‘Peregrinar por el pasado’, de Eumenia Rodríguez Chamorro

RAMÓN PALMERAL.

Las poetisas siempre son todo un hallazgo, porque sienten y ven lo que los poetas varones no vemos; es decir, que el radar de sus sentimientos posee más potencia de captación y de percepción de los cotidiano e invisibles del mundo que le rodea, porque hemos de comprender que la poesía es una de las artes que se escribe no solo para que se lea sino para que se sienta, desde esta óptica es la única forma que tenemos para entender la poesía.

Nunca más acertado que el título Peregrinar por el pasado para condensar el contenido del presente poemario de Eumenia Rodríguez Chamorro, escritora y poeta de refinado estilo donde se recrea en sus recuerdos, en la Naturaleza o en lo cotidiano, con un destacado estilo personal. Algunos poemas son verdaderos romances, otros son cantos a la vida, dando gracias por estar presente en este mundo.

También abundan los poemas dedicados o compartidos con el pasado dichoso y feliz con su marido Manuel q.e.p.d. al que le dedica muchos poemas, en especial en número 22 «¡Hace cuatro años!!!», donde se percibe el famoso «dolorido sentir» garcilasiano, porque hace cuatro años que falleció. Y destaco el poema número 1 «A orillas del Mediterráneo» que en realidad es una elegía a su marido, que inevitablemente me recuerda a Antonio Machado en los versos a su mujer Leonor: «Soñé que tú me llevabas/ por una blanca verada/ en medio del campos verde/ hacia el azul de las sierras».

El libro se compone de 100 páginas, y de 50 composiciones, de las cuales 38 son poemas diversos, una veces rimados y otros libres, y 12 sonetos finales de metro y rima asonante, con lo que al no forzar la rima consigue un lírico efecto de compensación estética y de significado lógico, lo que nos  demuestra que Eumenia Rodríguez aporta una iniciativa valiente al soneto; puesto que, cuando, otros poetas, fuerzan los sonetos a la rima consonante, algunos versos aparecería tan incomprensibles como surrealista.

Peregrinar por el pasado publicado en LULU, por Ediciones Palmeral, es, podríamos decir, un ramillete seleccionado de su colosal creación poética que puede pasar de los doscientos poetas que tiene escritos. Pero como editor considero que para ser su opera prima es mejor poquito y bueno, que no grandes cantidades de poesía en un tocho de libro. Con el tiempo y cuando la madre de los buenos vinos poéticos vayan decantando en el roble  y a la vez noble arte de la palabra poética, se podrán editar nuevas entregas a los lectores.

Siempre he comentado que la poesía es una de las arte de la palabra, es la voz del arma puesta en el sistema de escritura, que es el medio más óptimo para presenta la poesía que se siente y emociona, porque la poesía hay que sentirla más que comprenderla, puesto que es complejo entrar en la catarsis creativa del poeta, que cuando compone, no sabemos los pensamientos que se cruzan por sus millones de neuronas (piélago de conexiones una veces lógica y otras del azar).

Hace años que conozco a Eumenia, que además de poeta o poetisa, como se prefiera, es escritora y recientemente, el año pasado nos ofreció a los lectores la oportunidad de entrar en su mundo fantástico compuesto por 39 relatos breves bajo el paraguas de Instrucciones para soñar en horas de vigilia en la editorial ECU de Alicante. Tiene un bagaje importante de recitales, además de pertenecer a varios grupos poéticos como Amarilis de Espejo de Alicante y Numen. Siempre que, la he oído recitar sus composiciones me parecen poemas que gritan por sí solos libertad, recuerdos y anécdotas curiosísimas.

Por lo comentado considero que los poemas de Eumenia deben ver la luz de la impresión, y como ave, circular por los vientos poéticos, como debe ser toda traslación de arte que se precie.

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