Una gran receta literaria

Por Jesús Villaverde Sánchez.


El cocinero. Martin Suter. Lumen. 336 páginas. 19’90 €.


Martin Suter cuenta tres historias en su novela El cocinero. Acabarán por conectarse, por supuesto, pero partimos de tres líneas en principio distintas, y cada una cuenta algo diferente a la anterior. La ciudad-marco de la acción es la idílica Zurich.

 

Por una parte esta Maravan, un inmigrante tamil de Sri Lanka que ejerce de ayudante de cocina en un restaurante, pero no desaprovecha sus grandes dotes como experimentador culinario. Por otra parte, muy cerca de él se encuentra Andrea, que sirve en el restaurante, aunque ella es natural de Suiza.

 

Sus dos historias comenzarán a entrelazarse muy pronto para ocasionar el origen de la trama principal: tras una noche desenfrenada ambos son despedidos del Huwyler, el restaurante de lujo en el que trabajan. Los celos y las envidias del personal y los mandos hacia ellos son la causa. Para Maravan, el despido supone algo mucho más complejo: la situación en Sri Lanka es pésima, con una guerra entre gobierno y grupos de liberación, que impide a muchas familias, entre ellas la suya, la vida normal. Con el cese Maravan se ve obligado a encontrar algo rápido para poder seguir enviando dinero a su familia y medicamentos para su tía Nangay, gravemente enferma.

 

Andrea, en cambio, sueña con la posibilidad de crear una empresa propia en la que no tenga que estar al mando de ningún jefe y pueda desarrollar un trabajo más libre. Esa idea, además del sentimiento de culpa por el despido de Maravan tras su noche loca, harán que empiece a barruntar la idea de Love & Food. Este nombre corresponde al restaurante de menús eróticos que acabará abriendo junto a Maravan, en el cual atenderán a matrimonios que quieren dar un impulso a su relación, mediante un tipo de gastronomía basada en afrodisiacos y especias, en la que Maravan resulta ser un experto.

 

Aunque al principio la novela se hace un poco larga por la excesiva explicación de recetas en las que se detiene, poco a poco la cocina va convirtiéndose en el hilo que sigue la historia, pero queda relegada a una especie de segundo plano muy presente en todas las maniobras y conversaciones de los personajes. El momento de la inauguración inesperada de Love & Food es el punto de inflexión en esta tendencia.

 

A partir de la apertura, Suter nos va dando nociones de la vida de Andrea, pero no del pasado, si no que incluye a la mujer en un primer plano junto a Maravan, con el que le empieza a unir una gran amistad, que él quisiera ampliar a algo más. En breve, entrará en la vida de Andrea, y por tanto indirectamente en la de Maravan, Makeda, una prostituta de lujo etíope que se codea con las grandes figuras políticas, económicas y culturales de Zurich. El restaurante, que marcha bien, poco a poco irá tomando los ápices de un prostíbulo de lujo.

 

Maravan, de cultura tamil muy conservadora, se verá en un dilema importante entre su moral y la idea del dinero fácil con el que ayudar a su familia. El conflicto se extiende durante toda la obra. Por otra parte conocerá a otra refugiada tamil, Sandana, con la que comenzará una historia intensa, turbulenta y difícil, debido a las diferencias de castas existentes aún en Sri Lanka.

 

La receta de Suter son, por un lado la historia de Andrea y Makeda, y por el otro la de Maravan y Sandana, que confluyen en la cocina de Love & Food en los largos ratos que ambos pasan juntos elaborando los menús estimulantes para sus clientes y preparando el servicio.

 

Con la llegada de Makeda, Love & Food entrará en contacto con círculos importantes: desde especuladores en bolsa, banqueros o importantes activos empresariales, hasta empresarios de valores cuestionables que, entre otras cosas, obtienen grandes beneficios del tráfico de armas en Sri Lanka, se citarán con ellos para solicitar su servicio.

 

El cóctel está servido, las tres historias son los tres platos del menú: Maravan, Andrea y los círculos peligrosos que atrae Makeda al negocio. A partir de entonces se empezará a preparar el postre, con ingredientes inesperados, giros suculentos y un sabor final a drama sin paliativos dulcificado con ciertos toques de comedia muy fina y justicia poética.

 

Martin Suter nos sumerge en el presente de Sri Lanka sin salir de Zurich y nos deja detalles de la sociedad y la cultura tamil, dibujados con precisión en los conflictos internos a los que someterá a Maravan y a Sandana. Una novela altamente recomendable.

 

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