«Carmiña»: doliente y vitalista Martín Gaite por Nieve de Medina

Por Horacio Otheguy Riveira

Una escritora se apresta a dar una de sus conferencias. Se supone que en ella hay un caudal de obras y conocimiento, pero a poco de empezar la sesión será muy distinta. Más bien será a la manera del monólogo de Chejov, «Sobre el daño que hace el tabaco», estrenado en 1886, donde un hombre dejaba el tema a un lado y acababa hablando de sus frustraciones. En esta ocasión, en Carmiña, escrita por Noelia Adánez aquí y ahora, el tema principal no será el anunciado sobre la vida y la literatura, en realidad no habrá tema principal sino una exhibición desordenada de escasa memoria y fogonazos de dolor, ironía y capacidad de superar no pocas desgracias.

Si el espectador llega desprovisto de información, desconociendo al personaje real en que se basa la función, el breve acontecimiento (60 minutos) resulta muy interesante, ya que la conferencia para la que hemos sido convocados se convierte en una necesidad imperiosa de arrojar todos los papeles por el aire y hablar del dolor, la soledad y la fortaleza para combatirlos adecuadamente. Su proceso de caos adquiere un crecimiento de rara atmósfera, muy conseguido por el pormenorizado trabajo de Nieve de Medina, quien imitando gestos y voz de manera admirable, logra paulatinamente hacer a su vez una creación muy personal.

Pero si sabemos que Carmiña es Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000), entonces la brevedad de la obra se convierte en un enemigo, pues su escaso desarrollo desaprovecha la riqueza del personaje real, no aborda nada de sus complejas relaciones amorosas, su pasión literaria, los detalles de las muertes de sus hijos (a los 7 meses y 29 años), la transición política española, y en fin nos quedamos con las manos vacías, dispuestos a releer o leer por primera vez algo de la prolífica obra de quien falleció con 74 años.

Un texto ligero, en exceso superficial convertido en una recomendable experiencia teatral gracias a la hermandad entre directora y actriz, capaces de trascender escénicamente lo que en el papel es un débil homenaje que merecía un tratamiento más profundo.

Carmiña-Nieve de Medina se explaya en un montaje donde los movimientos y los detalles de la voz implementan los vértices de una personalidad con muchos secretos que viene a exponerse con lo puesto, lo justo, apenas dos butacas y objetos básicos, más que suficiente para que el talento de la actriz domine lo evidente y aquello que sugiere.

Con sus tonalidades y gestos minuciosamente aprendidos, la vida que se oculta nos alcanza para brindarnos una grave, doliente y muy vitalista aproximación a las misteriosas emociones de un gran personaje.

Luego, eso sí, hay que complementarla con la obra paralela de la escritura testimonial y de ficción de Martín Gaite, lo que cada espectador considere afrontar, y que debería estar más presente en este escenario en el que se dieron mejores muestras con los monólogos anteriores del ciclo Mujeres que se atreven: Emilia (Pardo Bazán), 2016, y Gloria (Fuertes), 2018.

 

CARMIÑA

Autora: Noelia Adánez

Dirección: Ximena Vera

Intérprete: Nieve de Medina

Coaching voz: Ana Laan

Iluminación: Raúl Baena

Espacio sonoro y escénico: Ximena Vera

Sastrería: Alba Bello

Fotografía: Roberto del Castar y Javier Suárez

Diseño cartel: Jacobo Gavira

Una producción del Teatro del Barrio. Agradecimiento a nuestras más de 500 socias.

TEATRO DEL BARRIO DEL 21 DE FEBRERO AL 29 DE MARZO 2020

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *