Los cuatrocientos golpes de Truffaut

   Por Fernando Marañón   Anoche soñé que volvía a Manderley…   …Y otro soñador lo hacía en la butaca de al lado, para zafarse de una infancia triste y un futuro al filo de la ley. El tipo, fascinado por Hitchcock mucho antes que yo, embrujado también por las sirenas...

No te signifiques (48)

  Por Jorge Díaz.   Llevo varias entregas dedicado a la promoción de “La justicia de los errantes” y me olvido de mis temas fetiche:   a) El señor Iñaqui Urdangarín y su familia política.   b) Meterme en charcos.   Sigo necesitando hacer...

Creadores de barrio

  Por Recaredo Veredas.     Nunca he sabido qué es ser un intelectual. A estas alturas, tras más de cuatro décadas de vida, y aunque mantenga la ignorancia, sí puedo afirmar que el intelectual se considera conocedor y degustador de placeres vedados a la...

Leibniz y Europa

Por Óscar Sánchez.    «Cuando uno compara sus talentos con los de Leibniz, se tiene la tentación de tirar todos los propios libros e ir a morir silenciosamente en la oscuridad de algún rincón olvidado». – Diderot   G. W. Leibniz tenía ventipocos años cuando...

La que nos espera (17)

  Por Javier Lorenzo.   – ¡Vallecas, independiente. Queremos puerto de mar!   – ¿Está usted bien, señor? ¿Tal vez demasiado vodka en el zumo del desayuno?   – No, Roger. Hoy estaba en su punto. Pero es que me ha entrado la vena...

El dolor de las víctimas

Por Ignacio G. Barbero. La resonancia de mi dolor está en los ojos del que lo ve; depende de su observación y su juicio otorgar existencia y voz a mi precario estado. Si no hay nadie que lo haga, no valen la cantidad de lágrimas que derrame o el volumen de mis gritos,...