Mary Wortley Montagu

El pintor y la viajera

Patricia Almarcegui

Ediciones B

Si hace unos años Patricia Almárcegui, nos sorprendió con esta novela, fue por la vigencia del exotismo. Pero no del exotismo que podamos crear en esta época, sino por puro exotismo imaginativo, a flor de presente, que se conoce como la melancolía. Los mejores tiempos ya no regresarán. La pureza de Ingres no volverá a repetirse en ningún cuadro. Como no volverá a existir un amor imposible en el que Oriente será la ilusión sobre la que se siembre

El arte, el amor y la rebeldía se unen en esta fábula en la que un Oriente recién descubierto hechizará al lector.
Un amor imposible entre dos personajes reales: el pintor Ingres y una intrépida viajera.
Esta novela de prosa rica y elegante no retrata una historia de amor al uso, sino el encuentro imaginario de dos personajes muy diferentes, pero de vidas igual de interesantes y ricas. Él, un pintor indispensable, Ingres. Ella, una viajera intrépida, Lady Montagu. Ambos comparten en la ficción amistad, confidencias, tal vez amor, pero sobre todo mantienen un profundo enfrentamiento entre dos maneras de ver a la mujer y su función en la sociedad, y dos maneras de ver Oriente. Un mundo lejano y exótico que ella conocía a la perfección, y del que él era un enamorado en la distancia, va conformando un hermoso telón de fondo para su historia.
Patricia Almarcegui se permite relacionar dos personajes históricos que vivieron en épocas distintas en este delicioso libro cuya lectura nos arrastrará por los pasillos del Louvre, pero también por los caminos de la pasión cuando ésta no se limita al amor entre un hombre y una mujer.

CARTAS DESDE ESTAMBUL

MARY WORTLEY MONTAGU

La línea del horizonte
Madrid, 2017
256 páginas

 

Ahora renovamos el amor por Estambul y por uno de los protagonistas de la novela de Almárcegui, y lo hacemos de la mejor manera: a través de su testimonio. Cartas desde Estambul es un libro de viajes epistolar. Es decir, es la única forma pura de libro de viajes que existe: cualquier otra sucede después del viaje, incluidos los cuadernos, que nadie publica sin revisiones, aunque solo sea por eludir cualquier contradicción. Pero en las cartas de Wortley, editadas con el mimo que solo ya mantienen dos o tres editoriales en este país, encontraremos un efecto distinto al que estamos acostumbrados. El orientalismo, una maldición desde la obra maestra de Edward Said, es un impulso natural en estas misivas. Las bellas pasiones se intercalan con la imagen y el papel de la mujer. La reivindicación estética con la social, el reconocimiento de los relatos imperfectos de las costumbres del país, con la adopción de las maneras orientales, por el impulso más humano que existe: la curiosidad. Por primera vez, conoceremos algo de los harenes desde la perspectiva de una mujer, sensible tanto a la seda como a la humildad. Un libro epistolar que contiene una extraña poesía.

La imagen que Europa compuso en el siglo XVIII de la cultura otomana ya no fue la misma tras esta sorprendente correspondencia. Desmintiendo relatos de otros viajeros, cubierta con el yasmak [asmak], o velo turco,  esta inglesa,  no solo escribe la crónica de los bazares,  las mezquitas, las ceremonias de la corte,  o la vida en las calles, sino que da noticia de la vacuna sobre la viruela o desvela la intimidad del harén y la voluptuosidad de  los hamanes como ningún europeo lo había hecho antes desatando un imaginario que transforma las artes y alienta la estética orientalista. En el siglo de grandes damas e ilustres salonnières, la inteligencia de Lady Montagu asombró a Voltaire que la consideraba por su cosmopolitismo muy superior a madame de Sévigné y sabido es que el pintor Ingres, un siglo después, encontró en sus prolijas descripciones  del haremlik inspiración para sus cuadros de odaliscas y escenas de harén. Su energía y humor sutil aún provoca entre nosotros una fascinación intacta como nos recuerda Juan Goytisolo.

‘Luz en las grietas’, de Ricardo Martínez Llorca

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