El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta

                      Era un lugar ridículamente estrecho y vertiginosamente alto, cuyas estanterías llegaban hasta arriba: tres pisos de libros, quizás más. Torcí el cuello (¿por qué las librerías resultan siempre tan incómodas para los cuellos?); los estantes se...