«Cabezas de cartel»: vidas de actores, entre la comedia y el esperpento

Horacio Otheguy Riveira.

Una actriz y un actor con mucha carretera (recordemos aquella formidable «Mudanza») nos dejan entrar en su camerino, sus escenarios, su casa donde las ficciones se buscan afanosamente para después —o mientras tanto— buscar los bolos posibles, las rutas de pueblo en pueblo, ciudad en ciudad, barrio a barrio donde decir su palabra escénica. Celia Nadal y Javier Manzanera suman coraje, talento, imaginación y camaradería más que suficientes para sorprendernos cada vez que aparecen por Madrid (y este Infanta Isabel es su tercera sala), donde siempre se les recibe con entusiasmo.

Cabezas de cartel es una muy eficaz función donde se habla de las complejas herramientas con que cuentan los profesionales —y a menudo contra las que tiene que luchar— para hacerse un hueco en las enmarañadas telas por donde circulan intereses empresariales que suponen conocer absolutamente al público que deben conquistar.

Entre risas, ingeniosas situaciones y diálogos muy picados y contrapicados los personajes de «Vidal y Manzaneda» son los cómicos que se dirigen a los espectadores o los ignoran por completo, que ríen a más no poder de sus propias muletillas, sus temores del día a día, y de los vaivenes de algunos de sus compañeros de profesión. Todo bien envuelto, de manera divertida y reflexiva, con no pocas sorpresas técnicas en una gran producción que nos atrapa con un hallazgo inesperado: hablando de sus cosas de cómicos en una sociedad en constante estado de crisis, hablan también de todos nosotros. Todos cómicos de la legua en busca de un lugar al sol, reconocimiento público y notorio, alma y corazón en trabajos que rara vez se reconocen como debieran en una lluvia artificial de intereses, esnobismo y… grandes ilusiones que jamás deben perderse.

Empieza como una comedia, se desarrolla como una negra dramedia, y se crece, inclasificable, con varias citas del genial Don Ramón María del Valle Inclán, vilipendiado en vida, luego consagrado y a menudo maltratado con puestas en escena disparatadas, pero aquí está, con su palabra viva, ofreciendo en este caso marco y referencia de un esperpento tan español que, dentro y fuera de nuestras miserias y alegrías, no sale de casa. Santo y seña de una forma de vida con la que no puede nadie parar de moverse, y mucho menos estos grandes del teatro con compañía propia, felizmente dirigidos en esta ocasión por Luis Felpeto, quien ha logrado que la hora y media que dura la función se desarrolle con un ritmo intrépido no exento de profundidad. Ágil como un vodevil de primera, cercano como un sainete de profundis, y emocionante como un Valle con aroma de eternidad.

«—Si cuando la gente viene al teatro se llevara lo suyo, lo que le corresponde, lo que la eleva, no iría por ahí diciendo q30ue somos mero entretenimiento, totalmente prescindible y volvería a por más.

—Eso es una arenga.

—No. Es una respuesta a la realidad que vivimos».

TEXTO E INTERPRETACIÓN: Javier Manzanera y Celia Nadal
DIRECCIÓN: Luis Felpeto

MÚSICA ORIGINAL: Santi Martín
SONIDO Y CHELÍN: Robert Wilson
DISEÑO DE LUZ: Pedro A. Bermejo
VESTUARIO: María Cortés
ESCENOGRAFÍA: Juan de Arellano, Pepe Hernández, Eduardo Manzanera
UTILERÍA: Malu Sáenz, Isa Soto, Luis Felpeto Senior
DISEÑO GRÁFICO: Sira González

TEATRO INFANTA ISABEL. MIÉRCOLES 21,30 HORAS

One thought on “«Cabezas de cartel»: vidas de actores, entre la comedia y el esperpento

  • el 31 octubre, 2022 a las 6:28 pm
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    Queridos Celia y Javier, creadores de historias, veraces e irreales. Estáis creados para decir lo que no nos atrevemos contar los simples mortales. Felicidades por ese triunfo, que habéis logrado con mucha imaginación y trabajo. Gracias, sois un regalo.

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