uso de una careta que representa la cara de un animal salvaje más bueno que el pan.

 

Una de las máscaras/programa de mano, que una vez colocada sobre la cara de niños y adultos todos serán los animales que vayan en auxilio de Tarzán en su lucha con los hombres malos.

 

 

El multimillonario Tobey Carton convence al científico Mr. Joseph Bishop para que le acompañe a la selva africana y encontrar un importante cementerio de elefantes.  En realidad el plan del Sr. Carton es otro muy distinto: apoderarse del tesoro que alberga el cementerio. Sin embargo, los peligros de la selva les acecharán a cada paso, aunque una misteriosa sombra y un grito salvaje, les irá librando de las diferentes bestias que se cruzan con ellos. La sombra misteriosa no es otra que la de Tarzán, el hombre-mono que desde niño fue criado por orangutanes y ahora quiere defender cualquier expolio y destrozo ecológico que pueda ocurrir en su casa: la selva. Pero Tarzán no cuenta con Jeanette, la hija del científico, que les acompaña en la aventura, y de la que se enamorará perdidamente, ya que nunca había conocido a una mujer… ¡y menos a una como ella!

La mona Chita, compañera incansable de nuestro protagonista, ayudará a resolver todas las situaciones: el enamoramiento de Tarzán por Jeanette —ahora convertida en Jane—, desbaratar los planes del malvado Carton y conseguir que todos los animales de la jungla se unan para preservar la naturaleza.

 

TARZÁN , EL MUSICAL

Inspirado en Tarzán de los monos, de Edgar Rice Burroughs

Texto, Composición y Dirección musical: Ferrán González

Texto y Letras: Xenia Reguant

Dirección: Ricard Reguant

Coreografía: Nuria de Córdoba

Diseño de escenografía: Pablo Almeida

Diseño de vestuario: Maite Álvarez

Diseño de iluminación: Luis Perdiguero

Teatro Reina Victoria de Madrid. hasta el 7 de enero, varias funciones a las 12,30 horas. 

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