TEATRO EN CASA con Lolita, Ana Torrent, Carmelo Gómez…

Por Horacio Otheguy Riveira

PENTACIÓN, empresa productora y distribuidora de espectáculos ofrece de forma gratuita hasta el 25 de marzo, los vídeos de dos de sus producciones más destacadas: Fedra, de Paco Bezerra, y Todas las noches de un día, de Alberto Conejero. Funciones que fueron y hasta hace poco seguían siendo muy aplaudidas, ahora con posibilidades de disfrutar su visión en la pantalla. De hecho es PANTALLA PENTACIÓN el medio por el que podemos acceder a estas realizaciones muy cuidadas, llevadas a cabo para dominio de los productores de las obras, ahora al alcance de cualquier espectador. Referencias históricas audiovisuales en condiciones de primera calidad.

 

Foto: Antonio Castro.

 

 

Extracto de la crítica publicada en CULTURAMAS en septiembre 2018: Lolita ama con valentía y mata sin escrúpulos…

«(…) Tardía para las obras teatrales, la experiencia de la cantante la ha ido llevando de la farsa (La asamblea de las mujeres) a la comedia romántica (Prefiero que seamos amigos), pasando por algunas comedias untadas con monólogos ingeniosos (Sofocos), y de allí a nada menos que un drama costumbrista para una sola voz, versión de una obra clásica catalana/universal como La plaza del diamanteCon estos antecedentes, Fedra la incluye en el estrato superior de las más grandes, es decir, las que pueden dominar cualquier género, invocando dioses misteriosos y mucho trabajo orgánico, desde el fondo de las más oscuras vivencias personales para atravesar los detalles siempre peligrosos de la voz, los gestos, las miradas: esa selva amazónica invadida de riesgos por los que pasa el más pulido trabajo actoral, revivido en cada función hasta un instante antes de comenzar, para ya ante el magno silencio del público dejarse poseer por el personaje hasta el aplauso final. Una ovación, en este caso, que saca de golpe a la actriz de un estado hipnótico…

Desde su estreno en Mérida, esta Fedra colma a Lolita de satisfacciones porque es su primer portentoso personaje, el más completo, uno capaz de pasar de una dulzura fascinante a condenar a muerte a un joven porque no ha querido amarla; capaz también de rendirse ante el influjo tenebroso de amar sin condiciones, arriesgándolo todo, reina de un país, amantísima madre de un único hijo, esposa de un rey que vive a su aire entre amantes y negocios por tierras lejanas.

Fedra es fascinante y detestable, siempre hermosa con sus bellas piernas de juvenil tersura en un cuerpo vencido por la desdicha, con pechos nunca acariciados por las manos más deseadas, los labios marchitos, secos, la mirada perdida, desolada. Veinte años mayor que Hipólito, clama al cielo su pasión y la defiende hasta el último suspiro (…)».

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Foto: Sergio Parra.

Extracto de la crítica publicada en CULTURAMAS el 29 de enero de 2020: Delicado juego de espectros en un policiaco insólito...

«Una paradoja maravillosamente dirigida por Luis Luque al servicio de una pareja tan insólita como el texto, fuera de toda convención, nunca antes juntos, Ana Torrent y Carmelo Gómez, dominando con gran sensibilidad un territorio donde la vida y la muerte se enamoran casi sin tocarse, y la tristeza es una suave brisa que el espectador se lleva consigo. Una brisa necesariamente suave para ocultar una tormenta interior que se controla mezclada con el aroma de la tierra y las plantas y las flores que no se ven en escena pero que se introducen en la mirada del público y se quedan con él. Así lo quieren los gestos y las voces de un escenario que aporta mucho al universo conocido del autor, poeta dramático, dramaturgo poético, la poesía entendida como el universo peculiar en el que cuanto se dice puede volver a empezar en un círculo incesante en busca de su destino, como la danza que Silvia/Torrent inicia en un final fascinante.

Y el público reencuentra a estos queridos intérpretes en un tono como nunca les vimos, en la piel de personajes escurridizos, a los que apenas conocemos, tal vez del mismo modo que ellos se sospechan más que conocerse, y en esa ambivalencia de lo que existe y lo que se adivina crecen con singular brío sus creaciones actorales. A Carmelo Gómez lo vemos narrando y viviendo el pasado y el presente, tan joven e inexperto al llegar a esa casona, tan maduro ahora, incapaz de dañar al ser amado, aceptándole tal como es, misterioso, autodestructivo, sinuoso, con toda una vida plasmada en un cuaderno cuyas páginas nosotros no leeremos jamás…».

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