250 Aniversario de Beethoven (continuación)

 

Maestros

Continuando con la vida del compositor, sus historiadores comentan que el primero de sus maestros fue Tobías  Pfeiffer director de orquesta y amigo de su padre. Con el transcurso de los años conoció a  Van der Eden que le enseñó el clavecín, posteriormente a  Christian Gottlob Neefe, director de orquesta que le enseñó a tocar algunos instrumentos y composición, le enseño a apreciar las obras de Bach y Hendel, cuyas composiciones estaban matizadas de una gran influencia  religiosa.

Beethoven estudió por cierto tiempo con Josep  Haydn (quien vivió 77 años), quien también fue maestro de Mozart. Quien tenga la curiosidad de escuchar la sinfonía 99 de Haydn, podrá apreciar la influencia que este maestro tuvo sobre Beethoven.

Ideas masónicas en Beethoven

Una de las cosas importantes que quisiera subrayar, es que este maestro, -sin duda- lo influyó con ideas  de esta cofradía, pues dentro de las logias Hayd, es reconocido como tal. Varios de sus amigos, entre ellos Mozart y Goethe, pertenecían a dicha fraternidad. Otro detalle que muestra que  L. van Beethoven  tenía simpatía por el ocultismo, es el detalle que estaba escrito con su puño y letra y enmarcada en vidrio, -quizá para leerlas constantemente-  las siguientes palabras de la Diosa Isis, citadas por Schiller en «Die Sendung Moses» («La Misión de Moisés»):

«Yo soy todo lo que es, lo que fue y lo que será. Ningún mortal ha levantado mi velo»

«Él es Único en Sí Mismo, y a esta Unicidad todas las cosas le deben su ser»

 

 

Las 9 maravillas

Algunos investigadores han analizado el porqué de las 9 sinfonías y estudiando su vida, podemos deducir un poco. El antecedente lo tenemos en lo que señalamos anteriormente sobre Josep Hyden, que fue uno de los maestros que más lo influyó, incluso Mozart, que ya gozaba de fama cuando Beethoven aún era joven.

Hyden llegó  a componer más de 108 sinfonías y la nomenclatura que utilizó Beethoven, es idéntica a ella. Fue quizá su enfermedad de sordera, la que no dejó que continuara con su trabajo. Basta recordar que su sinfonía número 9 la culminó completamente sordo.

Para quien piense que solo fueron 9, habremos de decir que se comenta que antes de morir en 1827, había dejado lo que podría llegar a ser su décima sinfonía, que hoy buscan culminar con la ayuda de inteligencia artificial.

El dedicar tiempo a escuchar y sentir emocionalmente cada una de ellas, sería lo más preciso y conocer el contexto de cada una de ellas, permitirá poder comprenderlas mucho mejor y que lo inspiró a componerlas.

 

Sinfonías

Sinfonía 1 (1800)

La primera es la Sinfonía número 1, en Do mayor, opus 21, llamada – de acuerdo a palabras del compositor- “Juventud”, fue creada en 1800, cuando tenía 30 años. Un verdadero poema a la juventud. Curiosamente, comienza –según los expertos- con un final, como si diera fin a un tiempo musical y comenzara otro.

Los movimientos que la componen son 4.

Sinfonía 2 (1803)

La siguiente es la sinfonía número 2 en Re mayor, opus 36, titulada “Desolación”, en ella, de acuerdo a los musicólogos que han estudiado a Beethoven, comentan que la claridad y limpidez (pureza o limpieza), desaparecieron y dieron la bienvenida a la tempestad.

Tiene 4 movimientos.

Sinfonía 3 (1804) Dominación

La siguiente sinfonía es la 3, en Mi Bemol, Heroica, opus 55. Este opus es muy interesante pues tiene un carácter bélico y marcial, históricamente hablando, pues se comenta que la compuso para Napoleón, un personaje considerado el mayor de los genios militares europeos, pues dirigió campañas bélicas muy exitosas. Era de la misma edad que Beethoven y quizá llegó a sentir cierta admiración por el general, pues supuestamente iba a establecer una república democrática, hasta que cometió el error de proclamarse Emperador. Por lo que Beethoven dejó de dedicársela.

Tiene 4 movimientos.

Sinfonía  (1806) Amor

La siguiente es la sinfonía número 4 en Si bemol, opus 60.

A la edad de 36 años, Beethoven compone esta obra musical, pues –de acuerdo a la historia- estaba enamorado de una condesa llamada Teresa Malfatti. El círculo de amistades de compositor era sumamente acomodado. Quienes lo conocieron, comentan que el compositor se encontraba en uno de sus mejores periodos de mayor dulzura. Y que esta obra está cargada de influjos producidos por éste sentimiento, ya que es un poema de dulzura.

4 movimientos

Sinfonía 5 (1808) Fuerza

La quinta sinfonía en Do menor, opus 67,  es quizá la más conocida de todas. Beethoven comentó de esta obra que era aquí donde se mostraba más al descubierto. Y así es, quien ha escuchado esta obra musical, descubre el carácter, la personalidad y fuerza de Ludwig van Beethoven.

4 movimientos

Sinfonía 6 (1810) Naturaleza

La siguiente es la sinfonía número 6, en Fa mayor, opus 68 llamada Pastoral. Algo que vale la pena destacar, es que Beethoven, disfrutaba de dar paseos por el campo, incluso algunos pintores, llegaron a retratarlo de esta manera, paseando por el campo en compañía de sus hojas de partitura.

La obra es una sinfonía temática, que está basada en los siguientes motivos:

1.- La alegría campestre

2.- Idilio junto al arroyo

3.- Fiesta de los pastores

4.- La tormenta en el campo

5.- Plegaria de gratitud

Se decía de él, que tenía una gran veneración a las plantas, las flores, las aves y los insectos. Incluso era su defensor. Relata la historia que la señora Frimmel, odiaba a Beethoven, porque espantaba con su pañuelo todas las mariposas que la señora quería atrapar con su red.

Beethoven comentaba, “Nadie en la tierra puede amar los campos tanto como yo. Amo a un árbol, más que a un hombre”.

“¡Oh, providencia! En los bosques soy feliz, feliz en los bosques en que cada árbol me habla de Ti.”

Sin duda, en la naturaleza encontraba una profunda quietud, paz y tranquilidad.

Sinfonía 7 (1812) Libertad

Esta sinfonía es la numero 7, en La mayor, opus 92, llamada Libertad. A esta altura, el compositor ya disfrutaba de fama y fortuna, era totalmente popular, y gozaba de admiración por parte de algunas lumbreras de su época, entre ellas Goethe, con quien llegó a platicar varias veces, pues sentían admiración mutua. Después de una pequeña tertulia entre los dos, en su cuaderno de notas, Beethoven dijo lo siguiente: “Los reyes y los príncipes pueden muy bien colmarnos de títulos y condecoraciones, pero no pueden hacer a los grandes hombres, a los espiritus que se elevan por encima del fango del mundo.” Para Richard Wagner, quien sentía gran admiración por el compositor, esta obra, constituía una verdadera apoteosis de la danza.

4 movimientos

Sinfonía 8 (1812) Humorística o pequeña sinfonía

Esta sinfonía número 8 en Fa mayor, opus 93 fue titulada pequeña sinfonía.

De esta obra,  es poco lo que podría decirse, como que es una prolongación o segunda parte de la siete. Compuesta en Bohemia, le dio el nombre de la vivaz octava sinfonía en fa. En esta época de su vida, se vio obligado a enfrentarse a verdades muy penosas, entre ellas, renunciar al único amor profundo que había conocido, e incluso la posibilidad de suicidarse, debido a ésta melancolía y su enfermedad. Incluso, quien escucha la obra, podrá encontrar en algunas partes angustia.

Sinfonía 9 (1822-1824)

Sinfonía número 9 en Re menor Coral, opus 125. La fecha de estreno fue el 7 de mayo de 1824 en el Teatro de la Puerta Carintia en Viena.

Antes de hablar sobre esta obra, no quiero dejar pasar las palabras que  Beethoven comentó en un escrito:: “Yo soy Baco, que extrae el delicioso néctar para la humanidad, soy yo quien da a los hombres el divino frenesí del espíritu.”

 No hay música más universal, más globalizada, más hermanadora, que el himno de la alegría de la sinfonía número 9 de Beethoven, opus 125 Coral. Cuando fue la caída del espantoso  muro de Berlín, que dividió a la sociedad alemana en dos bandos, Alemania oriental y occidental.

El 9 de noviembre de 1989, la Novena de Beethoven, dirigida por Leonard Bernstein, fue ejecutada por la filarmónica de Alemania,    días después del derrumbe y lograrse la reunificación de las familias. Y como se imaginaran,  tuvo un simbolismo histórico sin igual.

En de diciembre de 2011, después del lamentable Tsunami en Japón, la orquesta Sendai, con la dirección de Yukata Sado, interpretaron la oda a la alegría con la participación de 10 mil intérpretes, con al finalidad de levantar el espíritu entristecido de los japoneses.

Y esta oda, o himno a la alegría, podemos encontrarla en muchas partes, desde los Muppets hasta variaciones como el himno de la unión europea. Hay que decir que un esbozo de la interpretación ya lo había presentado  en una obra llamada Fantasía Coral en Do menor, opus 80, para piano, coros y orquesta.

Un fragmento dice así:

Galante, bello y precioso es el sonido

de la armonía en nuestra vida,

y el sentido de la belleza genera

flores que florecerán eternamente.

 

Paz y alegría flotan amablemente

como el movimiento de las olas,

que se precipitan brutales y fogosas

como transformadas con gran excitación.

Hay que decir que, Beethoven, ya quería realizar un trabajo con el texto de uno Friedrich Schiller, en el que se exaltaba la hermandad de todos los hombres, sin importar la raza o el nivel social. El príncipe y el mendigo eran iguales. El texto se recitaba en las logias masónicas de Viena, y sin duda es filo masón.

Beethoven divide la parte final, en 5 partes, entre las que destacan la Introducción, la entrada del barítono y el coro, el canto de la verdad y la alegría, así como los abrazos. Es un monumento a la fraternidad.

La letra dice:

¡Alegría, hermoso destello de los dioses,

hija del Elíseo! (campos elíseos)

Ebrios de entusiasmo entramos,

diosa celestial, en tu santuario.

 

Tu hechizo une de nuevo

lo que la acerba costumbre había separado;

todos los hombres vuelven a ser hermanos

allí donde tu suave ala se posa.

 

Aquel a que la suerte ha concedido

una amistad verdadera,

quien haya conquistado a una hermosa mujer,

¡una su júbilo al nuestro!

 

Aún aquel que pueda llamar suya

siquiera a un alma sobre la tierra.

 

Más quien ni siquiera esto haya logrado,

¡que se aleje llorando de esta hermandad!

 

Todos beben de alegría

en el seno de la Naturaleza.

 

Los buenos, los malos,

siguen su camino de rosas.

 

Nos dio besos y vino,

y un amigo fiel hasta la muerte;

lujuria por la vida le fue concedida al gusano

y al querubín la contemplación de Dios.

 

¡Ante Dios!

Gozosos como vuelan sus soles

a través del formidable espacio celeste,

corred así, hermanos, por vuestro camino alegres

como el héroe hacia la victoria.

 

¡Abrazaos millones de criaturas!

¡Que un beso una al mundo entero!

 

Hermanos, sobre la bóveda estrellada

debe habitar un Padre amoroso.

¿Os postráis, millones de criaturas?

¿No presientes, oh mundo, a tu Creador?

 

Búscalo más arriba de la bóveda celeste

¡Sobre las estrellas ha de habitar!

Los últimos días

En palabras de Mario Roso de Luna comenta que: Cuando tengas el alma profundamente agitada, debes de oír a Beethoven. Él serenará vuestra tempestad. Vuestro dolor, turbación, duda o desconsuelo: vuestros sentimientos obscuros, confusos, sombríos…, harán resaltar doblemente todos los tesoros de majestuosa pureza que se encierran en la sobrehumana música de Beethoven….. Después, al recordar que lo que acabáis de oír es la inspiración recibida por uno de vuestros semejantes, olvidaréis todos los crímenes y errores de la humanidad, aun aquellos de que hayáis sido víctimas directas; vuestro corazón se henchirá de una piedad inmensa y os sentiréis orgullosos de ser hombres».

Su muerte

Poco después de las cinco de la tarde del 26 de Marzo (1827), cuando el Maestro yacía en el lecho de muerte, desde hacía varios días y sin dar muestras de sentido, sobrevino de pronto una densa obscuridad seguida de un repentino chubasco.

A la cabecera del moribundo sólo estaban, a la sazón, su hermana y su gran amigo Hüttenbrenner, porque Schindler y Breuning habían ido al cementerio de Wachring para buscar lugar al futuro cadáver del Maestro. El chubasco pasó, dejando cubierto el suelo de agua y de nieve, cuando, de improviso, fulguró un vivísimo relámpago, seguido de un trueno pavoroso.

Beethoven, cuyos ojos estaban casi cerrados, se incorporó de repente y, lleno de majestad ultraterrena, alzó solemnemente su brazo derecho como general que dirige un ejército o como director de una inmensa orquesta: la orquesta de los elementos en su más sublime paroxismo…, y en aquella actitud, diríase que desafiaba a la muerte… Todo pasó en un instante: brazo y cuerpo cayeron pesadamente un momento después; el héroe había muerto, llevado en alas de la augusta tempestad aquel su incomparable espíritu».

Schubert y Beethoven reposando en el mismo cementerio vienés, no lejos de Mozart, cuya muerte también se señaló por un formidable aguacero, todos representan un símbolo de la música del siglo, que a ellos les debió la verdadera precisión, la verdadera melodía y la orquestación, que integrados en magna síntesis habían de ser puestos a los pies del Mito tradicional por el esfuerzo titánico de Wagner.

Por Danie Sans

 

Danie Sans

Periodista y escritor. Amante del arte y los enigmas históricos.

One thought on “250 Aniversario de Beethoven (continuación)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *