5 consejos para ayudar a tu mascota a afrontar el cambio estacional

Ahora frío, ahora calor… y lo peor, frío y calor en el mismo día. La primavera es una estación preciosa, con toda la naturaleza recobrando vida después del letargo del frío invierno. Pero además de bella, esta estación del año viene siempre con contrastes térmicos a los que no siempre es fácil adaptarse. Ya no es invierno, pero tampoco verano. Hay días muy cálidos, pero las primeras horas matinales y las noches siguen siendo frías. Pillarse un resfriado en estos meses es frecuente. Y luego están las alergias, los picores… ¿Qué vamos a contarte que ya no sepas? Los humanos lo resolvemos vistiéndonos con la técnica de la cebolla, por capas, y con los antihistamínicos, pero, ¿y nuestras mascotas? ¿También ellas sufren este cambio estacional?

Pues claro que sí, también ellas perciben los cambios de luz y temperatura, pero con estos consejos las ayudarás a afrontar el cambio estacional más fácilmente. Además, no olvides que puedes aprovechar las ventajas del cupón Tiendanimal para abastecerte de todo lo necesario sin gastar más de la cuenta.


  • La muda y el cambio de pelo

Los cambios estacionales conllevan en muchos casos alteraciones hormonales y caída o cambio de pelo. Una buena alimentación y el cepillado diario son la solución para hacer frente a estos cambios. Si tienes un gato, ayúdale con productos específicos a que expulse el pelo que se va lamiendo, porque las bolas de pelo en el estómago pueden ser peligrosas. Un buen cepillado puede evitar este problema. ¿Y si tienes un perro? El cepillado también será necesario, pero por motivos distintos; más bien el peligro al acecho está en las espigas. La naturaleza en ebullición llena los campos de estas inflorescencias. Al pasear y correr por el campo estas espigas se les clava entre el pelo, también en las almohadillas de las patas, y hay que tener cuidado, porque a veces producen heridas que se pueden infectar. Con un buen chequeo y un cepillado al volver a casa resolveremos la situación.

  • Insectos y parásitos

Atentos a las picaduras de insectos. Hay que tener cuidado con las procesionarias, las pulgas, las garrapatas… y también con los mosquitos, que pueden transmitir la Leishmaniosis, una enfermedad que les puede llevar a perder pelaje, que les causa erupciones… El peinado diario, la observación atenta y el uso de productos antiparasitarios son fundamentales. Hay distintas opciones en el mercado, como lociones o collares repelentes. Consulta a tu veterinario de confianza para que te aconseje el que más le conviene a tu mascota o haz la prueba a ver cuál es el remedio más efectivo en tu caso.

  • Alergias

Nuestras mascotas sufren también como nosotros de alergias. Deberás observar muy bien que tu mascota no tenga la piel enrojecida, o el pelo en mal estado, o si ves estornuda y que se rasca y se frota contra todo lo habido y por haber… todo ello pueden ser signos de una alergia. En caso de que observes anomalías en tu mascota o en su comportamiento, acude al veterinario.  

  • Cambios de luz y de temperatura

Los cambios térmicos pueden causar dolores articulares a tu mascota, dependiendo, entre otros factores, de su edad y de su estado de salud. Los cambios estacionales también pueden causar alteraciones del apetito y puedes notar que tu mascota come algo menos de lo habitual o que se encuentre con menos ánimo… ¡Exactamente igual que las personas! En primavera los días se van haciendo más largos. Al aumento de las horas de luz hay que añadir que modificamos la hora a principios de la estación. Tu mascota, como tú, notará estos cambios. Procura hacer una adaptación paulatina, quizá controlando las horas de salida a la calle, y así suavizarás los cambios de rutina. 

  • El celo

“La primavera la sangre altera”, un dicho ciertísimo y contrastado año tras año. Presta atención si tu mascota no está esterilizada para evitar contratiempos.

 

Los cambios son buenos y necesarios, solo necesitamos un poco de paciencia y tiempo para adaptarnos. Tu mascota también. Y no escatimes nunca en el efecto reparador del cariño y la alegría, con eso todos los males se curan.  

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