Camara Antiqva. Luminiso mestizaje (Carmina Antiqva. 2019)

Por: Francisco Collado

“Cantos de amor y fe: de la corte cristiana a la nueva España” es el programa que ofreció la programación de Carmina Antiqva en el Salón de la Biblioteca de Extremadura. Juan del Enzina perteneció a la primera época de la llamada escuela polifónica castellana y es el compositor más prolífico del “Cancionero de Palacio” con unas sesenta obras. Estas músicas se escuchaban durante el reinado de los Reyes Católicos, no solamente en la corte, y poseían todavía una estructura con reminiscencias medievales. Boabdil contempla aterrorizado como los Reyes Católicos estrechan el cerco en “Una sañosa porfía”. La utilización de gerundios en la rima consonante imprime dramatismo y dinamismo a esta obra, de la cual, la agrupación extrae una elegante versión, plena de energía.

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De hecho, la estructura verbal destila la sensación de continuo y progresivo movimiento. Aparte de una servil propaganda hacia sus benefactores, bastante desvergonzada. El salmantino Juan de Fermoselle (Juan del Enzina), es más conocido por sus aportaciones al teatro que a lo musical. Ya se percibe ese carácter netamente popular y mucho más genuinamente español, una vez liberados de la influencia flamenca, que representó este periodo de los Reyes Católicos. Las obras llevan la letra puesta en todas sus voces, o son fáciles de adaptar por su verticalidad. Pertenece a la forma hispana denominada Romance, que tuvo menos trascendencia en Europa por su carácter histórico y localista, a pesar de los esfuerzos de los músicos de corte, que envolvían estas melodías populares en polifonía con un característico calderón.

Los romances de Juan Del Enzina son magistrales, quedando muy por encima del gracejo popular y superficialidad de los villancicos amorosos cortesanos. El villancico pastoril “Levanta Pascual” narra el júbilo suscitado entre unos pastores (en divertido diálogo en sayagués) ante la noticia de la toma de Granada. De rítmica netamente anclada en el Medioevo, aunque Enzina se fue alejando de los compositores de su generación; que dormitaban bajo el influjo de la canción francesa; encaminándose lentamente hacia el Renacimiento. El tema continua; lógicamente; dentro de esa relación de vasallaje, en que los poetas laudatorios cuatrocentitas y quinientistas debían de aprender a nadar y guardar la ropa. Es fácil rastrear el ritmo marcado de la danza “Giga”, con sus hemiolías finales que eran tan características del baile hispano en el estribillo. Enzina muestra ya modernidad en su querencia por el ritmo binario, frente a la hegemonía del terciario del Medioevo, y la influencia del folklore salmantino en obras escritas en compás quinario. Nótese el diseño de la escala ascendente según los dictados del texto: “Levanta Pascual, levanta (ascendente) “Aballemos a Granada” (descendente), una peculiaridad estructural muy enzinesca. A continuación, la agrupación interpretó una obra a cuatro de Mateo Flecha: Ande pues nuestro apellido (El Dindirindin), el máximo exponente de la “Ensalada”: Mateo Flecha “El viejo”.

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Camara Antiqva mixtura con elegancia este fragmento de la ensalada titulada “La Bomba, sazonándola en su justo punto, solucionando los problemas técnicos inherentes a este género, y dotando de jubilosa luminosidad, la originalísima obra de un compositor que, se acerca a la estética de El Bosco con su personalísimo lenguaje musical. El aroma alegre y delicioso de un floreciente renacimiento, ya impregna estas partituras. Esta ensalada sería parodiada por Pedro Bermúdez en su Missa de Bomba. También del autor, el madrigal “Teresica, Hermana”, una obra que refleja ya la contradicción entre los intereses de las clases populares y las castas religiosas. El canto profano permite a la sociedad zafarse del oscurantismo de la sociedad medieval, dominada por la iglesia. Pasamos de los autos sacramentales a los corrales de comedias. Del teocentrismo al antropocentrismo.

“Al Alba Venid”, una letra donde se pide, astutamente, al amigo que “no traiga gran compaña”. Una letra de gran sencillez, pero cuya partitura, anónima, permite un hermoso juego cromático a Camara Antiqva, recreación con los melismas y amplia paleta en las líneas. Del clérigo renacentista pacense Juan Vásquez, se interpreto la archifamosa “Con que la lavaré”, un villancico de inspiración bucólica, cargado del simbolismo de la poesía popular de su época y “De donde venís, amores”, que llegaría hasta Joaquín Rodrigo vía Fuenllana, y Felipe Pedrell, en una reelaboración “en cascada”.

“Hoy comamos y bebamos” es una versión cazurra del “carpe diem” (aprovecha el instante). Una visión lúdica de la vida a cuatro voces, en ternario simple (algo no muy frecuente en Del Enzina), a la que el coro dota de un fuerte sabor popular y una luminosa policromía vocal, con reminiscencias de danza (probablemente este lo sea), extrayendo ese perfecto equilibrio entre las secciones, tan caro al compositor. Huyendo de melismas y artificios.

La Folía “Rodrigo Martínez” es una obra jocosa del Cancionero de Palacio, que arrancó sonrisas al público asistente. Una de las folías más antiguas de la cual, Camara Antiqva, extrae una jubilosa y trepidante simplicidad, plena de humor, navegando por el ocaso de la Edad Media y presta a la improvisación sobre sus células melódicas.

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“Un sarao de la chacona” se ha convertido en un estándar para los conciertos. Esta danza ternaria, con bajo ostinato y anacrusa, está repleta de crítica social y no exenta de erotismo. Juan Arañes supo imprimir goce y alegría de vivir a esta composición (A la vidita bona). Músicos y voces se mixturaron para ofrecer una alegre y certera versión invitadora a la danza y que; indudablemente; se habría enriquecido con el rasgueo de la (ausente) guitarra barroca. Esta es la primera chacona de la que se tiene registro musical y lírico completo.

“Hanac Pachap Cuissicuinin” Esperanza de nosotros pecadores, es un hermoso villancico atribuido al padre Juan Pérez Bocanegra, compuesto a la Virgen María. Se trata de La primera obra polifónica del Nuevo Mundo, escrita en quechua en Andahuaylillas, Cusco ( Peru) . Bocanegra pudo no ser su autor. Puede ser anónimo recopilado, letra quechua y melodía de Medioevo después del sufrimiento patrio por la "conquista" del imperio Inca. En sí es un canto al Dios o la Diosa de la Naturaleza y el universo que no tenía que ver con la iglesia. Esta obra, en estrofa sáfica, no está exenta de controversia. Realmente la letra no deja nada claro .Con clara inspiración en ¿Con qué la lavaré? La interpretación de la coral, extrae una paleta de sonidos sobrecogedora; con excelente empaste; de esta primera obra polifónica del Nuevo Mundo.

El Sancta María, atribuido al maestro de capilla, nacido en Badajoz, Hernando Franco es una hermosa plegaria, también escrito en Náhuatl, fechada en 1599, aunque también se atribuye a Don Hernando de Franco, líder indígena y ahijado del maestro de capilla. En el facsímil, sobre el segundo tiple de " Sancta Mariae" se encuentran las palabras hernau don franco A 5° voces, sobre la "a" de hernandon, se observa un signo similar a la letra "u". Esta inscripción hizo pensar al Dr. Saldivar que las obras eran de Hernando Franco. En cualquier caso, y a juicio de este cronista, estos fueron dos de los instantes más gozosos de este concierto, tanto por la belleza de las obras, como por la alquimia de las voces de Camara Antiqva.

Juan de Araujo, (Villafranca de los Barros), el maestro de la policolaridad, estuvo representado por villancicos mexicanos “Los Cofrades de la Estleya” y”Ay andar, a tocar, a cantar, a baylar” dos obras lúdicas y desenfadadas, que son confundidas con frecuencia. Araujo no se ciñó tan sólo a la forma tradicional del villancico, también buscó efectos innovadores e inusuales, empleando la síncopa sistémica en 6/8 de tiempo, con la intención de proporcionar un impulso rítmico inesperado.

“Serenísima una noche” es una representación de la polifonía, heredera de la que floreció en la metrópolis, que tuvo en la ciudad de México o en la vecina Guatemala grandes cultivadores, como el extremeño Hernando Franco. Pero Puebla ostentó, durante todo el siglo XVII, la primacía de la música eclesiástica, ya de la litúrgica en latín, bien de la que se cantaba en castellano por medio de villancicos, género favorito en España en el campo de la música religiosa. Una interpretación llena de alegría, de corcheas y de difícil respiración para esta noche “serenísima”.

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El habla de los negros en Centroamérica está presente en la letra de “Eso Rigor e Repente”. Villancico bailable de Gaspar Fernández, un portugués que terminó siendo maestro de capilla en Puebla (México). La letra es español del siglo XVII, como lo hablaban los negros de Guinea, Se utilizaba como “prédica” para la primera misa de la mañana (idiomas nativos para evangelizar)

“Convidando está la noche” es una obra festiva de Juan García de Zéspedes (juguete y guaracha) y semejante al malambo argentino. Villancico que aúna elementos Navideños y carnavalescos con influencias africanas.

Camara Antiqva ofreció un denso, policromo y simbiótico recorrido por los cancioneros, mestizajes y músicas de ida y vuelta. Un programa pleno de lirismo y calidad vocal e instrumental. Una gozada.

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