“Ascensión”, de Javier Lostalé

Por Pedro García Cueto.

LA ASCENSIÓN DE JAVIER LOSTALÉ.

El proceso de ascensión del poeta ya se había producido con Cielo, porque Javier Lostalé, de gran trayectoria lírica y en la radio, entiende la palabra poética como una llama que asciende hacia lo espiritual. La editorial Pre-textos publica con una cubierta azul como un cielo, este libro intimista, titulado Ascensión, de un poeta que conoce la tensión de la palabra, su elevado transitar hacia lo etéreo. Sabe el vate que el lenguaje no puede expresar el amor, porque este transita sobre elevados caminos, donde las sensaciones, como bien dijo San Juan de la Cruz, son más elevadas que el lenguaje.

Pero Javier Lostalé sabe también que la palabra poética es fulgor y conocimiento y que asciende en la búsqueda del otro, del que esperamos en las sombras del tiempo. En el poema que da título al libro, Lostalé ya nos indica cómo siente la poesía:

No necesita alas tu ascensión.
Basta con haber sido visitado
por una transparencia sin tiempo ni espacio
en la que en único latido seas
sin saber nada de su origen.

La idea de la “transparencia sin tiempo ni espacio” ya nos habla de aquello que invisible llega a nosotros, pero que penetra en nuestro cuerpo, se adhiere a nuestra piel, es algo recóndito, pero inmerso en nuestro interior. No hace falta un origen, sino la sensación de vivir en plenitud el momento inaugural.

Como una amanecida, Lostalé sabe que ascender es abrir las puertas a lo desconocido, pero que vive en nosotros, ese enigma del ser que se hace corpóreo, cuando soñamos, cuando tocamos un cuerpo amado, cuando respiramos jadeantes ante el éxtasis amoroso. Y en “Poema de amor”, expresa muy bien el poeta lo inaccesible de esa subida, que es también un acto de amor:

Amar es una íntima leyenda
que en otro ser te concibe,
es estar donde nunca estuviste
despertar un ángel dormido
hasta desaparecer en su luz.

Trasmina el tiempo, se convierte en un haz de luz, el amor es cristalino, transparente, estamos en los lugares que no estuvimos, porque el amor va más lejos de lo visible, anida en el espacio no visible, pero que nos toca, sin que nosotros lo sepamos.

En efecto, la idea del libro continúa la senda de otros libros, la sensación que ha prevalecido desde el principio de su obra: hallarnos ante un universo que nos deslumbra, ante una llama que nos alumbra. La diferencia es el poder de abstracción: si en los primeros libros había más descripción; ahora vive ya, como Juan Ramón, el nombre exacto de las cosas, se lo pide a la inteligencia, pero también a los sentidos. La idea es completar así un pensamiento poético que se eleva, que va cobrando altura.

En “Fuga”, el poeta sabe que la espera es una forma de amor: “Quien a nadie espera / vive dentro de una nube baja. / Todo lo que ve y oye / le sucede en estado de fuga”. No escapamos de aquello que nos toca, porque vivimos apegados a las sensaciones, sabemos que un cuerpo es amado cuando uno cierra los ojos, cuando uno contempla un desnudo, sabemos que el dios que hay en nosotros se evade de la eternidad, porque todo es instante en realidad.

Nos hallamos, en suma, ante un libro que va más allá de los libros anteriores, ahora el poeta quiere atardecer, para saber que su memoria vive y respira en cuerpos que lo quisieron, en tardes inolvidables, en paisajes añorados. Todo ha ocurrido ya, pero lejos de rendirse, sigue vivo en el poeta, porque ahora ya está en el aire, que lo alumbra desde la altura de los años, desde la belleza de un atardecer callado.

Ha ascendido Lostalé, como los sabios, a lo eterno. Consciente, como sentía Aleixandre o Brines, que el lector es otro poeta, completamos sus versos y, por ello, nos elevamos con él a la eternidad del verso, único edén que nos pertenece.

ASCENSIÓN

JAVIER LOSTALÉ

PRE-TEXTOS

2022

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