En busca del silencio perdido, cuando nuestra «Privacidad» corre peligro

Por Horacio Otheguy Riveira

La manipulación es grande, enorme, mientras creemos que la vida es fabulosa, móvil-tablet-ordenador en mano, víctimas sin saberlo de una ansiedad irresistible. Ansiedad por un ya mismo, por estar a la orden del día, figurar, ser reconocido socialmente. Por todo. Ansiosos, tecleamos como si nos fuera la vida en ello.

En esta Privacidad estrenada en el Teatro Marquina de Madrid se demuestra con creces todo el maremágnum en el que estamos metidos; los espectadores —móvil en acción—, se lo pasan bomba, se tronchan, excepto unos pocos que no aguantan el chaparrón de imágenes e información y se marchan de la sala silenciosamente, no sea cosa que se metan con ellos…

Pero los más se sienten cómplices, quieren saber lo más posible, y entre ellos y los intérpretes se siente a fondo el drama final que se percibe en un repentino epílogo con el protagonista emocionado hasta las lágrimas y en el saludo de los actores, recién entonces muy serios, advirtiendo que ese silencio bañado de aplausos es una advertencia, y que nos hará bien dejar de necesitar el barullo de las redes y la comunicación compulsiva para volver a disfrutar de la soledad.

Es un proceso escénico expuesto con mucha intensidad en una representación quizás con un ritomo excesivo, aunque no es concebible de otra manera: bien cargada del barullo al que estamos habituados, ese ruido permanente de voces demasiado cercanas a través también de imágenes implacables en un mercado consumista que oculta un afán de dominio sobre todos nosotros por parte del gran poder de la geopolítica ligada a la economía. En el fondo de todo está consolidar el pensamiento único y que nunca estemos solos, siempre en compañía de nuestros aparatos, suficientemente distraídos, para que los que mandan hagan con nosotros lo que quieran. Pero, claro, no somos víctimas absolutas, tenemos el Gran Poder de Apagar y redescubrir el placer de estar con nosotros mismos.

Privacidad es una obra de teatro documental concebida por James Graham y Josie Rourke, inspirada en el caso del estadounidense Edward Snowden, quien denunció el autoritarismo de la democracia occidental con sede en su país, un abuso de poder a través de la Vigilancia permanente a los ciudadanos. En 2017 publicó su autobiografía bajo ese título, desarrollando todo lo que le llevó a pedir asilo político en numerosos países que se lo rechazaron, hasta refugiarse legalmente en Rusia.

Privacidad es un texto elaborado en base a decenas de entrevistas que los autores realizaron a personajes reales, desde académicos e historiadores hasta legisladores y gerentes de grandes empresas. Algo que en la versión española se complementa con investigaciones propias.

Su estreno mundial tuvo lugar en Londres en 2016 y, dos años después llegó al Public Theatre de Nueva York con Daniel Radcliffe (actor que saltó a la fama en el papel de Harry Potter) en el papel principal, en una nueva versión adaptada para el público norteamericano. México es el tercer país donde se monta, por primera vez en español, con Diego Luna encabezando el elenco y una espectacular producción multimedia, bajo la dirección de Fran Franco.

Chema del Barco es el paciente psicólogo que atiende a Adrián Lastra, un escritor en estado de extrema ansiedad, tras romper con su pareja.
Adrián Lastra y Rocío Calvo (en el papel de su madre) escuchan asombrados las explicaciones de Juan Antonio Lumbreras (en uno de varios personajes brillantemente histriónicos). Energía intensa, rápidas transiciones, mucho sentido del humor y conciencia de la tragicomedia que todos vivimos, está muy presente en el trabajo de todos los intérpretes.
Candela Serrat en su primera aparición aporta el sosiego necesario para “reiniciar” al escritor compungido e introducirlo en otro mundo, uno bastante más inquietante porque abarca a su vida en un mundo interrelacionado.
Todos en Nueva York en un taxi conducido por un inmigrante del Este. La aventura comienza estrafalaria.

Adrián Lastra compone un personaje cuyo estrés le da pie para lograr una variedad de estados anímicos que chocan entre sí en busca de su propia voz que, al final, consigue encontrar en una muy lograda empatía con parte del público.

Un trabajo muy elaborado por un versátil intérprete que baila y canta, además de ocuparse de personajes irreconocibles en series como Jaguar, por citar la de mayor actualidad.

Entre otros trabajos teatrales muy reconocidos fue protagonista de El discurso del rey, un gran éxito dirigido por Magüi Mira en 2015,  actor-cantante en varios musicales, como Hoy no me puedo levantar, Billy Elliot, Más de cien mentiras…

«Ya solo la escenografía y las pantallas que hay en “Privacidad” me parecen algo maravilloso porque rodean a todo el patio de butacas con un video-mapping y, a partir de ahí, entramos en un universo “Matrix” o “Black mirror” que resulta muy sorpren-dente. Y destacaría los momentos que tenemos de interacción, de subir al público al escenario para jugar, ¡molan mucho!».

De izquierda a derecha, Rocío Calvo, Canco Rodríguez, Candela Serrat, Juan Antonio Lumbreras, Esteve Ferrer, Adrián Lastra, Chema del Barco, avezados profesionales en una labor muy compleja por estar a cargo de personajes breves con carácter informativo, al tiempo que mantienen un permanente contacto con el público.

A la dirección de Esteve Ferrer se suma Silvia Montesinos, ayudante de dirección, Jorge Ballina, escenografía original y adaptada en España por Felype de LimaJorge Orozco, diseño de video y adaptado en España por Daniel García Rodríguez (Voilá Producciones),  Himar Santana, en el diseño de iluminación, Poti Martin, en el diseño de sonido, Remedios Gómez de la Insúa, en el diseño de vestuario, Rodrigo Dávila, música original, Alex Rojo,  jefe del equipo  de investigación España, y Harry Davies, asesoría del equipo de investigación.

TEATRO MARQUINA 

Duración 1 hora y 45 min, sin descanso / ESPECTÁCULO RECOMENDADO A PARTIR DE 14 AÑOS.

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