Legado en los huesos (2019), de Fernando González Molina – Crítica

 

Por Luis Alberto Comino.

Ha pasado un año desde que Amaia Salazar resolviera los crímenes del Basajaun, que aterrorizaron al valle del Baztán. A punto de dar a luz y decidida a dejar atrás lo vivido en Elizondo, la vida de la inspectora se ve de nuevo alterada por un suceso inesperado: el suicidio de varios presos que dejan una única palabra escrita en la pared de sus celdas; Tarttalo. Las sombras y los peligros que Salazar creía haber dejado atrás para siempre regresan con más fuerza que nunca y la inspectora deberá enfrentarse a este nuevo caso, mezclando su condición de policía, con el de madre y además amenazada por la inquietante presencia de su propia madre.

Con Legado en los huesos, regresa la inspectora Amaia Salazar en la segunda entrega de la adaptación cinematográfica de la trilogía del Baztan, de la escritora donostiarra Dolores Redondo. En esta nueva entrega de la saga repiten no solo muchos de los interpretes, sino también Fernando González Molina en la dirección, Luis Berdejo en el guion y la música de Fernando Velázquez, lo que le confiere a todo el film un aire de continuidad y de cohesión narrativa, aunque creo que el resultado de esta segunda adaptación es mucho mejor que en la primera (El guardián invisible). A ello también contribuye la magnífica fotografía de Xabi Giménez (nuevo en esta plaza), que le confiere el punto necesario de oscuridad casi gótica, que enlaza con el género de terror, además de un plus de ritmo a la acción de este thriller.

En Legado en los huesos la acción sigue transcurriendo en el navarro valle de el Baztan, donde la tradición mitológica atávica se mezcla y choca a la vez con el fervor religioso católico, interactuando ambos dentro de una trama de novela negra. En el debe de González Medina está que, aunque ha intentado transmitir ese clima rural y asfixiante a la vez, la complejidad de “meter” las más de 500 páginas de la novela en dos horas, le ha llevado a perderse en las subtramas del relato que solo consigue seguir el espectador que ha leído la novela, haciéndolo difícil de comprender al que sólo ha visto esta película. Otro pero es que si no se ha leído la novela o no se ha visto la primera parte, hay personajes que pierden intensidad narrativa, como la tía de Amaia (de nuevo interpretada por Itziar Aizpuru), cuyo papel en la primera parte y en la novela es crucial para entender el complejo entramado mitológico Vasco que fluye por toda la trilogía, o el de James, el marido de la inspectora Salazar, interpretado por Benn Northover. Además de que hay otros personajes fundamentales que se pierden en el relato cinematográfico (el ambiguo juez Marquina, magníficamente interpretado por Leonardo Sbaraglia, o el no menos inquietante padre Sarasola, encarnado por Imanol Arias).

En cuanto a la protagonista, el personaje de Amaia Salazar parece hecho a la medida de Marte Etura, que ya le cogió el ritmo al personaje en El guardián invisible y que ahora ahonda aún más en su compleja personalidad, entre el pragmatismo de su condición de inspectora de policía y el misticismo religioso de sus orígenes ancestrales. Etura está rodeada de poderosos secundarios que encaran poderosos papeles y que ayudan a sostener en todo lo alto la película. Aparte de los citados Sbaraglia, Arias y Aizpuru, siguen en el reparto Elvira Mínguez (cuyo papel está muy minimizado a sólo esporádicas apariciones), Patricia López Arnaiz, Francesc Orella, Pedro Casablanc, Paco Tous, Carlos Librado, aunque tengo que hacer mención especial a dos damas de la escena como Ana Wagener y Susi Sánchez (inmensa en el papel de la trastornada madre de Salazar) cuyos breves, aunque importantísimos papeles, no nos permiten disfrutar todo lo que quisiéramos de sus magníficas interpretaciones.

Me parece que Legado en los huesos es un interesante y atractivo thriller español que entronca magníficamente con los mejores relatos de novela negra nórdica (la saga Millenium o las novelas del Inspector Wallander, por ejemplo) y que supera con creces los últimos intentos de este tipo de cine que hemos visto en las pantallas grandes como El asesino de los Caprichos o la también adaptación de un best seller literario como es El silencio de la ciudad blanca.

Quedamos a la espera de que en Marzo 2020 se estrene la adaptación de Ofrenda a la tormenta, con la que se cierra esta interesante e inquietante trilogía.

 

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