Un lugar bello y silencioso

Por Jorge Mur.

Cada paisaje esconde miles de secretos. En realidad, creo que son como gigantescas cámaras del tesoro. Pero hace falta tiempo, y George Digalakis invierte el necesario para desentrañar la esencia de cada escenario que se extiende frente a sus ojos. Sus fotografías muestran árboles solitarios, restos de naufragios y horizontes brumosos que se estiran hasta el infinito con un aspecto sedoso. Cada escena es como un breve poema lleno de versos misteriosos y melancólicos que obran el milagro: convertir el paisaje ordinario en un sueño cargado de belleza que debe disfrutarse sin prisa, como si se tratase de un viaje a través del vasto y oscuro espacio.

Ode to Joy © George Digalakis

¿Qué significa para ti tomar fotografías? ¿Cómo empezaste?

La fotografía es una forma de expresarme, una puerta a través de la cual puedo escapar de la vida cotidiana, otra forma de ver el mundo. Aunque normalmente es un hobby —ya que soy un fotógrafo aficionado con un trabajo diario—, es una pasión que juega un papel decisivo en mi vida. Paso casi todo mi tiempo libre en actividades relacionadas con la fotografía, e incluso planifico mis vacaciones en función de las oportunidades fotográficas.

La realidad es perceptiva y, a través de su transformación, puedo interpretar lo que me rodea, expresar mis emociones y crear un mundo nuevo. De hecho, me permito total libertad al crear este mundo, de manera que puedo construir una imagen que no necesariamente existía en el mundo exterior, si bien existe en mi mente y en mi alma. Intento transmitir sentimientos con mi trabajo, y esto requiere un ajuste muy fino de los tonos para lograr la atmósfera adecuada para cada imagen. Así que no es necesariamente la atmósfera real del lugar, sino el estado de ánimo que el paisaje me evocó.

Por otra parte, lo que me atrajo de la fotografía es su capacidad de crear belleza a partir de lugares ordinarios, y el orden del mundo desordenado. Mi primer contacto con la fotografía fue en 1974, cuando recibí una cámara Nettar como regalo de mi padre. Sin embargo, como la medicina es una profesión muy exigente, fue sólo a partir de 2010 cuando decidí volver a mi materia favorita, tomando cursos de fotografía en línea. No tengo otra educación formal, así que diría que soy un fotógrafo autodidacta, aunque hoy en día Internet ofrece muchas oportunidades, lo que hace que este proceso sea mucho más fácil de lo que era en el pasado. Sin embargo, el evento que cambió mi actitud hacia la fotografía tuvo lugar en 2014, cuando gané la medalla de plata en el Concurso PX3 París, lo que hizo que me diera cuenta de que mis imágenes podían estar en el ámbito internacional y, lo que es más importante, afectar a otras personas.

¿Qué es lo que más disfrutas de la fotografía?

A menudo me preguntan por qué creo mis imágenes. Y, para ser sincero, no estoy seguro. Soy una persona introvertida y melancólica, y me encanta estar solo en lugares remotos disfrutando de la belleza de la naturaleza y el silencio y, por supuesto, sólo necesito crear bellas imágenes. En otras palabras, hago arte para mí en primer lugar.

En cuanto a la técnica que utilizo, la exposición prolongada me permite lograr la apariencia minimalista que busco pero, en otro nivel, me obliga a reducir la velocidad y me ofrece un precioso tiempo para observar el mundo que me rodea. Es un lujo en el mundo acelerado y estresante en el que vivimos. Puedo estar contento por haber conseguido una bella imagen o por ganar un premio en un concurso, sin embargo, lo que encuentro más gratificante de la fotografía es la experiencia relajante y agradable de estar ahí afuera.

Winter Birds © George Digalakis
The Long Call © George Digalakis

La naturaleza es seguramente el gran tema de tus fotografías. ¿Qué te aporta la naturaleza?

La naturaleza es una inspiración para todos los artistas, y las distintas formas en que la transmitimos depende de nuestra visión interna y de las experiencias vitales. Cuando era niño, solía pasar las vacaciones de verano en la isla de Creta. Allí descubrí un paisaje no afectado por el turismo de masas que sigue siendo para mí un ideal: el paisaje y las personas en armonía. Allí es donde encuentro inspiración, en mi respuesta emocional al paisaje y especialmente al mar y al cielo y la forma en que cambian en diferentes condiciones de iluminación o clima. Evocan recuerdos, estados de ánimo y sentimientos, los cuales trato de capturar con mi cámara y finalmente imprimir en papel. Encuentro belleza en su inmensidad, tranquilidad y equilibrio. Trato de expresar mi visión sobre esa belleza a través de la fotografía, y comunicarme con las personas, invitándolas a ver el mundo a través de mis ojos.

Amo el mar, porque combina la calma con el drama, es una barrera pero también un portal para que la mente viaje lejos de lo cotidiano. Me gusta el orden en mi vida personal y el agua, utilizada como un lienzo en blanco, me da la oportunidad de satisfacer mi necesidad de orden, serenidad y silencio. Mi amor por el aspecto minimalista de los paisajes marinos es muy importante, ya que veo el minimalismo como una filosofía y una forma de vida, no sólo como un movimiento artístico.

¿Qué aspectos te atraen de la fotografía en blanco y negro?

Elimino el color de mis imágenes porque lo encuentro extraño a la esencia, y me concentro en los principales elementos de construcción de la fotografía: formas, líneas y tonos. El blanco y negro establece una cualidad de ensueño, surrealista y clásica, mientras que la exposición prolongada sugiere nociones de calma y seguridad.

Sin embargo, también hay otra razón más personal para esta elección, ya que sufro de daltonismo parcial y trabajar con colores en un nivel de bellas artes es difícil para mí. Muchos grandes fotógrafos dicen que los colores distraen de la esencia o el alma del sujeto. Y no podría estar más de acuerdo. Como se dijo anteriormente, en mis imágenes pretendo alejarme de la realidad y evocar sentimientos de aislamiento, paz, melancolía, y tristeza. Así que no creo que el color me permita cumplir esos objetivos ni me ayude a expresarme.

Roadway to Heaven © George Digalakis
Tree of life © George Digalakis

Además, como ya has mencionado anteriormente, muchas de tus fotografías tienen una estética minimalista. ¿Qué mensaje quieres transmitir con este tipo de imágenes?

El minimalismo, tanto como filosofía del arte y de vida, ha influido profundamente en mi trabajo. Siento una necesidad interna de simplicidad y orden. El objetivo del arte nunca ha sido representar la realidad, sino reducir su complejidad y aclararla. Utilizo mucho espacio negativo para dejar al ojo sin otra opción que experimentar el tema principal junto con todo ese espacio no utilizado. Y tiendo a usar el clima, es decir, la niebla y las nubes, para infundir una presencia de elementos de la naturaleza en ese espacio negativo.
Hay bastantes, y muy complicadas, definiciones de minimalismo. Para mí, un enfoque minimalista significa la ausencia estricta de elementos innecesarios en la escena y evitar efectos que sólo pretenden impresionar, permitiendo al espectador concentrarse en la esencia de la imagen.

Con exposiciones prolongadas puedo eliminar los detalles del fondo y resaltar mis temas principales, que son la constante en el paisaje cambiante. De esta forma se eliminan todos los movimientos, todo el flujo, todas las ondas, las olas de agua, difuminando y aplanando lo que una vez estuvo allí. Lo real se vuelve surrealista.

Con respecto a la segunda parte de la pregunta, no creo que el artista y el espectador compartan la misma lectura/percepción de una obra de arte, ya que esto se basa en las asociaciones y recuerdos de cada persona. El artista codifica un mensaje en su trabajo que contiene sus referencias personales, pero la mente del espectador y las referencias a sus propias experiencias y recuerdos juegan un papel clave en cómo se descodifica ese mensaje.

Por otro lado, quiero que mi arte signifique algo para el espectador. Si logro transmitir mis sentimientos sobre la inmensidad, el espacio, la tranquilidad, y esa sensación de asombro sobre la belleza de la vida y la naturaleza, entonces he comunicado con éxito mi mundo interior a otra persona.

Mi trabajo se aleja de la representación, el conceptualismo y la búsqueda interminable de significado, y se centra en la maravilla de la belleza y la simplicidad. Si bien la composición adecuada es un factor crucial para transmitir las emociones deseadas, no trato de contar una historia con mis imágenes. Sin embargo, cada objeto que incluyo en ellas (árboles, muelles viejos, restos de naufragios, etc.) tiene su propia historia, y lo dejo a la imaginación del espectador para descubrirlo o, mejor aún, para crear su propia historia.

¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

Me inspiran los lugares abiertos y deshabitados, y los sujetos desgastados y abandonados en una naturaleza idealizada; una naturaleza en orden sin elementos que distraigan, serena y hermosa, nacida de mi amor por el silencio y la soledad. Un objeto, como un árbol o una roca, encontrado en mi vida diaria, una pieza de literatura que he leído o simplemente una idea o, incluso un sueño, puede ser el detonante del concepto inicial de una obra.

Represento cosas ordinarias en mis imágenes, cosas que normalmente no vemos, ya que no tenemos tiempo para ello en nuestra ocupada rutina diaria. Espero que mis imágenes sorprendan y obliguen a las personas a tomarse el tiempo para mirar realmente lo insignificante y descubrir la belleza.

Michael Kenna es, obviamente, el fotógrafo cuyo trabajo me ha influenciado más, especialmente sus imágenes de Japón y Nueva Zelanda. Todavía recuerdo la primera vez que vi su famoso árbol en el lago Wanaka; fue un shock para mí. En su trabajo se encuentran todas estas cosas que lucho por transmitir con mis imágenes: composición minimalista, la belleza de la naturaleza, una atmósfera pacífica, aislamiento y melancolía. Por supuesto, me inspiran otros muchos fotógrafos clásicos y contemporáneos: Hiroshi Sugimoto, Hengki Koentjoro, Nathan Wirth, por mencionar sólo algunos.

FB Dimitrios © George Digalakis
Sleeping Dragon © George Digalakis

¿Cuál es tu estación favorita para tomar fotografías?

El tipo de fotografía que practico requiere condiciones climáticas específicas: viento, nubosidad intensa, etc. Grecia es un país con largos períodos de sol, lo que limita significativamente el período útil para la fotografía. Por este motivo, planifico la mayoría de mis viajes fotográficos durante los meses de invierno, es decir, entre octubre y marzo. Otra razón por la que prefiero el invierno es por la posición baja del sol, que ofrece las mejores condiciones de iluminación para los paisajes. La luz lateral es más suave con menos contraste, pero también crea una fuerte sensación de tridimensionalidad en mis sujetos.

Además de la fotografía, ¿qué otras actividades te interesan?

Viajar y explorar nuevos lugares emocionantes es lo que más me inspira, y es algo que combina a la perfección con mi pasión por la fotografía.

¿Cuál es el mejor consejo (sobre fotografía o no) que has recibido?

Creo que el mejor consejo que he recibido es «paciencia«. Es una cualidad muy importante en nuestra vida diaria, en el trabajo o en las relaciones, y combinada con “practicar, practicar y practicar” es la virtud básica para un fotógrafo. Nada es fácil en nuestras vidas, y dominar las artes requiere mucha dedicación y trabajo duro. En este sentido, en la fotografía de larga exposición, uno necesita paciencia para acostumbrarse al proceso específico de esta técnica (para que pueda realizarlo más rápido y sin pensar demasiado), paciencia para la preparación cuidadosa antes del disparo, y paciencia durante la exposición (a menudo más de 15-20 minutos). No es un género para fotógrafos impacientes u orientados a la cantidad.

Finalmente, algunas preguntas rápidas:

Tu canción favorita.

Kashmir, de Led Zeppelin.

Tu película favorita.

Ran, de Akira Kurosawa.

Un lugar donde nadie te molesta.

Fotografiando solo en lugares desiertos y remotos como el Parque Nacional del delta de Axios.

Un lugar que te gustaría fotografiar.

Hace dos años, cumplí mi mayor sueño fotográfico: un viaje a Islandia. Volvería una y otra vez si tuviera la oportunidad. Espero que algún día tenga la oportunidad de visitar Japón, especialmente Hokkaido en invierno. Otros lugares que sueño con visitar son Machu Picchu en Perú y la meseta tibetana en Asia.

The Crying Tree © George Digalakis

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Un comentario sobre “Un lugar bello y silencioso

  • el 21 julio, 2020 a las 7:16 pm
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    Magnifica entrevista auno de mis maestros de blanco y negro y uno de los fotografos que mas admiro, por su calidad humana y amistad que demuestra y por lo gran artista que es. Todo un referente

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