Poemas de Mikel García Arregui

Por Mikel García Arregui.
 
La espiral
 
¿Para qué sirve un poema?
 
¿Para qué sirve un poema en estos
tiempos rotos, breves, sucios?
 

Bosques enteros desplomados bajo el ardiente
mediodía, el color azul, el sabor
de un viento que nos quemaba
la garganta… Un país sin árboles, sin clima.
 
¿Para qué sirve un poema en este tiempo
rápido como una suma, voraz?
 
Escritos tantas veces,
prendidos al ojal
en los domingos rojos.
 
Fuera de lugar eternamente las palabras
………….nunca ordenadas hasta
………….la primera       palabra
 
Como el cristal en una copa de agua,
brillos rotos de azúcar, de limón:
……………………………………………Esquelas.
 
Repartidas las cartas y las tintas
como si fueran moscas
– légamos lentos, vegetación, supervivencia.
 
Acaparadores de engaños y de hierbas, verbos
que cualquier hechicero
sabría dar
ordenadamente a algún misterio.
 

Todo está dicho, ¿no es cierto?
¿Para qué seguir diciéndolo nosotros?
 
……………………..ácidos siempre como una manzana
………………………………..pero lejos de todo
 
Eran tiempos iguales a éstos:
El mismo calor, la misma lluvia
caía en otros hombres.
 

¿Para qué sirve un poema en este tiempo
obsceno, veloz, desencajado?
 
 
……………………………..Como a destiempo…
 
Hoy por hoy
(la casta)
 
Contra el endeble perfil de la esperanza,
contra las mismas túnicas del pánico
afilan sus uñas como en un ritual:
Ponen las piedras en orden.
 
A cada bestia un cuerpo y a cada rosa
un puñado de estiércol.
 
Tratan de descubrir, creo,
el pie que sí cojea,
la mano que no aprieta.
 
Desean conocer con exactitud cosas
como las sombras de las alimañas,
la predilección de las moscas por la orina.
 
Se desvisten con lentitud de su ambigüedad
porque saben que más allá del resplandor
son cadáver…
 
Ellos afilan sus uñas como en un ritual,
preparan sus lenguas para ensordecernos
en caso de urgencia: Sólo entonces
ponen sus piedras a tiempo.
 
Hacen del filo una cuestión de orden;
de la necesidad, un precio.
 
Levantan de la nada; sin esfuerzo siquiera,
querellas estúpidas, lápidas en balde,
votaciones, escombros, magníficos
resultados electorales…
 
Se sostienen así sobre el vacío
como animales imposibles –turbios-
como medusas de papel, boas
tragándose una multitud sin hueso.
 
Día a día, muerto a muerto, vacían
palabras con gargantas idénticas
-hábilmente rebajadas a su perfil de turba.
 
Se insultan y se abrazan
indistintamente –un día cualquiera,
en todas partes. Haga calor o lluvia
vestirán los mismos trajes, repartidos
de antemano los colores y las moscas.
 
Organizan comidas, genocidios, aplausos:
Discusiones como cargas de profundidad
lanzadas desde algún punto invisible, inexacto.
 
(Son nuestras propias heces
las que les rondan la lengua).
 

En honor de los tiranicidas
(sobre un canto popular)
 
 
Igual que Harmodio y que el otro, después
de Hiparco, alguien traiga igualdad
a la nueva Atenas
 
-mas muera Hipias también.
 

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