Desfiladero mantiene viva nuestra historia reciente

Portada de El partido de la muerte

Pocas editoriales, en el panorama español, están dispuestas a centrar su interés en un tema tan controvertido como la famosa memoria histórica. Desfiladero, desde luego, asume el reto ¡Y de qué manera!

Hablar de historia puede parecer un tema sencillo, ¿verdad? Al fin y al cabo consiste en narrar unos hechos que todos sabemos que han sucedido y, además, son claros. Bueno… esta idea es un poco utópica. Es cierto que las ciencias históricas trabajan con objetividad e intentan describir lo que ha sucedido. Ahora, también es cierto que la historia es constantemente interpretada y podemos encontrarnos con cierto subjetivismo en su desarrollo. Esto último, es lo que genera la constante discusión que tenemos en nuestra región acerca de la famosa “memoria histórica”.

No es el momento de entrar a realizar disquisiciones sobre la idoneidad del término o sobre la objetividad/subjetividad de las ciencias históricas. Lo que nos ocupa es hablar del mundo de la creación comiquera, de la manera en que los autores recrean las historias bajo sus presupuestos creativos. No obstante, siempre es interesante recuperar la memoria de las personas que han intervenido en fenómenos clave de nuestra historia reciente. Pues bien, a mi juicio, aquí radica la valentía de una editorial que pone en el mercado una serie de obras, de gran calidad, y con un contenido histórico/subjetivo, francamente interesante. Hagamos, por lo tanto, un pequeño repaso de algunas obras que nos encontraremos si nos acercamos a Desfiladero.

El partido de la muerte

La obra, firmada por Guillem Escriche y Pepe Gálvez, nos sitúa en la Ucrania ocupada durante la Segunda Gran Guerra. Entre sus páginas, nos encontraremos una Ucrania rebelde, que intenta luchar simbólicamente contra un poder opresor. Estos elementos simbólicos se materializan en un partido de fútbol que enfrentó a un equipo alimentado fuerte y con ganas de arrollar al adversario, con otro equipo depauperado, mal alimentado y deseoso de mostrar su integridad.

¿Te suena todo esto? Seguro que has visto la película Evasión o victoria. Aunque esta película no tiene mucho que ver con la situación real, ya que transcurre en París y el argumento no se parece a lo que realmente sucedió en Kiev. Como verás, si te acercas al cómic, éste sí se aproxima a lo sucedido realmente. En definitiva, de un modo u otro, esta historia ha calado tanto que ha quedado grabada en nuestro recuerdo colectivo.

Como digo, este partido de fútbol sobrepasó, con mucho, el mundo material y entró de lleno en el mundo de lo simbólico. Tanto es así que, al final del mismo, muchos de los jugadores ucranianos pagaron las consecuencias de la contienda en sus vidas. La obra que, como digo, trasciende y resuena en nuestro interior, logra sobrecoger y emocionar en una construcción narrativa sobresaliente.

Miguel Núñez. Mil vidas más

Sobre este trabajo ya hemos hablado en otras ocasiones. En este caso, Pepe Gálvez (nuevamente) y Alfonso López nos introducen en la vida de un activista que estuvo vinculado al partido comunista y que terminó formando parte de las personas que gestaron la Asociación para la Memoria Social y Democrática, y que, incluso, la presidió. Esta obra está narrada en primera persona con una intención pedagógica y descriptiva. En este sentido, es una obra descarnada por su realismo. Además, introduce elementos poéticos que logran “tocar” el corazón del lector.

En esta obra se nos muestra la crudeza del franquismo, los efectos de la dictadura en la vida de personas como Miguel, así como la reducción de libertades y el fenómeno migratorio que trajo consigo la dictadura. También podremos ver la connivencia de la iglesia con el régimen, entre otros elementos. La obra, finaliza, además, con la incorporación de un material de carácter didáctico para que pueda ser utilizada en los centros educativos.

Memoria y viñetas

Al hilo de la obra anterior, Desfiladero apostó por la publicación de material comiquero que pudiera ser empleado en el aula. Esta obra tiene, precisamente, esta intención. En ella diferentes autores se apoyan en el cómic para la potencial utilización del cómic como herramienta didáctica. No es un cómic. Estamos hablando de un trabajo con una primera parte teórica, donde grandes especialistas como Gerardo Vilches o Elena Masarah ponen su conocimiento al servicio de esta obra coral.

La obra tiene una segunda parte de carácter didáctico. En ella se emplean diversos trabajos bien conocidos para ayudar a comprender lo vivido en el periodo comprendido entre la Segunda República y la Transición. Se emplean obras tan reputadas como El arte de volar, El ala rota, Los surcos del azar y otras tan interesantes como Miguel Núñez. Mil vidas más o Esperaré siempre tu regreso.

Este trabajo tiene gran importancia para los educadores y, además, se adelanta a la normativa que se está intentando desarrollar en relación con la promoción del cómic.

Esperaré siempre tu regreso

Potada de Esperaré siempre tu regreso.

Terminamos este recorrido con una obra de Jordi Peidro. Un trabajo en el que se nos muestra lo que vivieron y sufrieron los republicanos españoles. Nos muestra su situación como refugiados y su no-vida en el campo de concentración de Mauthausen. La obra utiliza una potente narración que va creciendo en intensidad emocional con el paso de sus páginas. A mi juicio, tiene una notable impronta de las primeras obras de Altarriba, pero, yo diría que está más centrada en los sucesos históricos.

La manera de mostrar lo sucedido en los campos de concentración es dolorosa y, desde luego, no deja a nadie indiferente. En este sentido, la narración de lo que vivido y pensado por los protagonistas, ayuda a comprenderlos mejor. Además, la obra muestra también la falta de ética de algunas personas afectadas, lo que nos recuerda las miserias humanas.

* * *

Hemos hecho un repaso por un conjunto de obras relacionadas con nuestra historia colectiva reciente. Obras que, quizás, conviene repasar en los momentos de conflicto en los que nos encontramos. La historia conviene no dejarla aparcada para, como se dice habitualmente, intentar no volver a cometer errores del pasado.

 

Por Juan R. Coca

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