¿Eres un estoico?

ANTONIO GUERRERO.

Se está poniendo de moda ser un estoico. Lo venden ya en las grandes superficies como una oferta llévate tres y paga dos. Y al margen de que la promoción de la filosofía es buena hay que tener en cuenta que existe un fenómeno llamado letra pequeña. Si, el estoicismo tiene letra pequeña. Para empezar debemos aprender a diferenciar el verdadero estoicismo del que se ofrece en libros de autoayuda o el que aparece en los canales de algunos youtubers. Si nos fijamos en la fuente original encontraremos a Zenón como fundador y a un pórtico, una columnata, en la antigua Grecia, en el que se reunían con sus seguidores. Ahí surgió el estoicismo.  Pero si nos fijamos en los manuales que se veden con títulos parecidos a “aprende a soportar el dolor” o a ciertos videos donde se hacen interpretaciones de interpretaciones,  nos alejaremos un poco del verdadero estoicismo.

Parece que el estoicismo se presenta como una terapia para inmunizarnos de nuestros problemas. Se podría llamar inmunoestocismo. Pero esto en realidad no es así. Pondré una analogía. Si una persona quisiera saber qué es el derecho que tendría que hacer:  ¿leer un manual jurídico, un libro de autoayuda, o ver un video de YouTube? Creo que la respuesta es obvia. Queridos lectores es recomendable atender a las fuentes originales siempre. Narraré un poco que nos dijo Zenón.

El estoicismo en origen era una filosofía racional que tenía ciertos axiomas claros: 1) Hay hechos que no se pueden arreglar y con los que cabe aprender a vivir con ellos desde la aceptación racional. 2) Hay hechos que si se pueden y deben mejorar desde la rectitud de la razón. 3) Es preceptivo controlar las emociones en este trasiego buscando siempre la virtud en el comportamiento para encontrar una felicidad no contaminada por los deseos. 4) Uno de los objetivos, como en todos los helenísticos, era la ataraxia que traducido al presente sería la paz interior.

Un estoico debe pretenderla como desconexión de los problemas a través de la razón. Grosso modo de todo lo dicho puede resumirse así: es importante dejar claro que el estoicismo no es una terapia para mejorar nuestra paciencia sino una filosofía donde la razón juega un papel fundamental. No se trata de aprender a ser paciente sino de gestionar mejor nuestra vida para llegar a la ataraxia. Con esto se generan prácticas éticas sobre el cuidado de uno mismo, lo cual es muy útil.

Sumario: El estoicismo no es un manual para aprender a ser paciente sino una filosofía donde la razón es el eje central. Se trata de gestionar mejor nuestra vida.

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