Lo que no está escrito

Lo que no está escrito. Rafael Reig. Tusquets, Barcelona, 2012. 296 páginas. 18 €. Ebook: 12,34 euros. 

Por Ariadna G. García

lo_que_no_esta_escrito_bigPublicada en 2012, la última novela del narrador asturiano Rafael Reig acaba de ganar el Premio Pata Negra a la mejor novela negra española publicada el año pasado. No es para menos. Lo que no está escrito combina el thriller psicológico con la típica novela de gángsteres y la narrativa de terror. Por si fuera poco, el libro se ofrece como una lúcida reflexión sobre la teoría de la recepción literaria. ¿Hasta qué punto mezclamos, al leer, el mundo de ficción con el real? La tensión que genera esta pregunta en la protagonista, que no puede o no sabe leer sin proyectar, que se ve amenazada por un libro, que confunde la vida con la imaginación, mantiene a los lectores en vilo hasta el desenlace.

La novela va alternando dos historias. En la primera, Carmen –una mujer, en principio, sensata y razonable, subdirectora de un importante grupo editorial– se enfrenta a la soledad de un fin de semana tras acceder a que Jorge, su hijo adolescente, se vaya con su padre de acampada a la sierra de Madrid. Su único entretenimiento en esos días es la novela inédita que su ex marido, Carlos –un hombre de carácter voluble, complicado–, le ha dejado en el piso por sorpresa. La segunda de las historias consiste en el relato, precisamente, de dicho manuscrito. Esta obra, de estilo vulgar y contenido violento, narra los desvelos de Riquelme –un ladrón de La Elipa– por vencer su complejo de inferioridad social uniéndose a una banda de matones. Carmen construye un puente entre ambas historias al interpretar el título del libro (La mujer muerta) y su dedicatoria (Para C.M. In memoriam) como claras alusiones a sí misma. La incertidumbre la corroe. ¿Se trata de una amenaza? Al fin y al cabo, alejó a su ex pareja de su vástago con inmisericordia. Y si es así, ¿su hijo está en peligro? ¿Será el padre capaz de vengarse de ella utilizando al chico? ¿O es quizás al revés y son sus propios miedos e inseguridades los que cierran sobre ella la trampa de la culpa? La angustia con que Carmen devora la novela buscando pistas, claves y mensajes secretos impone a la novela un ritmo trepidante.

El desarrollo en paralelo de ambas historias nos irá descubriendo, a través de un juego de correspondencias, no ya sólo los temores de los personajes, sino el drama que oculta cada uno. Las páginas que Rafael Reig dedica al análisis de las relaciones de amor insanas (esas que echan a perder la vida de dos personas llenas de rencor, incapaces de hablar para entenderse), de los sueños frustrados (nacidos de promesas de una vida más intensa y valiosa) o de la adolescencia (ese viaje privado hacia la clandestinidad), son magníficas.

Lo que no está escrito nos traslada a los bajos fondos de la capital y de nosotros mismos. También nos interroga sobre el enigmático misterio de la creación literaria: ¿se escribe por venganza o por rabia?

Sólo al final del libro se alcanza la respuesta. Hasta entonces, aguardan al lector casi trescientas páginas de intriga, de lirismo y de brutalidad. 

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