Los juveniles 88 años de Asunción Balaguer

Por Horacio Otheguy Riveira

Trabaja en TV, cine y teatro con la ilusión de una muchacha que empieza. Y abraza y besa con un candor bien surtido de esperanza.

Además regala una energía valiente y tierna: “Cuando murió mi Paco, después de 50 años juntos, decidí ser una vieja alegre, no una viuda triste”. Y ya lleva bastantes años en ese plan. “Lloré tanto que creí que no iba a poder, pero aquí estoy, él me llena de vida cada mañana como si estuviera a mi lado”.

 

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Francisco Rabal (1926-2001), su gran amor durante 50 años, se reconvierte en el amor por su nieto, Liberto Rabal, con quien representa cada día la obra Una vida robada. En el comienzo ella era la prima dona del teatro y Paco un joven “que no tenía un duro, que vestía fatal, el pobre, pero que se las ingeniaba para enviar dinero y regalos a sus padres en Murcia, eso fue lo que me enamoró de él”… y después la vida entera en sus manos cálidas, en su abrazo fraternal, y en sus lágrimas fáciles preñadas de sonrisas.

 Hoy Asunción Balaguer es la actriz más longeva de la escena nacional, la hermosa criatura que cantó un solo tema en el “Follies” de Stephen Sondheim, el último gran éxito del director Mario Gas en el Teatro Español, con Vicky Peña y Carlos Hipólito, y en cuanto la preciosa anciana terminaba de cantar que era una corista que soñaba con ser una estrella, el público la ovacionaba y todos reían/lloraban la energía fascinante de una señora que iba más allá de lo humano y lo divino.

Follies
En “Follies”, un triunfo magistral en una sola secuencia brillante en un espectáculo con muchos actores-cantantes de más de tres horas de duración.

 A esta altura, “la vieja alegre que abandonó a la viuda triste”, ya ha recibido premios por trabajos en el cine; ha puesto en escena un monólogo sobre su propia vida, El tiempo es un sueño, escrito y dirigido por Rafael Álvarez, El Brujo; ha recibido un homenaje a través del cine por el periodista asturiano Javier Espada, Una mujer sin sombra, con imágenes inéditas del pasado con su esposo (como fotografías del 80 cumpleaños de Picasso, por ejemplo), y mucho más, siempre mucho más porque sus abrazos alcanzan hasta límites inconcebibles…

 El éxito de Asunción Balaguer es la respuesta del universo al amor que siempre ha dado a quien estuviera dispuesto a dejarse enamorar por esta gente —Asunción con Francisco Rabal— generosa, abierta, siempre en una línea ideológica de izquierdas, ayudando a Izquierda Unida en más de una campaña, pero a la vez sin prejuicios, todo corazón para quienes tuvieran, como ellos, las manos tendidas, al margen de su historia personal, de su propia ideología mientras hicieran destacar el don de la buena gente, la maravillosa sensación de libertad de un abrazo bien dado.

Una vida robada

Hoy encabeza el cartel de Una vida robada, una función que denuncia el mercadeo de los hijos de madres solteras —ese drama terrible que empieza en la posguerra civil y continúa en la transición posfranquista— y es emocionante verla en la piel de un personaje sumiso, prototipo de la mujer vapuleada por su condición social de desamparo, en manos de un poderoso señor que la humilla como humilla cuanto le rodea… lanzada de pleno a una rebelión final.

 Y conmueve con buenas artes junto a su guapo nieto que debuta en el teatro, junto a los más experimentados Ruth Gabriel y Carlos Álvarez-Nóvoa, toda gente que pone el alma en cuanto hace… y cuando llega el saludo final, allí está Asunción repartiendo besos, besos que reparte con generosidad en cualquier rueda de prensa, en la calle, en todas partes. Porque es fiel a su constancia con el valor humano que siempre la ha acompañado en todas sus aventuras, tanto como primera actriz antes de ser madre, como cuando decidió dedicarse a la vida familiar y dejar la interpretación, adorando a su Paco, apasionada siempre por la vida que le tocó vivir…

 Y ahora en el centro de todas las atenciones, la anciana más vitalista y encantadora de la escena nacional. Todos cuantos la adoran son meros transmisores de un agradecimiento de gente limpia y honesta como ella: su avidez de conocimiento, su pasión por aprender, sus graciosos movimientos, sus espléndidos abrazos, sus besos por delante y la conversación plena como si te conociera de toda la vida… todo en ella es una representación pura y noble que se expresa con libertad en la emoción final, cuando agradece los aplausos con lágrimas en los ojos, después de hora y media de una obra que denuncia la injusticia y el abuso de poder sobre una mujer desvalida.

Una mujer sin sombra
Secuencia del documental dedicado a su vida, Una mujer sin sombra, de Javier Espada.

 

Tiene proyectos, invitaciones, candidaturas a premios, pero sobre todo tiene esa mirada con sonrisa fácil que te invita a vivir por encima de todo, cualquiera que sea la situación que te toque padecer. Si temes por el futuro o te atormenta el presente, ve al teatro a verla bregar con un personaje sufriente y déjate abrazar por su capacidad de ensueño, su infinita capacidad para el amor y la solidaridad.

 

 

 

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