Simbolismo en Notre Dame

Para el escritor Serge Huting, la alquimia, estaba considerada como “un arte fabuloso y antiguo”, que logró guardar los secretos para poder transformar el plomo en oro. En la edad media, los escritos sobre alquimia fueron muy numerosos, -hasta la actualidad-, aún se conservan pergaminos,  opúsculo y obras completas en diversas bibliotecas de Francia, Londres y España. Algunas de estas obras son Aurora Consurgens, un tratado alquímico  ilustrado del siglo XV, cuyo autor podría ser Tomas de Aquino, contiene 38 planchas, bellamente dibujadas en acuarela. Otro, es el Splendor Solis, un codex alemán, de finales del siglo XVI, que al igual que el anterior, exponen ideas de cábala, astrología y simbolismo hermético. Hay muchos manuscritos más, pero describirlos sería desviar nuestro principal objetivo, que es hablar del simbolismo de Notre Dame, (recorrido virtual) -quizá- si las y los lectores de Ekléktiko lo solicitan, podríamos hacer una reseña de las obras más representativas de los códices alquímicos.

La vez anterior, mencionábamos que hay dos libros muy famosos que llegaron a describir la Catedral y su simbolismo, -el primero-, del escritor francés  Víctor Hugo, que en 1831  publicaba su obra Nuestra Señora de París, una novela en la que narraba  la historia de Esmeralda —una gitana— , Quasimodo —un jorobado sordo—  y Claude Frollo —un archidiácono— que le hace la vida imposible a Esmeralda, está inspirada en el siglo XV, en pleno auge alquímico, y del cual, el propio autor, describe claramente el laboratorio, que Frollo tiene en una de las torres de la Iglesia.

El otro, El misterio de las catedrales, escrito en 1922, por un escritor que tenía como seudónimo Fulcanelli, un hombre enigmático al que las editoriales  jamás se conocieron quién era, su libro, ha sido editado hasta la actualidad. Solo  el grupo cercano a él, (los hermanos de Heliópolis) conocieron su identidad.


Los libros de piedra

La catedral de París, como cualquier  templos citadino, fue dedicados a la Virgen María o Virgen Madre. En Francia, la gente le llama  Nótre-Dame. En la ciudad de Sicilia, le decían Matrices. Pues están dedicadas a la madre.

Para Fulcanelli las Iglesias francesas, preservan la Tradición, la Ciencia y del Arte, la catedral gótica no debe ser contemplada como una obra únicamente dedicada a la gloria del cristianismo, sino más bien como una vasta concreción de ideas, de tendencias y de fe populares, como un todo perfecto al que podemos acudir sin temor cuando tratamos de conocer el pensamiento de nuestros antepasados, en todos los terrenos: religioso, laico, filosófico o social.

El conjunto de su construcción, en el que se encuentran las bóvedas,  las naves, la amplitud de sus proporciones, hacen –sin duda-  de la catedral una obra extraordinaria, llena de gran simbolismo, de  armonía y espiritualidad.

Durante la edad media, se celebraba la Fiesta de los locos -o de los sabios-una kermesse hermética procesional, que salía de la iglesia con su Papa, sus signatarios, sus devotos y su pueblo –el pueblo de la Edad Media, ruidoso, travieso, bufón, desbordante de vitalidad, de entusiasmo y de ardor-, y recorría la ciudad… Sátira hilarante de un clero ignorante, sometido a la autoridad de la Ciencia disfrazada, aplastado bajo el peso de una indiscutible superioridad.

¡Ah, la Fiesta de los locos, con su carro del Triunfo de Baco, tirado por un centauro macho y un centauro hembra, desnudos como el propio dios, acompañado del gran Pan; carnaval obsceno que tomaba posesión de las naves ojivales! ¡Ninfas y náyades saliendo del baño; divinidades del Olimpo, sin nubes y sin enaguas: Juno, Diana, Venus y Latona, dándose cita en la catedral para oír misa! ¡Y qué misa! Compuesta por el iniciado Pierre de Corbeil, arzobispo de Sens, según un ritual pagano, y en que las ovejas de 1220 lanzaban el grito de gozo de las bacanales: ¡Evohé! ¡Evohé!, y los hombres del coro respondían, delirantes.

La catedral fue el refugio de los infortunados. Los enfermos visitaban  Nótre- Dame para suplicar alivio a sus desgracias. Se quedaban ahí, hasta su curación. El Vicario destinaba una capilla, para que ahí  pasaran las noches. Los galenos daban  sus consultas  cerca del agua bendita.

Los alquimistas del siglo XIV se reunían en el atrio, el día de Saturno, cerca del pórtico principal,  en  la puerta de san Marcelo o en la Puerta Roja, toda ella adornada de salamandras. Fulcanelli comenta que el Argot, es una de las formas derivadas de la Lengua de los pájaros, madre y decana de todas las demás, la lengua de los filósofos y de los sabios.


Los vitrales de Notre Dame

Sirvieron para educar e iluminar, pues son un un  códice de vidrio y colores. Fueron un  depósito de simbolismo, diseñado para educar espiritualmente.  Aquellos que estaban adecuadamente versados en su significado, podían entenderlo,  al igual que otros que tenían conocimientos esotéricos.  Su belleza y colorido, iba directo a sensibilizar a la gente, con el propósito de hacerlos comprender la necesidad espiritual. Durante mucho tiempo el oficio  de vidriero, fue artístico y se estableció en la arquitectura antigua civil o religiosa.

Para Eugène Canseliet, fue muy importante a dedicar  tiempo, no solo a la comprensión del simbolismo de los vitrales, si no también a su elaboración, que se había creado desde la edad media. La arqueología tenía que voltear a ver la manera en que los artesanos elaboraban tan magistrales trabajos.

Hay mucho que aprender de las construcciones antiguas, -se dice que- Fulcanelli hizo el esfuerzo por desvelar lo primero, a nosotros nos toca hacer el nuestro para comprender el verdadero significado y realizar la Gran Obra.

Los alquimistas de antaño, buscaban convertir el plomo en oro, -quizá a manera de metáfora-, el ser humano tenía que desprenderse de lo viejo y pesado (plomo) y desarrollar la belleza y pureza del oro, que representaba sus cualidades, jamás lo llegaremos a saber. Terminaremos con las palabras de  Carl Gustav Jung, en su obra Psicología y Alquimia, dice lo siguiente: «La alquimia pereció gradualmente en el transcurso del siglo XVIII a causa de su propia oscuridad. Su método de explicación: obscurum per obscurius, ignotum per ignotius (lo oscuro mediante lo más oscuro, lo desconocido mediante lo más desconocido) se avenía mal con el espíritu de la ilustración de la época y, en especial, con la metodología científica de la química, que se fue depurando hacia finales del siglo mencionado. Pero lo único que hicieron estas dos potencias del intelecto fue darle el golpe de gracia, pues su descomposición interna había comenzado ya de manera considerable un siglo antes, en tiempos de Jakob Böhme, cuando muchos alquimistas abandonaron sus retortas y crisoles y se dedicaron exclusivamente a la filosofía (hermética)»

Por Danie Sans.

 

Danie Sans

Periodista y escritor. Amante del arte y los enigmas históricos.

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