Espléndida Uma Thurman en el Teatro en el cine de «Los productores»

Por Horacio Otheguy Riveira

Mel Brooks se inventó esta nueva versión muy diferente a la primera con el gran Zero Mostel (1967), entre otras cosas porque es un musical que él no dirige, pero con libro, canciones y música de él mismo, nada menos que 38 años después. Primero se le ocurrió para Broodway: el éxito fue tan grande que ahora tenemos la suerte de verla en cine dirigida y coreografiada por Susan Stroman, la misma que dirigió y coreografió la versión teatral, pero claro, detrás hay mucha gente del cine con Brooks a la cabeza guiándola a cada rato.

Mel Brooks siempre ha sabido parodiar los géneros pero aquí alcanza una cima, la de componer nuevas melodías sobre la base de grandes clásicos; hay dúos, solos, coros… infinidad de «homenajes» y caricaturas sobre la historia del musical, por eso no hay una sola escena íntima, acaramelada, propia del género, todo es comicidad hilarante, festival de sonrisas, juego irresistible de fantasías… por eso el bombonazo de Uma Thurman (si la quieres ver desnuda por completo además de maravillosa, no te pierdas Jennifer 8) prefiere al más torpón, y el equipo de mariquitas son unos grandes artistas aunque no paren de fracasar, y, en fin, a cada instante, la película ofrece momentos musicales y humorísticos de óptima calidad.

Con el añadido genial de que no sólo se burla de todo el mundo, sino especialmente de sí mismo, pues esta parodia de parodias ridiculiza al nazismo a través de dos judíos que pasan del judaísmo, como el propio Brooks.

Productores canallas piensan huir con el dinero de unas ancianas ricachonas, mecenas del teatro. El musical pronazi, de exaltación de Hitler creen que va a ser un desastre y antes de perderlo todo se fugarán… Pero el desastre previsto se convierte en un éxito sin igual.

Un ruego: tened paciencia y esperad al final de los créditos, también allí hay otra despedida, bien del estilo revisteril que ama Brooks y con una aparición suya como a él le gustan, ya octogenario… (Esto de broches después de créditos demuestra que en USA la gente no se mueve de la butaca hasta que la echan.

Todo se pone boca abajo en un burlador incontenible: los lobbies judíos y gays, las chicas trepas, las dulces ancianitas ricachonas muy salidas, el teatro mofándose de sí mismo en todas sus vertientes. Nada escapa al festival de ingeniosas secuencias, musicalmente brillantes.

El lobby gay tiene unas interpretaciones colosales: grandes burgueses muy locas al servicio del mundo del show.

 

En el DVD los extras son muy buenos en todos los aspectos, especialmente las excelentes secuencias eliminadas.

La versión teatral de Madrid con Santiago Segura y José Mota fue buenísima. El propio Mel Brooks la consideró de primera. Fiel al estreno americano, juega más que la película con la procacidad y la insolencia y el chiste barriobajero, lo que se prefirió reducir en la película para acercarla más a todos los públicos.

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