“Incorregible”, de Teresa Sánchez Ruiz

Por Pedro García Cueto.

Teresa Sánchez Ruiz es una persona muy polifacética, profesora, pintora, poeta. Además, pertenece al Grupo Guadiana de Poesía en Ciudad Real. Con todos estos mimbres, que son muchos, la mirada a la vida de esta poeta manchega nos asombra en el libro Incorregible, publicada por Uno Editorial, con una cubierta donde aparece una sirena, con los senos descubiertos, una cubierta sugerente para un libro que nos mece en las olas del mar, que nos envuelve en su dulzura.

Hay mucho recuerdo, mucho amor al tiempo, mucha verdad en los versos de Teresa. En el poema “Gracias” dice: “Me agradeces. / No lo hagas. / Eres tú quien cambió el color del mar, / quien bordó la incertidumbre en mis sábanas de batista suiza / y quien tornó mi calma en una noche de lobos”. Todo ese amor que es entrega y ofrenda, se convierte con el tiempo en el desamor: “cuando rajo tus fotos en fragmentos irrecomponibles”. La realidad que nos enlaza al amor y que luego nos devuelve a la soledad crece en este poema, donde todo es dado, para luego encontrar el vacío de la pérdida. El amor puede no ser eterno y así lo deja ver en este bello poema.

Cuando la poesía de Teresa se vuelve existencial, un pensamiento sobre la propia vida, sobre aquello que nos va conduciendo a terrenos inexplorados o vamos transitando por lo conocido y lo amamos, todo cabe en la experiencia vital. El poema se llama “Vida”: “Es una huida a medianoche / por una carretera desconocida, / haber perdido el instinto. / También una soledad / poblada de fantasmas, / un caminar por las aceras / bruñidas de escarcha, / con miedo a resbalón”. Y esa admiración que late en el poema a aquellos que siempre sonríen al tiempo, pese al dolor, que saben sacar la esperanza, de donde no la hay. Pero hay también sonrisas que esconden mentira, hipocresía, recelos, envidias. Todo cabe en este mundo que analiza la poeta en versos melodiosos, hondos y verdaderos.

En Incorregible la poeta no olvida a sus seres queridos, como a su abuelo, cuando dice al final del poema versos muy hermosos: “Ahora aspiro / a hacerte un candado con mis brazos / que exprese cuánto te quiero / y consultarte de qué mundo / has emergido / para mirarme sin verme”. El ser que retorna, porque no se ha ido nunca de nosotros, como recuerdo yo al mío tocando el piano en aquella sala pequeña de su casa madrileña. Esos seres que perviven en nosotros, que nos acompañan, con los que dialogamos, ante las incertidumbres del vivir.

Como dice muy bien Enrique Gracia Trinidad, el gran poeta, en el prólogo hay un deseo de positividad en una mujer tan completa, tan artista, como Teresa Sánchez Ruiz. Sin duda, el recuerdo, que está presente en sus padres, en su abuelo, todos son paisajes emocionales por los que transita este bello libro. Completo mi mirada con el poema “In memoriam” cuando dice: “Los árboles iluminados de mimosa / arrastran mi memoria / a aquel invierno / donde se deslizaban los días / resbalándonos entre las manos”. Tiempo que pasó, que dejó heridas y llama, luminosidades y sombras, todo cabe en el universo de la autora.

Y el amor por la Naturaleza en “Parque Gasset”, todo convive con ella, porque vamos arrastrando paisajes, seres humanos amados, recuerdos. Bello libro, porque esta mujer que se refugia, para olvidarse del mundo, como nos cuenta Enrique Gracia Trinidad, en una cabaña del Lago Esmeralda en Canadá, es una soñadora, que no decae ante la falsedad del mundo y que se levanta enérgica para crear. Sea un cuadro, un libro de poemas, participar en actos culturales, enseñar a los niños una forma de ver la vida. Es mucho camino y caminamos con ella por este paisaje emocional que al acabar el libro ya nos ha dejado huella. Así es Teresa Sánchez Ruiz, una artista de nuestro tiempo.

INCORREGIBLE

TERESA SÁNCHEZ RUIZ

UNO EDICIONES, 2023

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