Cena de amigos que se revelan como “Perfectos desconocidos”: mejor en teatro que en cine

Por Horacio Otheguy Riveira

Paolo Genovese (Roma, Italia, 1966) ha realizado tres películas en codirección, y seis en solitario, de éstas Perfectos desconocidos recibió grandes premios en su país, y de inmediato obtuvo eco internacional su ambientación y conflicto entre amigos, móviles de por medio, secretos desnudados entre bromas. En países con poca o nula receptividad del cine italiano, como España y México, se produjeron películas nacionales con reparto propio. Un fenómeno de sorprendente éxito en muchos otros países, con Argentina a la cabeza, donde sí existe una permanente atención a lo que suceda n el cine italiano, así que fue un éxito la película original, y otro tanto cuando el director y coguionista Genovese aceptó escribir la versión teatral. Bombazo allá donde se representa.

Todos obsesos con los móviles y la morbosa atracción de lo que cada uno oculta… y sobre todo aquellos de los que estamos enamorados o por los que estamos fatalmente atraídos.

La versión teatral que se representa en Madrid tiene todos los atributos para forjar su propia victoria en larga temporada.

Del cine al teatro en un juego que fascina al mundo entero. Primero la película italiana de Paolo Genovese, después la versión cinematográfica de Alex de la Iglesia, más tarde la versión teatral que va de país en país configurando el clásico éxito que atrae a los que no se pierden una y a los que van al teatro de Pascuas a Ramos. En el Reina Victoria de Madrid se produce una excelente versión castellana con siete intérpretes estupendamente integrados en un ámbito donde la teatralidad consigue la empatía absoluta de un público que sabe de qué se habla cuando los amiguísimos apartan la juerga entre copas y se asoman a los secretos de unos y otras. Lo muy español en la tendencia de reírse de casi todo, apartando situaciones conflictivas con un “Pero, bueno…” que pasa página para engarzar con otra ocurrencia carcajeante… se plasma en esta puesta en escena de tal manera que los espectadores se sienten partícipes directos en la célebre cena.

Olivia Molina, Antonio Pagudo: mentiras y verdades, luces y sombras en un matrimonio.

Perfectos desconocidos sorprende gratamente aunque se conozcan todos los detalles de las películas (por cierto, bastante diferentes entre sí), en primera medida por el reparto, y en segunda medida porque se ha conseguido una gran frescura que, por ejemplo, apunta naturalmente a otro tratamiento, bastante diferente, por ejemplo, al de la película española cuyo espléndido reparto se ve encorsetado por un guión plano, escaso de brillo y un final impactante sólo por el trabajo formidable de Belén Rueda, pero muy pobre como desenlace.

Los personajes mejor delineados cuentan con los actores y actrices adecuados, logrando unidad de estilo entre gente con gran experiencia como Fernando Soto (Tiempo de silencio) junto a una debutante en el teatro como Elena Ballesteros. Sus compañeros se ajustan notablemente a un progresivo interés en peculiaridades y gestos, muy desenvueltos esgrimiendo un texto que se caracteriza por no dar respiro, ágil, siempre interesante, permitiendo que se pase del juego de comedia al drama intenso que, en el caso de Olivia Molina (Tristana) confirma su crecimiento, dueña de recursos que mejoran con el tiempo; en esta ocasión formando pareja con Antonio Pagudo (El eunuco) quien continúa desarrollando sus posibilidades escénicas después de largos éxitos en la pequeña pantalla. Todos sus compañeros de reparto adecuan sus estilos a la atmósfera general de relajación amistosa y tensión ante el peligro de que asome lo inconfesable: Jaime Zatarain e Ismael Fritschi con dos personajes “bombón” que dan mucha vida a la comedia. El talento muy reconocido de Alicia Borrachero (Tierra del Fuego), tiene esta vez pocas ocasiones de lucimiento. Alma mater de la cena, carece de un texto interesante, demasiado afincado en rasgos moderadamente antipáticos, sin crecimiento dramático a la vista.

Autor: Paolo Genovese

Versión castellana: David Serrano y Daniel Guzmán

Dirección: Daniel Guzmán

Intérpretes:

Alicia Borrachero
Antonio Pagudo
Olivia Molina
Fernando Soto
Elena Ballesteros
Jaime Zataraín
Ismael Fritschi

Escenografía y vestuario: Silvia de Marta
Diseño de luces: José Manuel Guerra
Productor ejecutivo: Jesús Cimarro
Productores: Jesús Cimarro, David Serrano, Daniel Guzmán, Luis Scalella y Guillermo Francella

Una producción de: Pentación, Milonga y El Niño

Teatro Reina Victoria, Madrid. Desde el 26 de septiembre 2018

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